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Entre solicitudes en curso y las que podrían sumarse en las próximas semanas, las jubilaciones de empleados en la AEE pudieran llegar a 1,300 en o antes del 30 de junio. (Archivo / GFR Media)
Entre solicitudes en curso y las que podrían sumarse en las próximas semanas, las jubilaciones de empleados en la AEE pudieran llegar a 1,300 en o antes del 30 de junio. (Archivo / GFR Media)

La crisis operacional en la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) alcanzaría niveles insospechados a corto plazo con la pronta jubilación de –al menos– 600 empleados que ocupan posiciones técnicas y especializadas, la posibilidad de que otros 700 soliciten el retiro, y la renuncia de los que están buscando mejores condiciones laborales fuera del país.

La realidad es que los empleados de la AEE se están apresurando a retirarse ante la pérdida de beneficios en virtud de la recién firmada Ley 26 de Cumplimiento con el Plan Fiscal, que se suma a la Ley 66-2014 de Sostenibilidad Fiscal y Operacional.

Aunque ambos estatutos trastocan los términos laborales de los empleados públicos, el Sistema de Retiro de Empleados de la AEE no se ha visto afectado –todavía– por sus disposiciones, por lo que los empleados están optando por disfrutar de sus pensiones mientras les sea posible.

Estas bajas considerables de empleados representan una situación sin precedentes en la AEE, que está viendo partir a sus empleados mejor preparados, de mayor experiencia y, por ende, más difíciles de sustituir.

Se trata de una situación que, si bien responde al estado crítico de la AEE, no se resuelve con un intercambio de bonos, ni con la llegada de compañías privadas de generación, como se ha propuesto para reestructurar su deuda de casi $9,000 millones y mejorar la eficiencia del sistema eléctrico, respectivamente.

Requiere, en cambio, conseguir y reclutar personas con “destrezas específicas” para atender las “necesidades particulares” de la red, indicó el vicepresidente de la Junta de Síndicos del Sistema de Retiro de Empleados de la AEE, José Rivera.

“En Estados Unidos, las plantas son altamente automatizadas y requieren poca intervención humana. Pero aquí, lo que tenemos son plantas viejas y alteradas, que solo el personal nuestro conoce. Pero, con estas bajas, estamos ante una inminente catástrofe del sistema eléctrico”, explicó.

Rivera precisó que, hasta principios de mayo, las solicitudes de jubilación  sometidas al Sistema –efectivas en o antes del 30 de junio– sumaban 96. El pasado viernes, o sea, en apenas dos semanas, la cifra se disparó a 600, y otros 700 empleados habían solicitado que les verificaran cuántos años de servicio tienen para saber si cualifican para retirarse.

Las 600 solicitudes de jubilación representan un 10% de los 5,500 empleados que tiene la AEE. Si los otros 700 también se jubilaran, la AEE perdería el 23% de su fuerza laboral.

“A esto se suma que estamos teniendo de dos a tres renuncias mensuales. Aunque parezca una cifra mínima, es significativa, porque aquí nadie renunciaba. La AEE está al borde del colapso, porque no hay personal para operarla”, dijo Rivera, quien también preside el Capítulo de Jubilados de la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (Utier).

Al cierre de esta edición, el director ejecutivo de la AEE, Ricardo L. Ramos, no estuvo disponible para entrevista. Pero, la semana pasada, en una entrevista sobre los contratos de asesoría en reestructuración, reconoció que, “en estos momentos, estamos sufriendo las consecuencias” de que la corporación pública no cuenta con un plan de sucesión.

Ramos admitió, además, que la corporación pública ha perdido una “cantidad considerable” de empleados, tanto por jubilación como por renuncias. Esto último se está dando entre los empleados con menos años de servicio, que están siendo reclutados por corporaciones similares en Estados Unidos, sobre todo en Florida.

“Nos están llevando a gran parte de nuestro personal más especializado”, dijo el funcionario, tras reconocer que en la AEE hay un “disloque generacional muy grande”. Ramos ya había señalado que la AEE necesita 1,500 empleados más para funcionar óptimamente.

¿Quiénes se van?

Aunque las jubilaciones se están dando a todos los niveles en la AEE, la mayor incidencia se registra en plazas técnicas y especializadas, como celadores, operadores de planta e ingenieros.

Rivera mencionó, por ejemplo, que toda la brigada que trabaja las líneas de “superalto” voltaje –38,000, 115,000 y 230,000 voltios– solicitó retiro. “Se va completa”, dijo, en referencia a los siete empleados que integran la llamada “brigada del Holland”, y que trabajan “conectándose a la línea viva, con la electricidad pasando por su cuerpo a través de equipos especiales”.

“Se están yendo ingenieros y auxiliares de ingeniería, pero también enfermeras y programadores. Estamos hablando de todo el círculo de empleados de la AEE, y todos son importantes. Esto va a causar problemas en el sistema eléctrico”, expresó, por su parte, el presidente de la Unión de Empleados Profesionales de la AEE (Uepi), Evans Castro.

En su caso, detalló, 38 empleados lo han llamado para comunicarle su intención de jubilarse.

Estos trabajadores, añadió, están “desmoralizados”, pues sienten que el patrono no los defendió ante la pérdida de beneficios, ni les ha explicado el nuevo escenario laboral tras la firma de la Ley 26.

Ante ese cuadro de incertidumbre, la opción predilecta es acogerse al retiro o renunciar, dijo, entretanto, el presidente de la Unión de Trabajadores Industriales y Construcciones Eléctricas (Uitice), Héctor Reyes.

Segunda ronda

Para Reyes, la jubilación de empleados en estos días es la “segunda ronda” de una “fuga masiva” de talento, que tuvo su génesis en 2014 con la Ley 66.

En aquella ocasión, recordó, cerca de 1,500 empleados de la AEE, en su mayoría gerenciales, se jubilaron. Otros tantos, que tenían entre 10 y 15 años de servicio, renunciaron y se trasladaron a compañías de energía en el estado de Florida, “donde les pagan hasta el triple de lo que cobraban aquí”.

“A esos compañeros que se fueron a probar suerte les está yendo muy bien. Ahora, hay otros compañeros que les seguirán los pasos, pues las compañías estadounidenses siguen reclutando”, dijo Reyes, al explicar que los empleados de la AEE resultan “muy provechosos” para las utilidades foráneas debido a su alto grado de especialización.

Destacó que, a diario, recibe no menos de cinco llamadas de empleados, ya sea para decirle que se acogerán al retiro o pidiéndole recomendaciones sobre su futuro laboral.

En esa misma línea, Abraham García, presidente de la Asociación de Empleados Gerenciales de la AEE, afirmó que, en esta ocasión, se está yendo “la gente experimentada” que había decidido quedarse en 2014.

“La parte operacional de la corporación, que ya estaba debilitada, vuelve a sufrir. Es la experiencia de la AEE la que se está yendo, y esa experiencia es difícil de sustituir. La consecuencia de todo esto es la desestabilización del sistema”, dijo García, tras informar que el grupo que preside ya se reunió con el director ejecutivo para “tratar de contrarrestar esta segunda estampida” de jubilaciones.

Retiro

Los líderes obreros consultados coincidieron en que, entre los empleados, hay preocupación de que el gobierno “meta la mano” en el Sistema de Retiro de Empleados de la AEE —que encara un déficit de $2,200 millones— para limitar las pensiones.

“Esa preocupación también está fomentando las jubilaciones. Hay muchos empleados que creen que el Sistema va a colapsar y están optando por disfrutar de algún beneficio, mientras dure”, dijo Rivera.

“Si el gobierno solamente intenta tocar el Sistema, ahí sí que se va (retira) media AEE. El Sistema de Retiro es lo último que les queda a los empleados y que se ha podido salvaguardar”, añadió Reyes.

Castro, entretanto, reprobó la supuesta lentitud y parquedad con que la administradora interina del Sistema de Retiro, María E. Hernández, ha atendido las inquietudes de los trabajadores.

“Mientras siga la incertidumbre en torno a un sistema que nos pertenece a todos, porque es un fideicomiso, seguiremos viendo este éxodo masivo de empleados. Todo el mundo está desmoralizado”, subrayó.