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Verenis López y Omar Madero usan una planta eléctrica para darle a su hijo José las terapias respiratorias que necesita para manejar su asma crónica, pero esa condición se le complica precisamente por los gases que emite el generador.
Verenis López y Omar Madero usan una planta eléctrica para darle a su hijo José las terapias respiratorias que necesita para manejar su asma crónica, pero esa condición se le complica precisamente por los gases que emite el generador. (Juan Luis Martínez Pérez)

Detrás de su sonrisa y diminuto cuerpo encorvado, José A. Díaz López esconde a un guerrero. A sus 20 años, su lucha se intensifica a medida que pasan los días sin el servicio de electricidad a casi siete meses del paso del huracán Irma.