Los legisladores Luis Parra, centro, Franklyn Duarte, a la derecha de Parra, y José Noriega, a la izquierda de Parra, ofrecen una conferencia de prensa en la sede de la Asamblea Nacional, en Caracas, Venezuela. (AP / Andrea Hernández Briceño)

MiamiAliados del presidente venezolano Nicolás Maduro trataron de orquestar el domingo una toma del Congreso controlado por la oposición al tiempo que las fuerzas de seguridad impedían que el líder opositor Juan Guaidó presidiera al inicio del año legislativo.

A continuación, ofrecemos un vistazo a lo que sucedió y la situación actual después de lo que ha sido condenado a nivel internacional como un intento de golpe de Estado contra la última institución democrática del país.

¿Qué ocurrió?

Al inicio de cada año, los legisladores se congregan en una sesión especial para elegir al líder de la Asamblea Nacional. Se esperaba que Guaidó obtuviera fácilmente la reelección gracias a una sólida mayoría en la cámara de 167 escaños. Pero mientras las fuerzas de seguridad le impidieron el acceso al palacio legislativo, los legisladores socialistas realizaron un nombramiento alterno encabezado por el congresista Luis Parra, quien recientemente había sido separado por la oposición bajo sospecha de haber recibido sobornos.

¿Fue válida la votación?

Los aliados de Maduro sostienen que procedieron de acuerdo con las reglas parlamentarias y que Guaidó armó el episodio completo, incluyendo un intento de escalar una valla de hierro que rodea el Parlamento, dado que él sabía que no contaría con el apoyo para su reelección. Sin embargo, la sesión no tuvo el quórum necesario y como resultado ni siquiera se llevó a cabo oficialmente. En su lugar hubo una rápida votación a mano alzada cuando unos pocos legisladores socialistas irrumpieron en el estrado, proclamando a Parra el nuevo presidente. Más tarde durante el día, la reelección de Guaidó fue ratificada por 100 legisladores que se reunieron en una sesión de emergencia en un periódico de Caracas.

¿Por qué era tan importante tomar el poder del Congreso?

Maduro tiene el firme control en prácticamente todas las instituciones de Venezuela, incluyendo el consejo electoral, el tribunal supremo y, más importante, las fuerzas armadas. Pero al tiempo que resiste los repetidos intentos de la oposición para derrocarlo, él ha fijado su atención en la única institución sobre la que no tiene el control y que es reconocida como la única autoridad legítima de Venezuela por más de 50 países: la Asamblea Nacional. Incluso antes del intento de toma del domingo, Maduro había insinuado que convocaría a elecciones legislativas adelantadas, apostando a que Guaidó cumpliría una promesa de boicotear cualquier elección con Maduro aún en el poder.

¿Cuál ha sido la respuesta internacional?

La toma del Congreso de parte de Maduro fue rotundamente condenada por Estados Unidos, la Unión Europea y varios países latinoamericanos. El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, consideró la votación como una "farsa". Incluso México y Argentina, cuyos líderes de izquierda han mantenido cierta distancia del esfuerzo liderado por Estados Unidos para derrocar a Maduro, condenaron la medida. Pero Rusia, el principal patrocinador de Maduro, indicó que la elección de Parra fue legítima, un respaldo que podría abrir el camino para préstamos muy necesarios.

¿Qué sigue?

Los oponentes de Maduro, de los cuales decenas se encuentran encarcelados o en el exilio, se preparan ahora para otro intento. Irónicamente, eso podría generar un impulso a corto plazo para Guaidó, que había batallado para mantener la unidad en medio de un declive en los resultados de los sondeos. En un inesperado cambio de dirección, los legisladores de línea dura decidieron respaldar a Guaidó el domingo mientras que moderados como el excandidato presidencial Henri Falcón, quien silenciosamente había estado criticando su posición como líder, señalaron que no puede haber un diálogo con el gobierno ante el "espectáculo bochornoso" realizado el domingo por Maduro.

¿Esta Maduro cerca de ser derrocado?

Si bien los acontecimientos del domingo fueron dramáticos, parece haber poco interés en reanudar las protestas masivas que hace un año alentaron a Guaidó a autoproclamarse presidente interino. Por lo que es muy probable que continúe el estancamiento político.

Maduro es incapaz de resolver problemas empantanados como los apagones, el colapso de la producción de crudo y la escasez que ha empeorado bajo las sanciones impuestas por Estados Unidos. Pero se ve beneficiado por la relativa estabilidad que surge de la dolarización de facto de grandes sectores de la economía petrolera. "Sin protestas ni control del Parlamento, Guaidó tiene poco poder de negociación", destacó Phil Gunson, un analista con sede en Caracas para la organización no gubernamental International Crisis Group.


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