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Ya se acerca el final del semestre, y con ellos vienen los exámenes finales. El promedio es sumamente importante para cuando te evalúa cualquier universidad. Para que tengas buen promedio debes salir bien en los exámenes.

Mejorar tus hábitos de estudio te ayudará a prepararte adecuadamente para los exámenes y evitará que tengas que trasnochar el día antes de las pruebas.

Lo primero que debes hacer es un programa de estudios en el que distribuyas tu tiempo adecuadamente, dedicando ciertas horas a las diferentes materias. Dale tiempo fijo al estudio de los diferentes cursos y deja siempre un tiempo libre para las emergencias.

Organiza tu tiempo de manera que puedas estudiar todos los días, ya sea en el hogar, en la biblioteca o en algún otro lugar que te ayude a concentrarte. No esperes al anuncio de un examen para prepararte para él, ya que puede surgir algún imprevisto que te impida estudiar el día antes.

Limita el tiempo de estudio a no más de dos horas consecutivas en la misma asignatura. Durante este tiempo puedes coger un receso y repasar lo estudiado antes de pasar a estudiar para otras asignaturas.

Es buena idea aprovechar las horas libres entre clases. Si las usas bien tendrás tiempo después para otras actividades recreativas.

Cómo contestar exámenes

Además de estudiar debes tener idea de la forma correcta de enfrentar los exámenes. Primero que todo, debes leer cuidadosamente las instrucciones.

Luego, haz una lectura rápida general de la prueba. Subraya palabras significativas y las preguntas en que tengas dudas. Averigua si hay alguna penalización por las respuestas incorrectas.

Antes de contestar, observa la puntuación para las distintas partes de la prueba y asígnales tiempo rápidamente. Comienza respondiendo las más partes fáciles y escoge preguntas opcionales, si las hay. Deja tiempo para las partes de mayor puntuación.

Asegúrate de lo que pide cada pregunta. Contesta todo lo que sepas sin duplicar contestaciones en más de una pregunta. Si se te olvida un dato, trata de asociarlo; si no lo recuerdas, déjalo en blanco y lo contestas luego. No prestes atención a lo que haga tu vecino.

Por último, repasa tus contestaciones en el examen antes de entregarlo.

Si la prueba es de discusión o ensayo, calcula el tiempo que te tomará cada pregunta, de acuerdo a su dificultad. Busca las palabras clave y preparar un esquema breve. Lo que cuenta es lo que dices y lo bien que lo digas.

Debes ser preciso, trata siempre de comenzar con las ideas principales y luego amplías. Decide la clase de respuesta según sea el verbo activo que tiene la pregunta (ilustra, describe).

Trata el asunto desde el primer párrafo y evita las introducciones amplias. Incluye detalles sólo donde sea necesario para sustentar tu respuesta.

Si encuentras una pregunta que crees que no puedes contestar, no te detengas. Déjala para el final. Recuerda escribir legiblemente y revisar el examen antes de entregarlo.

En caso de los exámenes objetivos (los que incluyen pareo, selección múltiple, cierto o falso y menciona), utiliza el reconocer y asociar unos datos en específico. Contesta las preguntas e identifica las respuestas sin perder el orden.

No te detengas demasiado en una sola pregunta. Selecciona la que mejor te parezca y continúa o déjala y regresa después a contestarla.

La autora es consejera de la Escuela Secundaria de la Universidad de Puerto Rico.


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