El cargamento que recibió el periódico era de unas 70 toneladas. (AP)

El diario La Prensa terminó de recibir este viernes un lote de papel y tinta que estuvo bloqueado en la aduana 18 meses después de que el gobierno de Daniel Ortega decidiera poner fin al embargo sobre el periódico, el más antiguo de Nicaragua y crítico del poder.

Jaime Chamorro, director del diario, dijo que las bobinas de papel se recibieron en la sede del rotativo por la tarde después de más de ocho horas de espera.

El cargamento, estimado en unas 70 toneladas, fue trasladado en varios furgones desde la aduana del puerto El Rama, a unos 290 kilómetros de Managua, donde se encontraba almacenado desde agosto de 2018, cuando inició el embargo gubernamental.

El jueves la Aduana había entregado a La Prensa un lote de planchas, repuestos y correas para la rotativa.

Chamorro dijo a periodistas que una pequeña parte del lote de papel bond resultó infectado con polillas debido al tiempo que pasó almacenado. El papel periódico, sin embargo, estaría en buenas condiciones, aseguró.

La dirección del diario anunció el miércoles que el gobierno había aceptado desbloquear los materiales retenidos, gracias a gestiones realizadas por el nuncio apostólico en Managua, Waldemar Stanislaw Sommertag.

El diario había advertido que estaba a punto de cerrar su edición impresa debido a la falta de insumos. "Nicaragua hubiera sido el primer país de América latina sin un diario impreso", comentó Chamorro.

Aclaró que el diario no le solicitó a Sommertag interceder, sino que fue el nuncio quien lo llamó para decirle que la Presidencia había decidido devolver lo embargado. “No hemos ofrecido absolutamente nada” al gobierno, aseguró Chamorro.

No precisó la fecha en que volverán a usar la rotativa para imprimir el diario, que actualmente se edita en imprenta comercial y con papel bond. “Vamos a ponerla a andar en unas semanas”, anticipó.

El gobierno nunca explicó por qué el material de estaba retenido en las bodegas de la Dirección General de Aduanas (DGA), una medida aplicada también contra El Nuevo Diario, que cerró en septiembre pasado de forma definitiva tras casi 40 años de existencia.

En los últimos meses, directivos de ambos diarios denunciaron que fueron sometidos a una “censura de facto” y a una “asfixia económica”, en aparente represalia por su posición crítica contra Ortega y en favor de las protestas antigubernamentales que estallaron en abril de 2018.

La situación llevó a La Prensa a reducir su tiraje de 36 a ocho páginas y a despedir a casi 300 de sus 400 empleados. De los 100 periodistas, editores y fotógrafos, continuaban trabajando esta semana menos de 30, confirmó el jefe de prensa, Eduardo Enríquez.

En octubre pasado, los directivos del diario anunciaron que luchaban “para evitar el cierre” y preparaban un plan para sobrevivir solamente con una edición digital de apenas 5.000 suscriptores.

Fundado hace 93 años por la familia Chamorro, el diario fue crítico del dictador Anastasio Somoza (1967-1979). El más famoso de sus directores, el periodista Pedro Joaquín Chamorro, fue asesinado en 1978 por presuntos sicarios del régimen.

El periódico también cuestionó a los sandinistas que derrocaron a Somoza, gobernaron de 1979 a 1990 y retomaron el poder en 2007 con el exguerrillero Ortega, hoy de 74 años, a la cabeza.


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