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La muerte de un perro pitbull el sábado en la noche durante una intervención de la Policía en respuesta a una querella de violencia doméstica reavivó el eterno debate sobre la peligrosidad o no de esta raza de perros que es la única que está regulada en el País.

Por un lado, sus defensores reclamaron, a través de las redes sociales y de Caza Noticias, que se elimine “el estigma” que por años se ha adjudicado a los canes de esta raza y destacaron la hazaña del can, que, presuntamente, atacó a su amo en medio de un incidente de agresión entre una pareja.

“Gracias a la vida de ese pitbull, hay una familia y unos hijos que no perdieron a su madre”, expresó Remi Martin, de la Pitbull World Association.

Por el otro, conocedores del comportamiento de animales destacaron que el suceso del sábado pudo haber ocurrido con un can de cualquier otra raza.

El Enfrentamiento

El suceso comenzó con una llamada de alerta por una discusión de pareja en la calle Prudencio Rivera, en la barriada Las Monjas. Al llegar al lugar, a eso de las 11:30 p.m., el agente Francisco de Ángel observó en plena calle cómo el can, a quien llamaban Troy, mantenía mordido por un brazo a su dueño, Joseph Quiles Candelaria, de 22 años.

No está claro si hubo algún tipo de agresión física en presencia del animal, aunque, según la Policía, sí hubo “manoteos”. Tampoco estaba claro si había historial previo de violencia en el hogar, pero De Ángel, quien llegó al lugar en compañía de otro agente, plasmó en un informe escrito que, luego de propinarle varios golpes con un rotén al perro para que soltara a Quiles Candelaria, “no tuvo más remedio” que hacerle un disparo que mató al perro inmediatamente.

"Luego de todas las gestiones infructuosas para que el can soltara al caballero, tuvo que hacer uso de su arma de fuego para neutralizar al can", dijo el teniente José Dones Lopeña, del cuartel de Hato Rey Este.

El teniente José Dones Lopeña, del cuartel de Hato Rey Este, dijo que tanto la querellante como el querellado pidieron que mataran al perro, cuya fuerza en la mordida se estima en hasta 1,500 libras de presión.

Según el veterinario Víctor Oppenheimer, la reacción de Troy se puede esperar de cualquier raza de perro, “desde un pitbull a un chihuahua”.

Oppenheimer destacó que hay que tener claro qué tipo de expresiones físicas o verbales se desplegaron en presencia del animal, aunque destacó que solo un pitbull debidamente entrenado atacará a un ser humano en defensa de su amo.

Sostuvo que no basta con darle comida todos los días o darle “palmaditas” para que el can vea a su dueño una persona a defender.

Este es el segundo caso en menos de una semana en que un perro de esta raza muerde a un sujeto que amenaza su entorno. El martes en la noche, un perro pitbull propiedad del baloncelista Peter John Ramos, recibió tres balazos durante un robo en la casa del centro de los Piratas de Quebradillas. Por los rastros de sangre hallados en la casa, la Policía teoriza que el can mordió a uno de los ladrones.

Aunque poseer un perro pitbull está tipificado como un delito, en la actualidad está en vigor un amnistía dirigida a darle tiempo al Gobierno y a otras partes a trabajar una legislación que despenalice la posesión de canes de esta raza. Un proyecto a esos fines del representante Eric Correa ya pasó el cedazo de la Cámara y espera por ser aprobado en el Senado.

Necesario un protocolo

Pero más que un asunto de raza, tanto Oppenheimer como la defensora de animales Carla Cappalli, coincidieron en que el incidente de ayer evidencia la necesidad de entrenar agentes especializados para lidiar con emergencias en que estén involucrados animales potenciales peligrosos. “No hay un protocolo específico para manejar estas situaciones y quedó demostrado”, destacó Oppenheimer.

A su juicio, el uso de un lazo para cortarle la respiración al perro -y a su vez soltar la mordida- o de una pistola ‘taser’ le hubiera salvado la vida a Troy y los brazos a su amo. Cappalli sugirió otros métodos como sedantes.

“Es que la Policía no está equipada para manejar situaciones así y en la Academia no los preparan para emergencias con mascotas”, insistió.

En ese sentido, el teniente Dones Lopeña reconoció que se debe “evaluar” equipar a ciertos agentes con pistolas tasers para casos como el del sábado.

Ayer, Quiles Candelaria convalecía en el Centro Médico de Río Piedras con mordeduras en ambos brazos. Le acompañaba, según supo este diario, la querellante, quien es madre de tres niños y dueña de otros dos pitbulls cachorros.

No estaba claro si la Policía esperaría porque fuera dado de alta para radicar cargos por violencia doméstica.