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El papa Francisco saluda a tres jovencitas vestidas como los Reyes Magos durante la misa del Año Nuevo. (EFE/EPA/FABIO FRUSTACI)

CIUDAD DEL VATICANO.— El papa Francisco inició el nuevo año con una oda a la maternidad, recordando a los fieles que el ejemplo y el abrazo de una madre es el único antídoto para el inconexo mundo de solidad y miseria de hoy en día.

La misa oficiada por el pontífice este martes en la basílica de San Pedro dio inicio formalmente al 2019. En su homilía, Francisco instó a los católicos a dejarse guiar de nuevo como cuando las madres guían a sus hijos.

"Necesitamos aprender de las madres que el heroísmo se muestra en la entrega de uno mismo, la fortaleza en la compasión, la sabiduría en la mansedumbre”, dijo.

El Año Nuevo llega tras un 2018 desastroso para el papa, que comenzó con el estallido de un escándalo por abusos sexuales y terminó con la sorpresiva renuncia del portavoz del Vaticano y su adjunta en una muestra de discordia y disfuncionalidad dentro de la Santa Sede.

En la ceremonia, que coincide con la Jornada Mundial de la Paz, se celebra la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios y por esa razón el pontífice meditó sobre el papel de la Virgen María y de las madres en general.

Francisco señaló que "las madres toman de la mano a los hijos y los introducen en la vida con amor", pero advirtió de los "hijos que hoy van por su propia cuenta, pierden el rumbo, se creen fuertes y se extravían; se creen libres y se vuelven esclavos".

"Cuántos, olvidando el afecto materno, viven enfadados e indiferentes a todo. Cuántos, lamentablemente, reaccionan a todo y a todos, con veneno y maldad. En ocasiones, mostrarse malvados parece incluso signo de fortaleza. Pero es solo debilidad", sostuvo.

Por eso reclamó una "mirada materna" en un mundo en el que, dijo, "hay mucha dispersión y soledad a nuestro alrededor".

"El mundo está totalmente conectado, pero parece cada vez más desunido. Necesitamos confiarnos a la Madre", invitó.

El papa aseveró que "un mundo que mira al futuro sin mirada materna es miope".

"Podrá aumentar los beneficios pero ya no sabrá ver a los hombres como hijos. Tendrá ganancias, pero no serán para todos. Viviremos en la misma casa, pero no como hermanos. La familia humana se fundamenta en las madres", indicó.

Y continuó: "Un mundo en el que la ternura materna ha sido relegada a un mero sentimiento podrá ser rico de cosas, pero no de futuro".

Esta visión materna a la que se refirió el pontífice también debe ser aplicada en la Iglesia católica pues de lo contrario "corre el riesgo de parecer a un hermoso museo del pasado" y defendió que "la unidad cuenta más que la diversidad". 



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