Jonathan Reckford, CEO de Hábitat para la Humanidad, explicó que el enfoque de la entidad está en los pilares de reparación, rehabilitación y nueva construcción; seguridad de la propiedad, desarrollo de capacidades y el intercambio de conocimiento. (Sumin

Su mirada por momentos se perdía mientras una tímida sonrisa se dibujaba en su rostro. Por primera vez en mucho tiempo, José William Colón Feliciano tiene un hogar seguro para vivir.

El hombre, de 57 años, residía en una frágil casa de madera previo al paso del huracán María en septiembre de 2017, pero los vientos del fenómeno atmosférico arrancaron parte del techo del zinc de su casa, permitiendo que percolara el agua y perdiera sus pocas pertenencias.

“Se le fue toda la parte de arriba del techo. Se metía el agua por el mismo medio. Me dañó la cama, los muebles, que los tuve que sacar y botarlos. Pa’ como estaba y como está ahora, es algo que si me pellizcan no lo creo”, recordó.

Tras el huracán, se refugió en casa de una amistad, en la que cohabitaban otras 18 personas. Allí, se quedó hasta que le ubicaron un toldo. “Estamos aquí y gracias a ellos me restauraron la casa”, dijo Colón. “Ahora, me puedo quedar aquí, ahora está reforzada”, comentó.

Como tantas otras miles de familias puertorriqueñas, Colón, así como su hermana Iris Colón, no contaban con el título de la propiedad de sus viviendas que le pertenecieron a su padrastro. El panorama limitó la ayuda y, por ende, la capacidad de ambos para rehabilitar la casa.

“Regresé dos semanas después del huracán... cuando llegué había planchas de zinc en el área, le dije a los muchachos que las pusiera ahí, como cayeran, pero comoquiera se mojaba”, recordó Colón.

Fue entonces que entró al panorama Hábitat para la Humanidad, una organización con presencia en la isla desde hace más de dos décadas, pero que tras el huracán María ha adelantado su misión de apoyar a familias en la reconstrucción de viviendas.

Jonathan Reckford, CEO de Hábitat para la Humanidad, explicó que el enfoque de la entidad está en los pilares de reparación, rehabilitación y nueva construcción; seguridad de la propiedad, desarrollo de capacidades y el intercambio de conocimiento.

A dos años del huracán María, destacó que 122 familias han sido seleccionadas para formar parte del programa de reparaciones a través de los municipios de Bayamón, Yabucoa, Caguas, San Juan, Carolina y Loíza.

Hay 47 reparaciones comenzadas, 33 completadas y 42 listas para iniciarse.

“Yo estoy encantadísima”, agregó Colón, de 58 años, quien por más de cuatro décadas ha vivido en La Morenita, unos terrenos rescatados. “Ahora, hay que inaugurar la casa, hay que hacer chicharrones”.

En Bayamón, la entidad ha concentrado su programa de recuperación en la comunidad La Morenita, donde viven Colón y Sánchez. No obstante, tienen presencia en más de 70 países y cuentan con sobre 1,200 afiliadas locales y a través de Estados Unidos.

“La mayoría de nuestro trabajo es en países de bajos ingresos alrededor del mundo. El modelo básico de Hábitat es esta idea de construir con las familias”, señaló Reckford, quien visitó la comunidad La Morenita esta semana.

Sostuvo que el modelo de trabajo de la organización no promueve el regalo de viviendas, sino que, por el contrario, la familia adquiera la estructura a un bajo costo y participe en la construcción o los trabajos de rehabilitación de la vivienda.

Cerca del 20% del trabajo de Hábitat es de recuperación ante desastres, señaló Reckford. “Con el cambio climático cada vez vemos más y más desastres naturales en Estados Unidos y el Caribe, especialmente en Asia, y las familias más vulnerables son aquellas que viven en viviendas no seguras. Nuestra filosofía es lo que llamamos el camino a la permanencia”, sostuvo.

Igualmente, tras el huracán Irma, dijo, entregaron en la isla 2,000 “emergency shelters kit” a familias que no recibieron ayuda inmediata. La idea era que la vivienda fuera habitable y que tuvieran las herramientas para sostenerse durante el proceso de emergencia y recuperación.

“Nuestra esperanza es responder de una manera que las comunidades sean más resilientes y construyen su capacidad”, enfatizó Reckford.

Amanda Silva, directora ejecutiva de Hábitat en Puerto Rico, dijo que la transformación de estas viviendas le dan una razón a las personas para mantenerse en el país y continuar aportando.

Tras el huracán María, según el Perfil del Migrante divulgado en abril de este año por el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, 77,000 personas emigraron a Estados Unidos en términos netos.

“La población se está reduciendo exponencialmente y si le damos a las personas una razón para que se queden, como lo es el título de propiedad de su vivienda, van a pensarlo antes de subir a un avión. Es un incentivo para que se queden y trabajen en beneficio de la comunidad”, dijo Silva.

A los participantes también se les brindan talleres en finanzas y huertos caseros, por ejemplo. “Queremos darles los recursos para para que sean dueños responsables. La mayoría de estas personas nunca han sido dueños de sus viviendas y tenemos que ayudarlos a que puedan mantenerlas”, sostuvo Silva.

Manos aliadas

Reckford destacó que el trabajo que han hecho es gracias, en gran parte, a donantes, entre ellos una aportación de $50 millones de la compañía biofarmacéutica AbbVie que tiene presencia en el país.

“La generosidad de estos donantes nos permite tener una visión más amplia de nuestra capacidad a largo plazo”, sostuvo Reckford.

El trabajo lo han hecho de la mano de pequeños constructores locales, como estrategia para mover la economía y promover mejores prácticas de construcción.

“Pueden tener experiencia en construcción, pero no necesariamente en hacer la mejor construcción en caso de huracán”, señaló.

La empresa de Elizabeth Sánchez, Perfect Construction, tuvo a su cargo la reconstrucción de la vivienda de Colón Feliciano. Para ella, más que una oportunidad de generar dinero, fue una experiencia transformadora, reconoció.

“Es una satisfacción enorme ver que la persona va a tener un hogar digno, que cuando yo salga por esa puerta, esa persona va a dormir bien”, dijo entre lágrimas.

“Esta es mi satisfacción personal... dentro de lo que pueda ser negocio, saca mi factor humano”, sostuvo Sánchez.

El alcalde de Bayamón, Ramón Luis Rivera Cruz, destacó el valor que tiene en la vida de las personas impactadas el trabajo de Hábitat. Para él, se trata de un modelo que debe ser replicado.

“Esto es un modelo de lo que pudiera hacer el Departamento de la Vivienda con los fondos CDBG-DR. Por qué no firmar acuerdos de colaboración con instituciones como estas y que ellos se encarguen de reparar las casas que fueron afectadas”, propuso.

Enfatizó en que el trabajo sería a un costo menor y con un impacto mayor.

El gobierno federal asignó $20,000 millones en fondos CDBG-DR para la reconstrucción y rehabilitación de viviendas afectadas por los huracanes Irma y María. No obstante, el desembolso de los fondos se ha retrasado debido a los recientes señalamientos de posibles actos de corrupción en el gobierno.

“En el futuro los fondos federales van a comenzar a fluir y nuestra meta es compartir lo que hemos aprendido y que no dupliquemos esfuerzos”, expuso Reckford sobre la alianza que mantienen con municipios.

A largo plazo, Reckford explicó que los planes son impactar unas 1,000 familias adicionales. En San Juan, se rehabilitarán unas estructuras, y en Guayama comenzarán a construir nuevos hogares, trabajo encaminado a transformar más vidas.


💬Ver 0 comentarios