El momento en el que administran la vacuna contra COVID-19 a un residente de Casa Blanca Elderly Home, en Río Piedras.
El momento en el que administran la vacuna contra COVID-19 a un residente de Casa Blanca Elderly Home, en Río Piedras. (Alexis Cedeño)

Las personas de 65 años o más que se vacunen contra el COVID-19 no corren mayor riesgo de presentar efectos secundarios, sino que podrían, incluso, desarrollar una reacción menor a la esperada.

Al menos así se desprende de los estudios clínicos de las vacunas desarrolladas por Pfizer y Moderna, lo que investigadores han advertido podría deberse a que en esas edades hay una disminución en la respuesta inmune.

Sin embargo, los estudios encontraron que la protección de la vacuna sobrepasa los riesgos del virus que, como se ha informado, aumentan con la edad. Aunque la protección general es de 95% en la vacuna de Pfizer y 94% en la de Moderna, en personas mayores de 65 años es menor: 94% la de Pfizer y 87% la de Moderna, según la Operación Warp Speed, alianza público privada creada por el gobierno federal para facilitar la fabricación y distribución de estas vacunas.

“La población de 65 años o más es la de mayor riesgo. Por eso es importante que se vacunen”, dijo Víctor Ramos, presidente del Colegio de Médicos Cirujanos.

Un estudio entre más de 500,000 asegurados de Medicare de 65 años o más encontró que las condiciones que aumentan la probabilidad de muerte por COVID-19 en esta población son anemia drepanocítica, enfermedad renal crónica, leucemias y linfomas, insuficiencia cardíaca, diabetes, parálisis cerebral, obesidad, cáncer de pulmón y ataques cardíacos.

Hasta el 23 de diciembre, se habían reportado 4,393 casos con efectos adversos a la vacuna de Pfizer, de 1,893,360 administradas en Estados Unidos. Entre ese 0.2%, 175 fueron identificados como posibles casos severos, incluyendo 21 anafilaxias (reacción alérgica grave), 17 de ellas en personas con historial de reacciones alérgicas.

Dolor en el sitio de la inyección, fatiga, dolor de cabeza, malestar muscular, escalofríos, dolor en articulaciones y fiebre fueron algunos de los efectos secundarios más comunes identificados en los ensayos clínicos de ambas vacunas.

En Puerto Rico, hasta ayer, se habían reportado 13 casos de reacciones adversas, aunque ninguna severa, según Ángel Rivera, director del Programa de Vacunación del Departamento de Salud. Seis de estos casos, dijo Rivera, requirieron asistencia médica, aunque ninguno fue anafilaxia ni necesitó hospitalización.

“Va a haber vacunas en todos los pueblos. Todos los que quieran se van a poder vacunar, pero hay que tener paciencia”, agregó, por su parte, Ramos.

“Muchos en esas edades se quieren vacunar porque saben que tienen una mortalidad más alta (por el virus), pero hay que hacerlo en orden, por cita”, dijo el infectólogo Miguel Colón.

Según Rivera, hasta ayer había 350 proveedores certificados para administrar la vacuna en el país.