El plantel había sido incluido en la primera lista de 177 planteles aptos para reabrir la semana pasada. (GFR Media)

Sobre 500 niños en Corozal se han perdido una semana de clases, desde que el Departamento de Educación anunció la reapertura de su escuela, debido a que la agencia no ha entregado una copia de la certificación que se pueda leer completa.

La escuela segunda unidad Manuel Bou Galí fue incluida en la lista de los 177 planteles que Educación informó que podían reabrir en la primera fase después de los sismos para el lunes pasado, pero hoy comienzan una segunda semana sumidos en la incertidumbre provocada solo por la falta de contar con una fotocopia adecuada.

La directora Yalitza Berríos Rivera indicó que la copia recibida indica que el plantel fue incluido en la clasificación verde por parte de los inspectores, por lo que se supone que podía reanudar operaciones.

"Pero cuando me dan la copia el 22 de enero, no era legible en el área de comentarios. No podemos ver lo que dice", indicó Berríos Rivera.

"Esta servidora y la superintendente regional de Bayamón determinamos solicitar una copia nueva para poder iniciar el proceso y llevársela a los padres. Pero esa petición no ha sido escuchada", agregó.

Señaló que desde entonces, sin éxito, ambas funcionarias han enviado mensajes, realizado llamadas y hablado directamente con personal de Educación para que sencillamente les envíen una nueva copia y que permita una lectura de todo el documento.

Entre los funcionarios que han intentado contactar está el subsecretario del DE, Eleuterio Álamo.

"El secretario (del DE, Eligio Hernández) me contestó indicando: 'Compañera, espere por los procesos'. Para efectos del DE, la escuela está abierta desde el día uno, cuando anunciaron que abrían 177 escuelas, pero no es así", sostuvo Berríos Rivera.

Añadió que "no puedo pararme frente a unos papás para decir que esto es lo que tenemos, sin un proceso transparente, porque no podemos saber cuáles son los comentarios de los inspectores".

"El problema no es el DE, sino la burocracia creada en el proceso. (La escuela) está autorizada, pero en la sección de comentarios no se puede leer lo que se dice", abundó. "El sábado pasado hubo reuniones con los superintendentes auxiliares. La superintendente pidió la copia y le dijeron que esperara, porque no tenían la copia disponible. No sabemos si es el ingeniero (David Álamo) quien tiene el documento original, no sé, lo único que pedimos es una copia que se pueda leer".

El Nuevo Día solicitó una reacción a Educación, pero al momento no ha sido recibida.

La escuela, con una facultad de 39 maestros, tiene una matrícula de 519 estudiantes, en grados desde kínder hasta octavo.

La matrícula incluye 184 alumnos de Educación Especial, entre los que figuran algunos estudiantes con autismo severo.

"El efecto que podemos tener es un rezago académico porque se está perdiendo el tiempo lectivo... A algunos se les dificulta aprender y necesitan esa estructura y esa guía. Ya llevamos casi dos meses fuera, incluyendo el receso navideño. Se retrasa el proceso porque cuando el maestro los reciba, tiene que comenzar a estructurar una rutina de trabajo, además de atender cualquier situación emocional que haya por lo que ha ocurrido en el país", comentó.

Expuso que en el caso de los estudiantes de Educación Especial, "se han afectado grandemente, por la falta de los servicios que reciben en el entorno escolar, como las terapias".

"Es una situación frustrante y absurda. Es una simple fotocopia lo que necesitamos, una copia que nosotros y los padres puedan leer completamente", afirmó.


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