La crisis en Venezuela comenzó con la caída de los precios del petróleo a nivel internacional. Le siguió una desestabilización política. El Banco Mundial estima que este país experimentará una caída de 7.7% en el PIB real este año. (horizontal-x3)
La crisis en Venezuela comenzó con la caída de los precios del petróleo a nivel internacional. Le siguió una desestabilización política. El Banco Mundial estima que este país experimentará una caída de 7.7% en el PIB real este año. (Archivo)

A mediados de julio, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en uno de sus actos públicos, se subió a un camión de bomberos, jugó con un bate de béisbol y, por un momento, se colocó un sombrero de vaquero. 

Junto a esos actos, reseñados por los medios internacionales, había una promesa de proteccionismo a los productos estadounidenses tras décadas de liberación de los mercados extranjeros. 

“Quiero hacer una promesa, y es que no vamos a permitir que otros países rompan las reglas, roben nuestros empleos y drenen nuestra riqueza”, dijo Trump el 17 de julio en la Casa Blanca. 

Semanas antes de esa fecha, el Banco Mundial publicaba el más reciente informe sobre las Perspectivas de la Economía Mundial. El documento señala, precisamente, que una de las amenazas a la economía del planeta es la política proteccionista que se ha desarrollado en varios países que desechan décadas de integración de mercados e intercambio comercial. 

Las nuevas políticas protectoras de los mercados locales son reacciones a las exigencias de aquellos sectores industriales que no pudieron ajustarse rápidamente a la apertura de los mercados internacionales. En esencia, son sectores que ven una amenaza en la apertura de las fronteras y la relajación de los aranceles porque sus productos podrían ser sacados de competencia perdiendo así sus riquezas.

Proteccionismo destructor

“Trump depende electoralmente del centro de EE.UU., y esa es un área industrial que ha perdido empleos. Políticamente, es simpático (prometer la protección de los mercados locales), pero esas son políticas terribles que crean una gran incertidumbre en la economía global”. opinó el economista José Joaquín Villamil.

El propio informe del Banco Mundial da cuenta de la problemática que han causado algunos desplazamientos comerciales e industriales a raíz de la globalización. De hecho, el informe del Banco establece que aquellas zonas afectadas por el reajuste de los mercados deben contar con políticas públicas que mejoren los programas de entrenamiento, búsqueda de empleo y fortalecimiento de modelos de empresarismo de trabajadores. 

 A la amenaza del proteccionismo, se le suman los conflictos bélicos, por ejemplo, en el Medio Oriente y la potencial agresión militar que se percibe entre Corea del Norte y Estados Unidos. 

En Europa, la estabilidad económica también depende en gran medida de la forma en que se maneje la salida del Reino Unido de la zona y en el desarrollo de las políticas monetarias dominantes como la asociada al euro y al dólar estadounidense.

El mundo crece

Pero, aun con todas estas amenazas, se espera que el 96% de los países en el planeta tengan crecimientos económicos positivos, medidos por el Producto Interno Bruto (PIB) a precios constantes o reales. El estudio describe este crecimiento como uno frágil pero consistente tras la caída de la economía mundial hace casi una década. 

Internacionalmente, el PIB es usado para medir la economía de un país. Este indicador refleja el valor de los bienes y servicios producidos en una jurisdicción en un periodo de tiempo. 

En el caso de Puerto Rico, el PIB suele mostrar números inflados por las operaciones de las manufactureras de capital ausente, explicó Villamil. Por eso, el indicador más usado es el Producto Nacional Bruto, que mide los bienes y servicios producidos por los nacionales de una jurisdicción.

Puerto Rico en el mundo

Para Puerto Rico, se anticipa una caída de 4% en la economía, según el PNB. Según Villamil, para el 2020 la economía de la isla habrá acumulado caídas anuales que, sumadas, alcanzarán el 10%. Se espera que el país no entre a terreno positivo hasta mediados de la próxima década.

 Si se comparan las fluctuaciones anuales de las economías, Puerto Rico estaría sufriendo contracciones similares a las que experimenta Irak, con su guerra civil, y menores a las que tiene Venezuela, con sus disturbios políticos, que han provocado la muerte de más de 100 manifestantes de la oposición al presidente Nicolás Maduro. 

 A nivel mundial, sin embargo, se perfila que la recuperación económica siga lenta pero sostenida, aunque se reitera que algunos de los mercados no alcanzarán en buen tiempo bonanzas como las que había previo al 2008, año de la gran crisis inmobiliaria.

La expectativa del Banco Mundial es que, para este año y el próximo, la economía mundial crezca entre 2.7% y 2.9%.

Las economías avanzadas

Los países con las economías más grandes presentan niveles relativamente bajos de crecimiento económico. En el caso de Estados Unidos, por ejemplo, se anticipan crecimientos de 2.2% y 1.9% para el 2018 y 2019, respectivamente. Las economías de Japón, Reino Unido y Europa tienen índices menores de crecimiento. 

Esto se debe, en parte, a que las inversiones de capital no están del todo altas en estos países y la expansión del consumo ha sido moderada, según el informe del Banco Mundial. 

La salida del Reino Unido de la Unión Europea también ha provocado gran incertidumbre, por lo que el crecimiento en estas zonas es un tanto reservado. 

Japón, por su parte, enfrenta grandes retos demográficos, aunque su economía actualmente está siendo incentivada por altos niveles de ganancias corporativas y la inversión en infraestructura como parte de la preparación de los Juegos Olímpicos en Tokio 2020.

Las economías emergentes, que de ordinario muestran tasas de crecimiento mucho más altas que los países desarrollados, están siendo impulsadas por aumentos recientes en los precios de los metales y un alza en las inversiones de capital.

Ahora, una buena parte de esas inversiones provienen de las estructuras estatales, lo que ha llevado a que muchos países estén acumulando deudas y sobregiros presupuestarios.

Estas deudas pueden mantenerse controladas si la economía crece. Ahora, los empréstitos podrían implicar un gran lastre si cambian algunos de los factores internacionales que favorecen el desarrollo del país.

Según el Banco Mundial, estados como Etiopía, Nepal e India están entre los que tendrán las tasas más altas de crecimiento económico para el final del 2017 por razones variadas. 

En el lado opuesto, Venezuela, Guinea Ecuatorial e Irak, todos con economías que dependen de la explotación de abastos de petróleo, tendrán caídas en el orden de 7.7%, 5.9% y 3.1%, respectivamente. 

 Entre los países hispanoamericanos, República Dominicana y Panamá se presentan como las economías con las tasas de crecimiento más altas al contar con pronósticos de 5.3% y 5.2% de aumento en el PIB real para el final de este año.

El Banco Mundial, sin embargo, advierte que, aun cuando se esperan tasas de crecimiento para la mayoría de América Latina, gran parte de los países de la zona cargan constantes sobregiros que atentan contra la solvencia de los gobiernos.


💬Ver 0 comentarios