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Personas buscan agua en Cuba. (Benjamín Morales Meléndez)

La Habana, Cuba - Los primeros pasos hacia la normalización han comenzado a darse en Cuba tras el paso del huracán Irma el pasado fin de semana, una ruta que será larga y compleja por la magnitud de los daños ocurridos, y que tendrá como desafío principal el restablecimiento de los servicios de agua y energía eléctrica.

Las calles de La Habana y las principales cabeceras de provincia volvieron a llenarse de gente, tras el fin de las lluvias y el restablecimiento gradual de los sistemas de transporte.

Los cubanos llenaban los mercados y las tiendas estatales en búsqueda de provisiones básicas, la cuales comienzan a escasear por el aluvión de compras surgido antes de la emergencia.

Productos esenciales como alimentos no perecederos, agua o gasolina no se encuentran con facilidad, sobre todo porque la cadena de suministros de las tiendas está afectada por cortes de carreteras, falta de energía eléctrica o los daños a los sistemas de almacenamiento.

El gobierno no ha dicho si la libreta de abastecimiento, el mecanismo de entrega de alimentos de la canasta básica en el país, está operando a toda su capacidad o de forma reducida tras la emergencia.

Miles de turistas desesperados abarrotan los pocos hoteles disponibles al 100 por ciento en el país, pues sus vuelos fueron cancelados o postergados por el cierre de varios aeropuertos, entre ellos el José Martí, de la capital, el cual abrió sus puertas hoy, martes.

Los negocios privados han comenzado a abrir sus puertas en las áreas que han podido recuperar el sistema eléctrico y el suministro de agua potable, los dos problemas que más preocupan a la dirigencia del país.

El propio presidente Raúl Castro Ruz llamó a dar prioridad al tema energético, pues de él parte todo el movimiento del país, la población, sin embargo, está altamente preocupado por el suministro de agua.

“Yo tengo luz, gracias a Dios. Vino rápido y eso lo agradezco, porque casi todo el país está sin energía. Ahora, yo prefiero el agua sobre todas las cosas, porque el agua nos permite estar vivos, podemos limpiar, cocinar, bañarnos, etc. No he tengo una gota de agua en esta casa y eso me asusta”, dijo a El Nuevo Día una residente del municipio de Centro Habana que fue afectada por la inundación provocada por Irma.

El drama con el agua en Cuba es eterno y el embate de Irma lo que ha hecho es complicarlo aún más. El agua en casi todo el país está racionada y se recibe un día sí y un día no en los mejores casos.

Para palear ese problema, las casas y edificios cuentan con cisternas enormes, las cuales se llenan los días que hay servicio desde la calle o mediante camiones que entregan el líquido, el cual llega a las casas por un sistema de bombeo interno.

Adicional a eso, sobre todo en las casas o edificios de apartamentos, se colocan tanques de agua en los techos o los balcones para cada unidad de vivienda, los que se llenan cuando el servicio llega de la calle y se envía por gravedad a las tuberías. Así, cuando la cisterna comunal se acaba, la casa sigue con agua.

Ese sistema requiere mucha coordinación, pues no todos los sectores pueden ser servidos a la vez. El problema que ha causado Irma, es que dejó sin agua a todos a la vez, con un elemento todavía más enredado, los daños a las cisternas y los tanques.

Las cisternas aledañas a las zonas costeras que recibieron las marejadas de Irma se han contaminado con agua de sal, arena y escombros, lo que requerirá ser vaciadas y limpiadas antes de recibir agua potable dentro de ellas.

Muchos tanques, por su lado, volaron o se quebraron durante la emergencia a causa de los vientos, lo que dejó a sus propietarios sin ese recurso de apoyo, ya que conseguir repuestos en Cuba, y en tiempos de huracán, no es sencillo.

“Esta cisterna se llenó de sedimento y está contaminada con agua de mar. Ahora debemos esperar a que el camión bomba venga, para que bombee todo ese sedimento y agua fuera, para poder limpiar, y que el camión cisterna venga y lo llene de agua potable”, explicó a El Nuevo Día un residente de Centro Habana que se identificó como Raúl.

“Claro, todos los vecinos de Centro Habana, de Vedado y de Miramar estamos en las mismas, así que no se sabe cuándo podrán venir, mientras, nos toca cargar cubos cada vez que envíen un camión”, agregó.

No son pocos los vecinos que han decidido comenzar el proceso de limpieza por sus propias manos, con la ayuda de contactos que prestan bombas y de gente que cuenta con plantas eléctricas para poder ponerlas en funcionamiento.

“Nosotros tenemos un vecino que trabaja en un hotel y tiene una bomba. La usamos para sacar el agua y limpiar la cisterna entre todos, para que esté en condiciones cuando llegue el agua o aparezca un camión”, explicó a El Nuevo Día un vecino del reparto Carmelo, que prefirió no identificarse.

Un total de 2,770 sistemas de abasto han sido dañados, de los cuales 1,178 se han puesto el funcionamiento con energía directa, plantas o mediante gravedad. En la actualidad más de tres millones de abonados están sin agua.

“La restitución del servicio se da a través de la interconexión de 763 unidades al sistema electroenergético nacional, otras 270 funcionan con grupos electrógenos, 7 con motobombas y 138 por gravedad, lo que nos permite beneficiar a unos 4,635,000 habitantes. Entre tanto se encuentran afectados 1,005 sistemas con 3,144,140 habitantes”, informó al sitio oficial Cubadebate el director de Ingeniería del Grupo de Acueducto y Alcantarillado del Instituto de Recursos Hidráulicos, Yosvany Rubí Bazail.

El abastecimiento de agua está directamente vinculado al sistema eléctrico, pues sin electricidad es imposible potabilizar el líquido y posteriormente bombearlo.

El sistema de generación eléctrica en Cuba colapsó por el impacto de Irma, así como la red de distribución. Lentamente ha comenzado a restablecerse, sobre todo en las zonas militares y de agencias de seguridad, las áreas turísticas, los hospitales y las ciudades cabecera de provincia.

Igualmente se ha dado prioridad a los sistemas de bombeo de agua, pero la energía es sólo uno de los desafíos, pues sistemas de tuberías e instalaciones de bombas resultaron dañados.

“Estamos trabajando en su normalización (del sistema de agua)”, aseguró la presidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Inés María Chapman, quien explicó a la prensa nacional que se utilizan plantas eléctricas para impulsar los sistemas de bombeo y camiones cisterna para distribuir el agua en diversas zonas del país.

El dolor de cabeza mayor, claro está, es La Habana, donde el sistema es más grande y más frágil que en el resto del país.

“En La Habana hay otras complicaciones”, admitió la funcionaria, según Granma. “Los sistemas son más grandes, por lo que necesita más mano de obra en las reparaciones y mayor movimiento en el abasto de agua… Consideramos que en 72 horas pueden haberse resuelto la mayor parte de las problemáticas de abasto de agua en la capital”, indicó.

Ese avance, como es lógico, estará muy ligado a los trabajos en la red eléctrica. Sectores de los enclaves capitalinos de Habana Vieja, Centro Habana, Vedado y Miramar ya comenzaron a recibir el servicio eléctrico, pero esos son los privilegiados, pues en casi todo el país el desafío es mayúsculo.

“La Unión Eléctrica de Cuba no ha dejado de trabajar en función de restablecer este servicio”, dijo Yuri Camilo Villamonte, viceministro de Energía y Minas. “Debido a los severos daños que el huracán Irma ha ocasionado en todas las centrales termoeléctricas del país, no podemos estimar cuánto tiempo tomará la recuperación y habilitación total de la energía eléctrica”, explicó.

El funcionario afirmó que “será más pronto que tarde, ya hemos restablecido el servicio en la mayoría de las provincias orientales del país y hemos comenzado los trabajos de activación en occidente, con prioridad en la capital”.

En las provincias cubanas la situación es de horror. Son tantos los daños que se han complicado los operativos de respuesta, dado el nivel de recursos técnicos, humanos y materiales que requiere una emergencia de este nivel.

La primera ayuda ha comenzado a llegar desde Venezuela, que envió alimentos no perecederos y agua a las zonas más afectadas en el centro del país.

La ONU prepara también ayuda a través de sus distintos organismos y en Puerto Rico varias organizaciones trabajan en recolección de ropa y alimentos para enviarlos a Cuba. 


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