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Natalie Jaresko, directora ejecutiva de la Junta de Supervisión Fiscal. (GFR Media)
Natalie Jaresko, directora ejecutiva de la Junta de Supervisión Fiscal. (GFR Media)

Washington/San Juan - La directora ejecutiva de la Junta de Supervisión Fiscal (JSF), Natalie Jaresko, todavía no ha recibido una citación por parte de una comisión recién aprobada en el parlamento ucraniano para investigar la renegociación de la deuda soberana mientras se desempeñaba como ministra de Finanzas en ese país.

Ayer, el portavoz de la JSF, Edward Zayas, indicó a El Nuevo Día que Jaresko no ha sido citada por la comisión legislativa. La pesquisa fue reseñada, en principio, en finance.liga.net, publicación con sede en Kiev y que suele referirse a la reestructuración de la deuda externa de Ucrania como “la deuda Jaresko”.

El Nuevo Día confirmó la pesquisa parlamentaria a través del sistema de trámite en la página de la Rada Suprema, el nombre oficial del parlamento ucraniano.

La pesquisa se aprobó el pasado 20 de diciembre con 291 votos a favor, 16 votos en contra y 26 abstenciones. Otros 36 diputados no habrían votado.

Siete días más tarde, según la plataforma informativa de la Rada Suprema, se habría establecido que la comisión tendrá un carácter provisional y será multipartita con 13 integrantes. Partiendo del documento,  no queda claro si la pesquisa podría tener repercusiones en el ámbito criminal, aunque la resolución investigativa habla de ello. Lo que sí queda establecido es que la pesquisa debe servir para identificar “el círculo de oficiales” que estructuraron la transacción e identificar qué otras alternativas pudieron emplearse.

De igual forma y partiendo de la traducción al inglés de los documentos aprobados por la Rada, el comité busca conocer las consecuencias y el impacto financiero y económico que supuso la reestructuración de unos $18,000 millones en deuda soberana y si fuera necesario “iniciar las negociaciones con el comité de acreedores para mejorar los términos de la deuda externa reestructurada”.

En el 2015, Jaresko habría impulsado la reestructuración de unos $18,000 millones como contrapeso a los profundos problemas económicos de Ucrania, una sociedad que lleva años en una costosa y letal guerra contra Russia por la ocupación y anexión de Crimea, considerada una de las regiones más estratégicas y productivas de Ucrania.

Jaresko ejerce la dirección ejecutiva de la JSF desde marzo de 2017. Antes de la encomienda en Puerto Rico, con un salario de $625,000 al año, fue ministra de Finanzas de Ucrania desde diciembre de 2014 a abril de 2016.

El acuerdo con el grupo Ad Hoc de Acreedores, se planteó entonces, supuso un recorte de unos $3,600 millones en principal y vino de la mano con una inyección monetaria de parte del Fondo Monetario Internacional (FMI).

A cambio de la condonación, Ucrania se comprometió a pagar una tasa de interés más alta y compartir con sus acreedores, por espacio de 40 años, una tajada del producto bruto interno (PIB) si este crecía favorablemente. En el mundo técnico, ello se identifica como un bono de crecimiento. Una versión de este instrumento se ha aplicado en la reestructuración de Puerto Rico como el caso del Banco Gubernamental de Fomento (BGF) y se considera en otros acuerdos que se negocian a la luz de la ley federal Promesa.

La renegociación de la deuda ucraniana estuvo a cargo de Lazard. Según datos publicados al momento de la reestructuración, ahora que la economía de Ucrania crecería un 3%, comenzarían a darse las condiciones para que el gobierno ucraniano comienza a pagar los llamados bonos de crecimiento. El pago inicial, según reportes, representaría casi 1% del PIB. Al cabo de 40 años, tales bonos de crecimiento le dejarían a los acreedores unos $14,000 millones, de acuerdo con otra reseña de la publicación ucraniana.

Tales pagos, sin embargo, serían solo una parte de todo la deuda de Ucrania. Según el ministerio de Finanzas, este año, Ucrania dedicará una tercera parte de su presupuesto al pago de toda su deuda vigente.