Aparte de establecer la beca, López Chaar piño publicó el libro titulado “Vocación” con el fin de recuperar la memoria histórica del servicio público. (David Villafañe Ramos)

Como un legado al municipio que dirigió por 15 años, a los jóvenes y al servicio público al que dedicó gran parte de su vida laboral, el exalcalde Alfonso “Papiño” López Chaar estableció recientemente una beca para estudiantes de cuarto año de la escuela José S. Alegría, de Dorado.

La beca es parte de un proceso de reflexión y de recuperar la memoria histórica como parte del cual Papiño, de 81 años, también ha publicado el libro titulado Vocación. Ambas iniciativas van dirigidas a resaltar y promover las bondades del servicio público.

Papiño fue alcalde de Dorado desde 1972 hasta 1987, cuando respondió a una solicitud del entonces primer ejecutivo, Rafael Hernández Colón, para que formara parte de su grupo de asesores como el encargado de los asuntos municipales. Posteriormente, fue designado como secretario de Estado, cuando Héctor Luis Acevedo dejó la silla para iniciar la campaña política como candidato a alcalde de San Juan, pero no fue confirmado y renunció para irse a la empresa privada.

En 1991, fue electo por el Partido Popular Democrático (PPD) para ocupar la silla que quedó vacante el fallecer Severo Colberg Ramírez y salió electo como legislador en las elecciones de 1992. Al finalizar ese cuatrienio, regresó a la empresa privada al reactivar su gestión como consultor y, años después, se acogió al retiro.

Cuenta el exalcalde doradeño que en su gestión pública siempre destacó proyectos para el desarrollo de la educación y de los jóvenes, razón por la cual estableció la beca y, al mismo tiempo, decidió integrar la promoción del servicio público.

“Me pregunté qué podíamos regalarle a mi pueblo y a la juventud para cuando no estuviéramos en este mundo”, explica Papiño, al referirse a la reflexión que hizo con su esposa Érica Ivers, quien es y se desempeñó como maestra.

Es para entusiasmar a los jóvenes a involucrarse con el servicio público. Quisiéramos que se dediquen a ese sacrificio, porque el servicio público es sacrificio y lo sabemos

Alfonso López Chaar, exalcalde de Dorado

La pareja consideró incluir en su testamento un tipo de becas para estudiantes e incentivos para que maestros compraran materiales de escuela. “Mi papá, mi esposa y yo fuimos maestros y sabemos que, en muchas ocasiones, tienen que comprar los materiales de su sueldo para dar las clases”.

Pero decidieron no esperar al testamento y adelantar la beca para los estudiantes mediante un fondo establecido a través de Fundación Comunitaria de Puerto Rico. La beca está dirigida a estudiantes de Dorado que quieran estudiar carreras afines al servicio público y que cumplan con los criterios de tener un promedio de 3.50 o más, estudiar en la escuela superior José S. Alegría, ubicada en el centro urbano de ese municipio, y escribir un ensayo sobre el servicio público.

Este año, se hizo la primera convocatoria y se escogieron a los estudiantes Alanis Rocca Malpica, Bryan J. Cruz Navedo y Jared Rosado Colón, quienes iniciaron estudios en microbiología y contabilidad, respectivamente.

“Es para entusiasmar a los jóvenes a involucrarse con el servicio público. Quisiéramos que se dediquen a ese sacrificio, porque el servicio público es sacrificio y lo sabemos”, indica Papiño, para luego lamentar el deterioro del sistema de méritos en el gobierno.

Cuando era joven y mi papá o yo queríamos solicitar una plaza, había que ir a la Oficina de Recursos Humanos del gobierno y coger unos exámenes, si pasabas los exámenes te ponían en una lista y si se abría un espacio, se establecía una terna. Pero eso se eliminó totalmente y ahora es por partido. Eso es un descrédito para el servicio público. Cuando fui alcalde, nombré a personas que estuvieron en contra mía en primarias” , asegura, y menciona a una persona muy conocida en Dorado la cual, incluso, fue parte de su equipo de trabajo en los puestos que ocupó posteriormente en el gobierno.

Sobre las posibilidades de recuperar el sistema de mérito en el gobierno y eliminar que la política partidista medie en el nombramiento de personas sin las credenciales para ocupar puestos, Papiño reconoce que la administración pública “se ha deteriorado tanto que es bien cuesta arriba”. Pero apunta hacia la necesidad de prohibir los grupos de empleados que recogen dinero para los partidos en las agencias y corporaciones públicas como una forma de combatir esa mala práctica.

Recuperar la historia

Su aportación a las nuevas generaciones también va dirigida a recuperar la memoria colectiva del desarrollo del municipio autónomo de Dorado, que en su administración fue reconocido varias veces por la limpieza y orden del centro urbano.

Hace ya 30 y pico de años que dejé de ser alcalde y la gente joven no conoce las raíces del pueblo. Por ejemplo, uno de los estudiantes que ganó el premio había trabajado en la biblioteca comunitaria Jane Stern en Dorado, que estaba primero en (la urbanización) Dorado del Mar, pero no sabía la historia. Nosotros teníamos una municipal y, cuando en Dorado del Mar hicieron unos trabajos y la biblioteca perdió el espacio, la persona a cargo fue a verme y le agradecí porque yo hacía tiempo que quería hacer una biblioteca más grande. Ella tenía una colección de libros en inglés y yo, en español. Le di los fondos para establecer la biblioteca y unimos las colecciones y se hizo una biblioteca más grande”, recuerda el exfuncionario.

“Por eso escribí el libro. Para dar a conocer las obras”, agrega Papiño, y menciona otras de las obras que son legado de sus administraciones como Casa del Rey, el Teatro Juan Boria y un plan de ordenamiento territorial que se hizo en consenso con la oposición y que, posteriormente, fue parte de la plataforma del candidato a alcalde por parte del Partido Nuevo Progresista.

“Se hizo pensando en que no hubiera desparramamiento urbano y que no se muriera el centro del pueblo”, asegura.