El presidente de Irak, Barham Salih, es recibido por el papa Francisco en audiencia privada en el Vaticano, sábado 25 de enero de 2020. (AP Foto/Domenico Stinellis, Pool)

Ciudad del Vaticano - El Vaticano exhortó el sábado al presidente de Irak, Barham Saleh, a que garantice la seguridad de los cristianos y que éstos tengan un lugar en el país azotado por la guerra.

Saleh se reunió con el papa Francisco, el secretario de Estado y el ministro del Exterior del Vaticano en audiencias sucesivas en su segunda visita a la Santa Sede.

La oficina de Saleh informó que el presidente iraquí y Francisco hablaron sobre la posibilidad de una visita papal a Irak, pero subrayó que ese tema fue "programado para ser planteado en una fecha posterior".

Francisco había expresado la esperanza de visitar Irak este año, pero hasta ahora no se ha confirmado ningún viaje y no está claro si se realizará en vista de la agitación desatada por el ataque estadounidense con dron en territorio iraquí que mató a un alto general iraní.

El ataque provocó la ira de funcionarios de Irak y generó que los legisladores iraquíes aprobaran una resolución no vinculante para expulsar a las fuerzas militares estadounidenses.

La Santa Sede indicó que las reuniones se centraron en la promoción de la paz y la seguridad en Irak, en particular para las minorías cristianas, muchas de las cuales han huido de comunidades que se remontan a la época de Jesús, para evadir la persecución de los milicianos del grupo Estado Islámico.

El Vaticano señaló en un comunicado que las reuniones cubrieron la "importancia de preservar la presencia histórica de los cristianos en el país, del cual son una parte integral, y la importancia de su aporte a la reconstrucción del tejido social, destacando la necesidad de garantizar su seguridad y un lugar en el futuro de Irak".

La oficina de Saleh sostuvo que una coexistencia pacífica entre musulmanes y cristianos es la única manera para erradicar el extremismo.

El Vaticano aludió a las crecientes tensiones causadas por el ataque estadounidense al afirmar que las discusiones pusieron de relieve la necesidad de que la comunidad internacional "reestablezca la confianza y la coexistencia pacífica".

Durante la reunión, Saleh obsequió a Francisco una réplica del Código de Hammurabi, las antiguas leyes babilónicas, al que llamó "símbolo de la paz".

Francisco, por su parte, entregó a Saleh un medallón y un conjunto de sus documentos magisteriales, uno de ellos referidos a la fraternidad cristiano-musulmana.


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