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Iris Rolón veló en su funeraria a una persona sentado en un vehículo todoterreno. Recibió la ayuda de los embalsamadores Roberto Avilés Montañez y Felix Cruz.
Iris Rolón veló en su funeraria a una persona sentado en un vehículo todoterreno. Recibió la ayuda de los embalsamadores Roberto Avilés Montañez y Felix Cruz. (Suministrada)

Desde temprano en su vida, Iris Aida Rolón Albino supo que su vocación era trabajar con los muertos. Le parecía algo natural, por supuesto, al ser una mujer que laboró por varios años en un hospicio donde brindaba cuidado a pacientes de enfermedades terminales. Tener su propia funeraria era su sueño y lo dice con la misma convicción que un niño afirma que quiere ser bombero.

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