Carmen Deseda, epidemióloga del Estado. (GFR Media)

En momentos en que la ciudadanía requiere datos precisos para protegerse contra el posible contagio con la cepa de coronavirus COVID-19, la información provista por el Departamento de Salud pudiera parecer confusa o contradictoria para quienes buscan saber cómo actuar ante la emergencia.

Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que el coronavirus puede vivir en superficies, lo que representa un riesgo de contagio, la epidemióloga del Estado, Carmen Deseda, insistió -en conferencia de prensa ayer- que la única vía de transmisión del virus es mediante contacto con una persona enferma, específicamente cuando las gotas que el individuo enfermo expulsa al toser, hablar o estornudar entran en las membranas mucosas de la persona sana, como ojos, nariz o boca.

“Con COVID-19, al momento no tenemos evidencia de transmisión por aerosol, es por contagio con gotas”, expresó Deseda. “Que las partículas caigan, que las gotas caigan en una superficie, no se está viendo que estas gotas una vez se mantengan en superficies tengan un potencial de transmisión de la infección”, añadió.

Sin embargo, posterior a la conferencia de prensa, Deseda reconoció a El Nuevo Día que aunque el contacto con personas enfermas es la principal vía de transmisión, se evalúa si se pueden dar contagios por otras vías. Pero ninguno de los estudios ha sido concluyente, indicó.

El miércoles, el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas publicó un estudio que reveló que el COVID-19 puede vivir en el aire por varias horas y en algunas superficies -como plástico, cartón y acero inoxidable- de dos a tres días, publicó The Associated Press. El estudio no concluyó que se hayan reportado contagios por exposición al aire o contacto con superficies contaminadas.

“Los virus y las bacterias pueden estar en superficies por varios días, por ejemplo, hepatitis B es un virus que puede estar en superficies por dos semanas. Pero que esté en superficies a que produzca infección son dos cosas diferentes”, sostuvo la epidemióloga. “No es lo mismo contaminación que infección. Puedes tener una superficie contaminada, pero para que ese virus sea capaz de producir infección, eso no sería posible, según los estudios epidemiológicos. Tiene que haber contacto directo de la gota infectada con la mucosa de la persona”, añadió.

Alrededor del mundo, una de las principales medidas que han tomado los gobiernos, la academia y la empresa privada ha sido la desinfección masiva de áreas en las cuales se congregan muchas personas.

“Limpiar las superficies visiblemente sucias, seguido de la desinfección, es una de las mejoras prácticas para la prevención del COVID-19 y otras enfermedades respiratorias en escenarios residenciales y comunitarios”, leen las exhortaciones de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), luego de reconocer que no se ha podido documentar algún contagio por superficies contaminadas.

Aunque las cifras varían de país en país, la OMS ha indicado que la cantidad de personas que pueden ser infectadas por cada individuo enfermo con COVID-19 fluctúa entre 2 y 2.5. Este “número de reproducción”, como lo define la OMS, es mayor que el de la influenza, indicó la entidad el 6 de marzo.

“Este es un virus que, aparentemente, no es un virus de transmisión alta, de alta infectividad (se refiere a la capacidad de un patógeno de enfermar a una persona)”, sostuvo Deseda.

Aún así, insistió en el lavado de manos constante, se haya tenido contacto con una persona enferma o no, como medida preventiva. Asimismo, señaló que no se ha demostrado que esta cepa del coronavirus se transmita mediante partículas suspendidas en el aire, como sería el caso de otras cepas como SARS o MERS.

“El método de transmisión se mantiene en contagio por gotas, no es por aerosol. No es como, por ejemplo, los casos de tuberculosis o la varicela”, insistió Deseda.

En los hospitales, los pacientes que han sido identificados como casos sospechosos se mantienen en cuarto de aislamiento con presión negativa, lo cual impide que partículas suspendidas en el aire salgan de la habitación.

La epidemióloga sostuvo que esto se hace para asegurar que se le dé a todos “la protección máxima”.

“No tenemos conocimiento de cada cuántas veces esa persona está tosiendo, está estornudando. Así que para tratarlos a todos por igual, se ponen en aislamiento respiratorio estricto”, indicó a este diario.

Las autoridades de Salud Pública de la Región de Waterloo, en Canadá, anunciaron mediante un comunicado de prensa que una canadiense de unos 60 años que estuvo en un crucero que salió de Puerto Rico a principios de este mes arrojó positivo al coronavirus COVID-19 al regresar a su país.

“La enfermedad fue adquirida en el reciente crucero Celebrity, que salió de Puerto Rico el 1 de marzo, visitó St Thomas, St. Martín, Barbados, Dominica, Granada y regresó a Puerto Rico el 7 de marzo”, detalla el comunicado de las autoridades canadienses.

Al cierre de esta edición, el gobierno local no había reaccionado a esta información.

De los 11 casos que el Departamento de Salud contabiliza, pues no tienen acceso a los pacientes en Veteranos, tres llegaron a la isla en cruceros y cuatro viajaron a Italia y ciudades en los estados de Nueva York y Florida, divulgó la agencia.

En una lista con información limitada, Salud señaló que entre los seis casos que se reportaron entre miércoles y jueves, tres reciben atención médica en Ponce y otros tres en instituciones de la zona metropolitana. Asimismo, cinco tenían síntomas asociados con el coronavirus.

Anoche el gobierno confirmó que tres casos dieron positivo a la prueba de coronavirus. Dos de ellos se son turistas de nacionalidad italiana y el tercero un hombre de 71 años.

Luego de que el gobierno confirmó los casos positivos, la gobernadora Wanda Vázquez aceptó la renuncia del secretario de Salud, Rafael Rodríguez Mercado. El exfuncionario indicó en enero que Puerto Rico tenía pocas posibilidades de contagio porque no recibía vuelos directos de China.


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