La secretaria de Justicia afirmó que la imagen de la Oficina del Panel sobre el Fiscal Especial Independiente quedó lacerada.

Sala 904 del Tribunal de San Juan. Tres cargos: dos violaciones a la Ley de Ética Gubernamental y una al Código Penal. Son las 7:10 p.m. del 7 de diciembre de 2018.

La secretaria de Justicia, Wanda Vázquez, viste de riguroso negro. Está en la silla de los acusados.

El país nunca vio algo así.

Es una mujer de carácter fuerte, firme, intentando torear la vulnerabilidad ante los ojos de todos.

Póngase de pie dama”, le dice la jueza Yazdel Ramos Colón.

Su semblante, estoico. Está sola. Su esposo, el juez Jorge Díaz Reverón, y las hijas de la pareja ven la transmisión del proceso penal desde su hogar, como casi todos.

No causa”, informa la jueza.

Vázquez abraza a sus abogados. En su casa, su familia llora.

“Mis hijas, mi esposo, estaban bien afectados. Trataba de ser fuerte, más allá de lo que sentía”, dijo Vázquez a El Nuevo Día en una entrevista en profundidad sobre todo el proceso que encaró.

Los fiscales especiales independientes (FEI) Guillermo Garau, Iris Meléndez y Ramón Mendoza no produjeron la cintilla de evidencia con 14 declaraciones juradas que sometieron al tribunal en la vista de Regla 6. Y ese mismo día, radicaron una querella ante el Tribunal Supremo contra Vázquez por conducta antiética.

Pero, la balanza de la dama de ojos vendados, la justicia, volvió a inclinarse hacia la secretaria.

El Tribunal Supremo desestimó y archivó el proceso disciplinario.

Los tres FEI fallaron en su segundo intento contra Vázquez.

“Mi papá, ese viejito de 90 años, sufrió mucho... fuerte”, agregó, en el único momento en que la emoción iba a traicionarla.

La Oficina del Panel del Fiscal Especial Independiente (Opfei), al final, no fue en alzada.

Con la desestimación de los cargos y la querella se cierra uno de los capítulos más oscuros del sistema judicial. ¿Cuáles han sido las secuelas, si alguna?

—De las cosas más importantes es que hay que creer, tener fe, en el sistema judicial... Al final, se hizo justicia. El pueblo fue testigo.

¿Qué fue lo más difícil?

—Ver sufrir a mi familia.. Fueron 10 días de tortura... Son cosas que hieren, duelen.

¿Cómo fue estar solaen sala?

—Uno de los momentos más tristes. Mi esposo reconoció su función como juez y tiró la raya. Él y mis hijas vieron el proceso desde mi casa. No se lo deseo a nadie.

¿Nunca pensó en renunciar?

—No, nunca.

¿Cree que su credibilidad quedó intacta o fue lacerada?

—La credibilidad fue validada por un proceso muy doloroso.

¿Qué haría distinto?

—No haría nada distinto.

El pasado 22 de abril, la justicia volvió a estar de su lado, esta vez a favor de su esposo. El Supremo no halló evidencia de que el juez del Tribunal de Caguas violara los cánones de ética tras una denuncia, dos días antes de la vista contra Vázquez, alegando que él abordó a un policía en sala para que hablara con la defensa de su esposa.

“Tuvo el resultado esperado: que no cometió tampoco ningún acto ilegal”, se limitó a decir Vázquez.

En la vista de Regla 6 criticó que los FEI pretendieran encausarla sin testigos, que es lo que dice la ley. ¿Cuántas veces procesó acusados de esa forma?

—Es el estado de derecho, pude haberlo hecho en múltiples ocasiones para proteger las víctimas.

¿Por qué cuando se trata de otros casos sí y en el suyo no?

—Hablamos de un procesamiento que cuestionaron los abogados desde un principio. Es el estado de derecho y así se dio la vista.

¿Es tiempo de cambiar ese proceso de vista de Regla 6?

—El proceso jurídico es cambiante, pero si algo se demostró es que me defendí como está: sin ver declaraciones juradas, sin testigos.

¿Recomendaría al gobernador la medida que aprobó la Cámara para enmendar ese proceso?

—Está en el Senado, tendría que ver cómo queda. Siempre hay espacio para mejorar.

¿Qué cambio recomendaría?

—Una alternativa: que los imputados tengan oportunidad de ver las declaraciones juradas.

¿Qué vigencia tiene la Opfei?

—No podemos negar que quedó bastante lacerada. Deben reevaluar las investigaciones que hacen, no las que les llegan de Justicia... (Salieron) muy mal parados.

¿Podemos prescindir de un aparato que quedó lacerado?

—Que evalúe la Legislatura. Si vieron lo que pasó y entienden que esa oficina debe continuar, ahí queda. Si entienden que puede mejorar, debe ser reevaluada.

Los fiscales que prestaron declaraciones juradas ante la OPFEI mantienen sus puestos, dijo.

Los traslados que se hicieron responden a una redistribución de recursos para encarar la merma de más de 40 fiscales y, según Vázquez, fue antes de su caso.

¿Cómo es su relación con los FEI Iris Meléndez, Guillermo Garau y Ramón Mendoza?

—Antes, ni ahora, compartía con ellos. Ninguna relación.

¿Qué opina del papel que ejecutaron ellos en el tribunal?

—No creo que pueda evaluarlos.

Puede hacerlo, estaba allí...

—(Sonríe) El pueblo los evaluó.

Del extremo de que hicieron el ridículo al que hicieron su trabajo, ¿dónde los ubica?

—Puedo decir que lo que argumentaron, de una manera fogosa, no fue sustentado con la prueba.

¿Cómo quedó la presidenta de la Opfei, Nydia Cotto Vives?

—Su figura quedó lastimada.

¿Cree que la utilizaron?

—No es persona de dejarse usar.

¿La política estaba detrás del caso en su contra?

—No le podría decir.

¿Qué papel jugó Thomas Rivera Schatz tras bambalinas?

—No tengo conocimiento de eso.

¿Cómo manejó sus ataques?

—El tiempo le demostró que estaba equivocado.

¿No relacionó su caso con la pesquisa de Justicia sobre servicios y empleados fantasmas en el Senado y la Cámara?

—Llevábamos esa investigación y coincidió con ese proceso. No sé si estaba relacionada. Iba a paso firme y el que me conoce, sabe que voy a ser vertical, sin importar quién esté. Eso no la detuvo.

¿No le da suspicacia?

—Si ese fue el propósito, que no lo puedo decir, no se logró. Se refirió a la fiscalía federal y continúa.

¿La evidencia que usted entregó a los federales era robusta?

—Sí, era robusta.

¿Hay funcionarios públicos involucrados?

—De eso, no voy a expresarme.

¿Están involucrados los presidentes de Cámara y Senado?

—No haré expresiones sobre eso.

¿A usted o a algún fiscal que trabajó esa pesquisa, Thomas Rivera Schatz los llamó para coaccionarlos o amenazarlos?

—Que yo tenga conocimiento, no.

¿A usted o a algún fiscal que trabajó esa pesquisa, Johnny Méndez los llamó para coaccionarlos o amenazarlos?

—No.

¿Qué mensaje tiene para los que intentaron frenarla?

—Que no lo lograron y no lo van a lograr. Al trabajar ese caso con los federales, buscamos garantizar la transparencia y que la fiscalía federal, en unión al FBI (Negociado Federal de Investigaciones), pueda terminarla sin ningún tipo de amenaza ni intervención de nadie.

A la luz de la evidencia robusta que entregó, ¿su expectativa es que se radiquen cargos?

—Eso les corresponde a las autoridades federales, pero entiendo que podría haber la radicación de cargos en un futuro.

El martes, el jefe del FBI en la isla, Douglas Leff, casi dio por sentado que habría acusaciones.

El caso criminal contra Vázquez, del que salió airosa, surgió a seis meses de que ella terminara la pesquisa del escándalo del WhatsApp, en el que el renunciante juez Rafael Ramos Sáenz, como presidente de la Junta de Inscripción Permanente de Moca, compartió información privilegiada sobre el voto de los encamados en un chat político de miembros de la campaña de Ricardo Rosselló, que abrió la hoy exsecretaria asociada de la Gobernación Itza García.

Vázquez refirió a la Opfei a Ramos Sáenz, a García, al extitular de la Gobernación William Villafañe, y a otros 4 funcionarios.

Solo se acusó al exjuez.

A García se le refirió por perjurio. La Opfei no la acusó, pero sí lo hizo con Vázquez.

¿Cómo se entrelaza el caso en su contra con la investigación del chat del WhatsApp?

—Una excelente pregunta. No sé. Al día de hoy, no sabemos cómo lo entrelazaron, cuál fue el fundamento en derecho que se utilizó.

¿Sería venganza o por política? Me refiero a que ocurrió tras el referido que hizo de allegados al gobernador, como Itza García.

—Dentro de las posibilidades, porque, claro, están muy entrelazados... Cómo llegamos de uno al otro, no lo puedo contestar.

¿El expediente que entregó a la Opfei habla por sí solo?

—Sí, habla por sí solo.

¿La evidencia que envió a la Opfei también era robusta?

—El expediente era muy completo. Cuando termine el caso contra el exjuez, podremos ver porqué uno sí y otros no.

¿García intentó coaccionarla?

—Personalmente, no.

¿De qué forma?

—Enviamos una comunicación al FEI donde planteábamos, para que ellos investigaran, esa intervención cuando vino la señora madre (Nayda Betancourt) del imputado (Tyrone Torres, acusado de escalar la casa de la hija de Vázquez). El levantar una queja en mi contra, siendo parte de una investigación que llevaba Justicia contra ella, lo vimos como un intento de coaccionar la función del secretario de investigar. Cómo: “Yo tengo la querella tuya aquí, ¿tú me vas a seguir investigando?”. Eso fue lo que referimos al FEI, y lo digo porque es público, con los resultados que vimos.

Una acusación en su contra...

—Exacto.

Vuelvo a preguntar: ¿Los juegos de la política intervinieron?

—No lo puedo descartar.

¿Por qué cree que la Opfei terminó descartando a todo el mundo menos al exjuez?

—Excelente pregunta: no tengo respuesta.Sé lo que enviamos. Muchos se preguntan si el exjuez habló solo por el chat. ¿Con quién habló? ¿Nadie le contestó? A muchos les llamó la atención que no radicaran cargos a más nadie.

¿Qué significaría para usted que el caso quedara en nada?

—Sería difícil creerlo. Habría que examinar el análisis que se hizo... Los fiscales aquí estaban bien preparados. El expediente que se envió fue con un memorando de derecho explicando el por qué de cada delito... El tiempo dirá.

Si no fue detener una investigación, si no fue para dañarla, si no fue venganza, si no fue por política, ¿cuál era el propósito?

—No tenemos comentarios.

Hay un refrán que dice: “Siéntate a la orilla del río y verás el cadáver de tu enemigo pasar”. ¿Le gusta ese refrán?

—No considero a nadie enemigo. Ahora, voy a cuidarme mejor. Quizás confiar menos en algunas personas. Wanda Vázquez va a seguir haciendo su trabajo.


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