Fabiola Cruz, del Sistema Municipal de Investigación de Casos y Rastreo de Contactos de Salud, informó el año pasado que se haría vigilancia genómica de los casos de COVID-19. (GFR Media)

Aunque no ha ocurrido el repunte de casos de COVID-19 que se anticipó podrían traer las Navidades por la posibilidad de contagios entre conglomerados de personas, los expertos están vigilantes a algún cambio en las próximas semanas.

Víctor Ramos, presidente del Colegio de Médico Cirujanos, y el infectólogo Miguel Colón señalaron que, pasadas ya tres semanas desde Nochebuena (24 de diciembre), no se ha visto el alza esperada por las reuniones familiares en esa fecha.

Empero, advirtieron que aún están por verse las consecuencias de la despedida de año (31 de diciembre) y el Día de Reyes (6 de enero).

“Hay que estar pendientes que no se disparen los casos. Y también con la nueva cepa, porque en Inglaterra se dieron cuenta (de la nueva variante del virus) cuando hubo un ‘spike’ (repunte) no asociado a algún evento”, dijo Ramos.

Ambos expertos coincidieron en que la Ley Seca o prohibición a la venta de bebidas alcohólicas los fines de semana, entre el pasado 7 de diciembre y el 1 de enero, parece haber provocado un factor protector del virus.

“Esto se ha tranquilizado de una manera brutal. Se supone que hubiera un pico por la Nochebuena y no (se ha visto), por lo menos en mis hospitalizaciones (por COVID-19). Eso quiere decir que el pueblo se portó bien y que las medidas antichinchorreo y cero alcohol (los fines de semana) hicieron la diferencia”, dijo Colón.

Ambos médicos concurrieron, además, en que en Puerto Rico ya se deben haber generado casos de la nueva cepa de COVID-19, que fue identificada en Inglaterra (B-117). Hasta este martes, en Estados Unidos se habían identificado 72 casos de la variante del COVID-19 en 10 estados, principalmente en California (32) y Florida (22).

“Está en Florida, así que aquí (en Puerto Rico) también está”, dijo Ramos, quien resaltó que lo más peligroso de esta variante es su alto potencial de contagio.

Estudios en Inglaterra advierten que esta nueva cepa es hasta 74% más contagiosa, especialmente en niños. A finales de 2020, el Departamento de Salud informó que se disponía a hacer vigilancia genómica para detectar la presencia de la nueva cepa a partir de febrero.

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