El soberanismo conmemora hoy la jornada del 1-O del año pasado con diversas movilizaciones reivindicativas en Barcelona y otros puntos de Cataluña (semisquare-x3)
El soberanismo conmemora este lunes la jornada del 1-O del año pasado con diversas movilizaciones reivindicativas en Barcelona y otros puntos de Cataluña. (EFE)

Un año después del violento referéndum sobre la independencia en Cataluña, el dividido gobierno autonómico lo reivindica como una "jornada histórica" en la que los catalanes "vencieron" al Estado español y cuyo sentido "hay que recuperar" para avanzar hacia una república independiente.

Sin un rumbo claro, el presidente autonómico, Joaquim Torra, sacó a relucir su folclore retórico mientras navega entre dos opciones: negociar mejoras con el gobierno del presidente Pedro Sánchez o restarle el apoyo que el socialista necesita y plantarse en la ruptura.

Anclado, como está, en el simbolismo, se espera una jornada cargada de mensajes emocionales sobre el "mandato" emergente de aquella traumática consulta.

"Votamos y ganamos. El desafío ahora es no dejarnos vencer por el miedo y hacer realidad la república catalana", sostuvo Torra, al fotografiarse junto a una de las urnas de plástico que se usaron en aquella fallida convocatoria del pasado 1° de octubre.

Las imágenes de ese día dieron la vuelta al mundo: lamentables cargas de policías nacionales y guardias civiles contra ciudadanos que querían votar en la consulta sobre independencia, que había sido declarada ilegal por el Tribunal Constitucional español.

Con ese espíritu se evocará hoy el que tal vez sea el día más convulso en la historia de la democracia española. El que instaló una grieta en la sociedad catalana -dividida en mitades entre quienes quieren y quienes rechazan la independencia- y dio paso a un escenario político de difícil salida.

Desde entonces, la política catalana vivió signada por el conflicto independentista. Nueve de sus dirigentes cumplen prisión preventiva por graves delitos de rebelión. El clamor por su libertad es, tal vez, el único punto en común entre quienes integran el frente independentista.

Las tensiones entre sus diferentes vertientes se renovaron en las últimas horas. Los antisistema de Candidatura de Unidad Popular (CUP) reprocharon al gobierno de Torra la "represión policial" de independentistas radicales que cargaron, este fin de semana, contra una manifestación en defensa de la policía.

Curiosamente, el president tuvo que defender esta vez lo que reprochó hace un año. "Los Mossos d'Esquadra (la policía regional) tenían una misión complicadísima y la hicieron bien. De todos modos,estudiaremos sihubo algún exceso", se atajó.

Tanto la CUP como las plataformas independentistas reclaman al gobierno que "haga menos retórica y más república", molestos por la falta de "acciones concretas" que lleven a la república.

El independentismo, que cabalgó siempre sobre la movilización popular, empieza a ver cierto cansancio y decepción en sus bases. A la vez, se hacen evidentes las diferencias de opinión entre los tres bloques que componen su fuerza: la CUP, la Izquierda Republicana de Cataluña (ERC) y los demócratas del PdeCAT.

Diez semanas lleva paralizado el Parlamento regional a raíz de las diferencias entre bloques sobre el modo de asumir la relación con el gobierno nacional y la situación de lo que definen como "presos políticos".

Se espera que esa parálisis legislativa se supere esta semana, en medio de una creciente retórica a favor de la independencia. En Madrid, en tanto, el gobierno de Sánchez espera el apoyo de los independentistas de ERC y del PdeCAT para aprobar el presupuesto del año próximo.

El eventual fracaso de esa norma significaría el final de su gobierno en minoría. "Si el independentismo catalán insiste en el conflicto en lugar de la colaboración, no quedará más remedio que llamar a elecciones" nacionales, amenazó Sánchez esta semana.

En medio de sus encendidos llamados a "luchar por la independencia", al independentismo catalán se le acaba el tiempo para definir si opta por el conflicto o si avanza en una vía de negociación con Madrid.


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