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prima:Maestra y agrónoma crea proyecto para capacitar en la producción de alimentos sanos en Orocovis

Luego de una exitosa carrera enseñando agricultura en las escuelas públicas, Dalma Cartagena Colón se ha dedicado a sembrar y cosechar conocimientos en la comunidad del barrio Cacao

21 de junio de 2021 - 11:40 PM

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Esta historia fue publicada hace más de 5 años.
Dalma Cartagena Colón muestra parte de la cosecha de pimientos verdes. (Suministrada)

Orocovis - Lejos de aislarse durante la pandemia, la agrónoma y maestra Dalma Cartagena Colón se ha dedicado a sembrar y cosechar conocimientos para la supervivencia alimentaria en diversas comunidades de Orocovis.

Luego de estudiar en el Programa de Educación Agrícola del Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico, Dalma hizo una carrera como maestra de agricultura en escuelas de su barrio Botijas I de Orocovis. Se jubiló en diciembre de 2019 y meses más tarde, en medio del cierre por la pandemia, comenzó a ofrecer talleres sobre la producción de alimentos sanos (libres de químicos y cultivados con técnicas sustentables) en la comunidad Miraflores, por invitación del Proyecto Matria.

Allí, “me doy cuenta que el aprendizaje en la comunidad es mucho más acelerado que en la escuela, donde los niños tienen muchas distracciones”, recordó Dalma sobre el descubrimiento que, a sus 62 años, la motivó a convertir el terreno comunitario en su nuevo salón de clases.

“Empiezo a publicar fotos, la gente me empieza a pedir talleres y, hace ocho meses, comienzo en el barrio Cacao dando talleres de producción de alimentos sanos. Es una comunidad de una zona cafetalera a unos 45 minutos de la zona urbana, cerca del Bosque Toro Negro”, explicó Dalma sobre el trabajo voluntario que hace para fortalecer esa comunidad y a otras personas que llegan de otros pueblos.

El proyecto ubica en una escuela y terreno cedidos a la comunidad por el municipio, donde se trabaja toda la semana. Allí, frente a las aceras, en el terreno que separa algunos salones y en el que queda detrás de las aulas, ayer fueron a cosechar repollo morado, ajo puerro, cebollas, perejil, berenjenas, pimientos verdes, camomila, “kale” y ajíes. También, tienen sembrado zanahorias, calabaza, cilantrillo, albahaca, mejorana, romero, orégano y limoncillo, entre otros vegetales, plantas medicinales y plantas aromáticas que se usan en la confección de alimentos, así como flores.

Dalma explicó que la agroecología promueve la conservación de los recursos como el suelo, el agua y el ecosistema que tiene una finca.
Dalma explicó que la agroecología promueve la conservación de los recursos como el suelo, el agua y el ecosistema que tiene una finca. (Suministrada)

Para producir alimentos sanos, hacen composta usando desechos como estiércol, hojas, cáscaras, grama y ceniza; no se utilizan plaguicidas ni fertilizantes químicos y se promueve el respeto y el cuidado de la tierra.

Rodeada del grupo que la acompañó ayer, Dalma explicó que, además, la agroecología promueve la conservación de los recursos como el suelo, el agua y el ecosistema que tiene una finca. Es un sistema de producción agrícola dirigido a producir alimentos con conciencia social, de alimentar de forma adecuada, de equidad y justicia, alejado de la visión de explotación de los recursos naturales para generar más ganancias cada vez. Ayer, por ejemplo, fue día de cosecha y cada persona del grupo, que ha dedicado tiempo al cultivo y cuidado del lugar, se llevó una parte.

“Producir alimentos sanos es un derecho y todas las comunidades tendrían que cultivar alimentos sanos. Hacemos un llamado nacional para que los ciudadanos cultiven alimentos sanos”, destacó la educadora, para luego puntualizar que cultivar alimentos con esas técnicas tiene un costo muy bajo. En el proyecto de Cacao, adquirieron las herramientas básicas con un donativo de $300.00.

En el proceso de enseñar a sembrar y cultivar, también se cosechan otros frutos. Dalma sostuvo que sus talleres ayudan a formar líderes en la comunidad, que le podrán dar continuidad a la iniciativa aunque ella no esté. Ese es el caso del joven Juan Pablo Colón, quien ofreció parte del recorrido y explicación del proyecto a El Nuevo Día. Asimismo, el carácter comunitario y colaborativo del proyecto fortalece el tejido social del sector en la medida en que los vecinos comparten talentos, trabajo y equipos y se apoyan unos a otros.

En el grupo de “estudiantes” del barrio Cacao, en el que ha habido personas de diferentes edades, también han salido otros proyectos como el de repartir 100 árboles para siembra, hacer una cocina comunitaria, un sistema de recogido de agua de lluvia y el de instalar un sistema de energía solar, contó Dalma.

El trabajo en el barrio Cacao también ha generado interés en personas de otras partes de la isla que van a educarse allí, lo cual también motivó a Dalma a expandir su iniciativa para llegar a más gente a través de talleres virtuales libres de costo.

La líder comunitaria de Cacao, Carmen “Nana” Acevedo, dijo que “es una satisfacción enorme” ayudar a educar personas de todas partes de Puerto Rico que están interesadas en las técnicas sustentables de producción de alimentos y que llegan hasta la escuela. De hecho, ayer había un grupo de personas de Ponce y Vega Alta compuesto por: Alejandro Ortiz y su hija María Alejandra Ortiz, Dorca Rosario, Juan Pablo Colón, Yira Rodríguez y Yaya Fari con sus hijos.

“Yo comparto las destrezas y ellos aprenden haciendo, practicando. A eso le hemos llamado Pedagogía de la Tierra, que nace de la experiencia de los niños de la escuela de Botijas 1 y tiene los mismos fundamentos del proyecto Agricultura en Armonía con el Ambiente”, señaló Dalma.

El proyecto ubica en una escuela y terreno cedidos a la comunidad por el municipio, donde se trabaja toda la semana.
El proyecto ubica en una escuela y terreno cedidos a la comunidad por el municipio, donde se trabaja toda la semana. (Suministrada)

Planetarios

Ese fue el programa que fundó en la escuela elemental Segunda Unidad de Botijas 1, donde empezó a cultivar con niños de primero a tercer grado, como parte del programa de Educación Agrícola mediante el cual, en algún momento, hubo cerca de 300 escuelas con proyectos de cultivos.

“Es para que desarrollen destrezas de siembra de alimentos y para que se relacionen con las profesiones de agricultura y producción de alimentos y crianza y manejo de animales, explicó.

Sobre ese proyecto, que comenzó en una cuerda de terreno y finalizó con un predio de dos, Dalma recordó que tuvo un alcance que iba más allá de cubrir las necesidades de la comunidad, para crear la conciencia en los niños de que eran parte de un planeta al que hay que cuidar.

“Veíamos cómo todo lo que hacíamos impactaba la capa de ozono y el calentamiento global. Qué de lo que yo hago ayuda a mi planeta. Empecé a llamarles planetarios”, dijo Dalma.

“Creo que fuimos un poquito visionarios”, dijo Dalma sobre las prácticas que implantó en la escuela, como el arado con bueyes y el uso de composta y manejos de materiales biodegradables. “Convencimos al comedor escolar que nos diera todas las cáscaras y a la gente de la comunidad que nos llevaran grama, hojas y estiércol y el municipio nos llevaba virutas”.

“En el 2017, al llegar (el huracán) María, los niños ya tenían las destrezas de producción de alimentos sanos, con una visión planetaria, teniendo en mente cómo podíamos ayudar al cambio climático con los recursos que teníamos alrededor”, sostuvo la agrónoma.

El proyecto de la escuela ganó varios premios: 3er Premio Iberoamericano de Educación en Derechos Humanos Oscar Arnulfo Romero, Premio Nacional en la categoría escolar y Premio de Resiliencia, en 2018, de la organización Las Américas por la Conservación y las Artes.

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