La foto muestra los impactos de bala que recibió el Hyundai Tucson que supuestamente conducía el adolescente en el momento de la intervención.
La foto muestra los impactos de bala que recibió el Hyundai Tucson que supuestamente conducía el adolescente en el momento de la intervención. (Ramón “Tonito” Zayas)

“Quiero justicia para mi hijo”.

Estas fueron las únicas expresiones que realizó la madre de Javier Cordero Nevárez, el joven de 16 años que murió la noche de ayer baleado por agentes del Negociado de la Policía en medio de circunstancias que están bajo la pesquisa del Negociado de Investigaciones Especiales (NIE) y la División de Integridad Pública del Departamento de Justicia.

Sheila Nevárez ofreció las expresiones cerca de las 3:15 p.m. de hoy, martes, tras salir del Instituto de Ciencias Forenses (ICF), en San Juan, donde enfrentó el difícil y doloroso proceso de identificar el cuerpo de su hijo. El padre del adolescente, Ángel Cordero, también estuvo presente.

A preguntas de los medios de comunicación, la mujer –quien residía en un apartamento en San Juan junto a su hijo- sostuvo que el incidente, de donde se recuperaron decenas de casquillos de balas, “fue un abuso”. Según confirmó el comisionado de la Policía, Antonio López Figueroa, el joven no estaba armado al momento de la intervención por manejar un vehículo que había sido robado en la urbanización Fontana.

En la parte posterior del ICF se mantenía esta tarde, para propósito de investigación y pruebas científicas, el vehículo Hyundai que manejaba el menor al momento de los hechos. En el mismo se pueden observar múltiples impactos de bala, tanto en la puerta del lado izquierdo del conductor como en el cristal posterior y frontal.

López Figueroa indicó que todo comenzó cuando un ciudadano de Carolina reportó en la madrugada de ayer a la Policía que su auto Hyundai Tucson había sido robado en la urbanización Villa Fontana.

En el vehículo se pueden observar múltiples impactos de bala, tanto en la puerta del lado izquierdo del conductor como en el cristal posterior y frontal
En el vehículo se pueden observar múltiples impactos de bala, tanto en la puerta del lado izquierdo del conductor como en el cristal posterior y frontal (Ramón “Tonito” Zayas)

Agregó que los oficiales tuvieron acceso a vídeos de cámaras de seguridad que captaron el momento del hurto frente a una residencia. El vídeo fue divulgado por la Uniformada. López Figueroa añadió que el querellante también proveyó información de la localización del vehículo a través de un GPS, por lo que no se grabó la notificación del hurto en el sistema de la Policía.

La División de Vehículos Hurtados comenzó a darle seguimiento al salir de la residencia del querellante y solicitó asistencia de oficiales de otros cuarteles. “Por el GPS se sabe que el vehículo está en Vista Hermosa, luego pasa al residencial Luis Llorens Torres y regresa a Vista Hermosa, y es intervenido en la calle 40 de la urbanización La Rivera en Hato Rey”, dijo López Figueroa a El Nuevo Día.

“Tan pronto se le da el alto, los policías se bajan (de las patrullas) y este (el conductor) alegadamente dirige el vehículo y alegadamente intenta atropellar a los agentes, y ahí es que comienzan los disparos”, agregó.

“Es un hecho lamentable para todos, para el menor, la familia del menor y para los policías”, expresó López Figueroa, quien dijo no poder ofrecer más detalles por las investigaciones en curso.

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