Manifestantes honraron la memoria de las 70 féminas asesinadas este año en Puerto Rico.

Nombrar y visibilizar a las 70 féminas que han muerto este año víctimas de la ola de violencia de género que cubre a Puerto Rico fue parte central de la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que congregó a un grupo de activistas en el Viejo San Juan, en un nuevo reclamo a que las autoridades enfrenten directamente la crisis.

“Hicimos un llamado a las mujeres para que se unieran a nosotros para hacer esta manta que está aquí atrás. Muchas mujeres, yo diría que prácticamente de todo el país, mandaron sus pañitos y lo que hicimos fue coserlos en esta manta inmensa, que tiene la silueta de tres mujeres, y dentro de esas siluetas los nombres de esas 70 que fueron asesinadas este año”, explicó Aida Iris Cruz Alicea, en referencia al cartel que protagonizó la manifestación en la intersección de las calles Fortaleza y del Cristo.

En el suelo, frente a la enorme manta –que también contenía fotos de decenas de las mujeres asesinadas–, el grupo colocó un ataúd de cartón, así como 70 velas que fueron encendidas en memoria de cada una de las víctimas de la manifestación más extrema de la violencia machista. Durante la actividad, convocada bajo el lema de “Una más es demasiado”, las manifestantes tomaron turnos para nombrar, a través del altoparlante, a 65 de las féminas asesinadas, así como reconocer a las otras cinco que no han sido identificadas.

Manta con la silueta de tres mujeres, y dentro de esas siluetas los nombres de esas 70 que fueron asesinadas este año.
Manta con la silueta de tres mujeres, y dentro de esas siluetas los nombres de esas 70 que fueron asesinadas este año. (Vanessa Serra Díaz)

Cruz Alicea y su amiga Onelia Pérez Rivera, integrantes del Junte de la Montaña Aibonito, se describieron como “feministas realengas” que se han dedicado a crear conciencia a nivel comunitario de las manifestaciones y consecuencias de las inequidades de género.

“Nos juntamos todos los años para hacer conciencia de la problemática de la violencia contra las mujeres. (La importancia de visibilizar a las víctimas) es no olvidarse, no olvidarse de estas mujeres que han sufrido una violencia terrible, que ya no están con nosotras”, puntualizó Cruz Alicea.

Pérez Rivera, por su parte, recalcó la necesidad de que las soluciones a la problemática de la violencia de género se cultiven desde las comunidades.

“Como dice Aidita, somos feministas realengas, pero somos feministas comunitarias y nuestro oído está pegado a la tierra, al sentir de cada una de las mujeres, particularmente en los sectores menos visibilizados en Puerto Rico. Todas las políticas públicas que se han desarrollado pudiéramos considerar que son un adelanto, pero las acciones que vienen desde la comunidad son las que verdaderamente desarrollan un impacto en la toma de conciencia de nosotros como pueblo, país y mundo para comenzar a hacer unos cambios”, indicó Pérez Rivera.

Los 70 feminicidios que ha registrado el Observatorio de Equidad de Género (OEG) en lo que va de año ya superan sustancialmente los 53 que se contabilizaron en todo el 2021. Hasta el 31 de octubre, de acuerdo con el informe más reciente del OEG, 14 de los 62 feminicidios estaban clasificados como íntimos –en referencia a que el victimario era una persona que sostenía o había sostenido una relación de pareja con la mujer–, mientras que 38 aún se encontraban bajo investigación por parte de las autoridades. Además, el OEG había identificado, al menos, 61 intentos de feminicidio en los primeros 10 meses del año.

“Esta actividad me recuerda mucho a lo que hacíamos cuando estábamos intentando que se aprobara lo que ahora es la Ley 54, allá para 1989. Los números de mujeres asesinadas se parecen mucho a los que se contaban entonces. El asunto de nombrar a las mujeres durante toda la actividad me recuerda a lo que hacíamos para llamar la atención y crear conciencia sobre la violencia de género y sobre todo en las relaciones de pareja. Es echar hacia atrás pero no lo es, porque al mismo tiempo hay más conciencia de que (la violencia de género) no se puede aceptar, hay legislación aprobada y creo que donde estamos es (lograr) que eso que se aprobó funcione”, sostuvo la senadora Ana Irma Rivera Lassén, una de las asistentes a la actividad.

Esa aparente contradicción entre el incremento reciente en feminicidios, por un lado, y los esfuerzos de concienciación y desarrollo de políticas públicas, por otro, es reflejo de la “voluntad” insuficiente de parte del gobierno para hacer valer las herramientas que tiene a su disposición, consideró la también abogada.

“Tenemos generaciones que han perdido la posibilidad de educarse en perspectiva de género, con otros entendidos de la manera en que los seres humanos nos tenemos que relacionar sin violencia. Ahí le ha fallado el Estado a nuestra niñez. Es tomarle miedo a gente que lo que quiere es que nos quedemos en el pasado”, puntualizó.

Irma Lugo, coordinadora del OEG, coincidió con que la educación con perspectiva de género –metodología que fue recomendada para el sistema público por el Comité PARE, pero adoptada a medias por el Departamento de Educación– tiene un gran potencial para revertir las tendencias de violencia machista en la sociedad, pero agregó que son necesarias otras estrategias dirigidas a las poblaciones de generaciones adultas.

“Tiene que haber un trabajo educativo serio, claro, yendo con otras estrategias y otra manera de llevar el mensaje. (…) Lo triste es cómo se desvirtúa muchas veces desde el fundamentalismo. Muy pocas sociedades han trabajado destrezas sociales para el tema de la violencia y sus diferentes manifestaciones. Es necesario trabajar desde una cultura de paz, de reconocimiento a la diversidad, de los derechos humanos, son diferentes respuestas que uno puede buscar como sociedad cuando uno tiene un gobierno comprometido con ese trabajo”, planteó Lugo.

Recordó que el gobernador Pedro Pierluisi, al decretar un estado de emergencia contra la violencia de género, ordenó el desarrollo de un currículo con perspectiva de género, pero que el Departamento de Educación se limitó a implementar una versión “aguada”.

“La carta circular que sacó (el secretario de Educación, Eliezer Ramos Parés) en octubre es todavía más aguada que la de marzo”, lamentó la doctora en Educación.

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