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Actualmente, 413 personas permanecen en lista de espera por un trasplante de riñón, otras 17 aguardan por un hígado y 12 más por un trasplante de páncreas. (Shutterstock)
Actualmente, 413 personas permanecen en lista de espera por un trasplante de riñón, otras 17 aguardan por un hígado y 12 más por un trasplante de páncreas. (Shutterstock)

En los últimos dos años, la cantidad de donantes de órganos en la isla ha disminuido para pesar de las miles de personas que urgen de trasplantes para sobrevivir.

El año pasado, 84 personas sellaron el compromiso de salvar la vida a otros cuando la suya se apagó, lo que compara a la baja con las 88 que lo hicieron en 2016 y las 104 de 2015.

La reducción en el número de donantes es más evidente aun cuando se observa el pico de donaciones en la pasada década, que se registró en 2007, cuando 120 personas se convirtieron en donantes de órganos o de tejidos en Puerto Rico y las Islas Vírgenes.

Esta disminución, junto a otros factores externos, como la migración y los efectos del huracán María, han provocado que la cantidad de trasplantes también mermara.

Actualmente, 413 personas permanecen en lista de espera por un trasplante de riñón, otras 17 aguardan por un hígado y 12 más por un trasplante de páncreas, según datos del Centro de Trasplantes del Hospital Auxilio Mutuo, única institución hospitalaria del país que hace estas tres intervenciones.

En Puerto Rico existen cuatro programas de trasplante. Además de los tres del Auxilio Mutuo, en el Centro Cardiovascular de Puerto Rico y el Caribe se realizan trasplantes de corazón, aunque, entre diciembre de 2015 y enero de 2018, se hicieron solo cuatro y hay cuatro pacientes en lista de espera.

“La clave ha sido recuperar más órganos con menos donantes”, señaló Antonio de Vera, director ejecutivo de Lifelink de Puerto Rico, entidad sin fines de lucro que promueve la donación de órganos y tejidos.

La demanda de estas intervenciones médicas, indicó, no va a la par con la disponibilidad de órganos para alargar la vida de quienes padecen enfermedades o lesiones que deterioran la capacidad de los suyos.

Sobre 114,000 personas se encuentran en la lista de EE.UU. de la Red Unida para Compartir Órganos (UNOS) en espera de órganos y tejidos. Esta lista de espera incluye a Puerto Rico. Se estima que cada 13 minutos muere alguien en espera de un trasplante.

Mientras, hay órganos recuperados en Puerto Rico que se envían a Estados Unidos por falta de compatibilidad con los pacientes locales o porque, en ese momento, no hay personas que los necesiten.

La necesidad continúa

Los órganos ayudan a salvar la vida y los tejidos a mejorar la calidad de vida de personas con varias enfermedades. Para que los órganos de una persona muerta se puedan donar, debe haber sido declarada con muerte cerebral por dos médicos autorizados y haber estado conectado a un ventilador mecánico. En decesos cardiacos que no cumplen con aquellos requisitos, se podrían recuperar tejidos.

“En Estados Unidos, las donaciones de órganos aumentaron casi 15% en los últimos cinco años. Aquí estábamos subiendo del 2011 al 2015, pero la población ha bajado”, lamentó De Vera.

Tanto en 2014 como en 2015 se gestionaron 104 donaciones de órganos, pero en el 2016 se redujo ese número a 88 y el año pasado se hicieron 84. En total, desde que Lifelink comenzó a operar en Puerto Rico en el 1994, se han realizado 1,724 donaciones de órganos.

De Vera reconoció que el año pasado comenzó “lento” en cuanto a la recuperación de órganos y tejidos en la isla, y luego ese proceso se interrumpió unos días por el paso del huracán.

Relató que, ocho días después del fenómeno atmosférico, les refirieron un caso, pero los órganos no estaban en buen estado y no pudieron trasplantarlos. El 13 de octubre, surgieron dos donantes que se tradujeron en la recuperación de nueve órganos.

“A pesar de la migración, la gente (que queda en la isla) sigue necesitando órganos, y tenemos que salvar vidas. Si fallece un ser querido, ese órgano puede seguir dando vida a otros”, resaltó.

Para dar un ejemplo de la urgencia que impera, De Vera dio cuenta de cómo en el 2016 murieron 309 personas en Puerto Rico que estaban en lista de espera para un trasplante de órgano y el año pasado, otras 225.

Diferente a Estados Unidos

Más de 10,000 personas en Estados Unidos donaron órganos en el 2017, lo que permitió unos 35,000 trasplantes de órganos, cifra que muestra un aumento de 3.4% en comparación con el 2016. En Estados Unidos, 115,039 personas están en lista de espera por un trasplante.

“Hay una epidemia de sobredosis de drogas sintéticas (en Estados Unidos) y eso ha aumentado el por ciento de donaciones. Pero eso no lo he visto en Puerto Rico, sino que ha disminuido”, afirmó Juan del Río, cirujano español que dirige la parte clínica del Centro de Trasplantes del Auxilio Mutuo.

Del Río indicó que, mientras lo usual es que en el Auxilio se realicen unos 50 trasplantes de hígado al año, el año pasado hicieron 36. Entre los tres programas de trasplante del hospital, se lograron 149 en el 2015, otros 138 en el 2016 y 112 el año pasado.

El huracán María también afectó y dilató las evaluaciones de personas con enfermedades y daños en órganos y tejidos.

“Muchos pacientes en diálisis fallecieron después del huracán”, lamentó Del Río.

Myriam Centeno, directora administrativa del Centro de Trasplante del Auxilio Mutuo, indicó que se estima que en la isla hay unas 6,000 personas diagnosticadas con fallo renal que reciben diálisis, tratamiento que los ayuda a eliminar los desechos y líquidos de la sangre que sus riñones no pueden suprimir.

“En proceso de evaluación, hay como 70 (pacientes) mensuales. La lista (para trasplante de riñón) es mayor que la de trasplante de hígado”, precisó Centeno, quien comentó que una de las causas de fallo renal es la diabetes.

Otro de los factores que conduce a un trasplante, en este caso, del hígado, es la hepatitis C, enfermedad viral que inflama ese órgano vital.

“El problema en Puerto Rico es que todavía el tratamiento para hepatitis C no está accesible para la mayoría de la población”, deploró Del Río.

La hepatitis autoinmune también provoca inflamación en ese órgano cuando células inmunitarias confunden a células normales como si fueran dañinas.

“Hacemos como 10 (casos) al año (por esta condición), sobre todo en jóvenes”, dijo Del Río.

Sentimientos encontrados

A Linnette Santiago Vélez tuvieron que trasplantarle el hígado hace cuatro años debido a esa condición. Un dengue que padeció a los 16 años precedió a un diagnóstico de lupus y este, al de hepatitis autoinmune.

Tras comenzar tratamiento en el 2012 y entrar a la lista de espera de trasplante en diciembre de 2013, el 29 de marzo de 2014 recibió una llamada para alertarla de que habían encontrado un posible donante. Al día siguiente, recibió un hígado sano.

“Son sentimientos encontrados porque una persona va a tener vida (con el órgano trasplantado) pero otra falleció”, sostuvo la mujer de 29 años que, en 2016, tuvo un “pequeño rechazo” que sus médicos lograron controlar con farmacoterapia y quien en marzo pasado conoció a la familia del muchacho de 25 años que le donó su hígado tras morir.

Muchos se van

En el Centro Cardiovascular de Puerto Rico y el Caribe se han hecho cuatro trasplantes de corazón en los pasados dos años porque los avances en la medicina hacen de esta cirugía la última opción de tratamiento, explicó Iván González Cancel, cirujano y director del programa.

El galeno explicó que muchos pacientes no llegan a una condición de fallo cardíaco terminal gracias a los nuevos fármacos y a tratamientos más efectivos y modernos. Por eso, agregó, el programa está dando un giro más hacia la asistencia ventricular, con máquinas que ayudan al corazón a bombear sangre.

“Hay años en que se han ido (de la isla) más (corazones donados) que los que se han trasplantado”, reconoció.

González Cancel y Del Río coincidieron en la necesidad de fortalecer la medicina primaria para identificar pacientes que se pueden beneficiar de los trasplantes a tiempo.

“Necesitamos que la comunidad médica colabore en encontrar pacientes que se van a beneficiar de trasplantes. Cuando llegan, (en muchos casos) es muy tarde”, dijo Del Río, quien lamentó que muchos casos de cáncer de páncreas e hígado que reciben ya no pueden ser intervenidos porque se encuentran en un estadio muy avanzado.

El cirujano español también urgió a que los planes médicos faciliten las autorizaciones de las evaluaciones médicas, ya que, dijo, en muchas ocasionestardan meses, lo que puede ser fatal.

“Muchos creen que nosotros (Lifelink) decidimos quiénes se van a salvar, quienes van a recibir el trasplante, cuando no se le puede dar preferencia a nadie. Eso lo regula UNOS. Ellos hacen el matching (pareo) para ver quiénes son compatibles”, dijo De Vera, quien resaltó que un solo donante puede beneficiar hasta a 60 pacientes en espera de órganos o tejidos.