Trabajadores salen a a la calle en Japón, donde las medidas de distanciamiento social no son obligatorias. (EFE)

Las infecciones por coronavirus aumentaban en Japón y provocaban focos de contagio en las atestadas ciudades de India, mientras Estados Unidos y algunos de los países europeos más afectados estaban considerando cuándo empezarán a aliviar las restricciones que han ayudado a frenar la propagación del virus.

Japón reportó más de 500 nuevos casos por primera vez el jueves, un preocupante incremento dado que tiene la población más anciana del mundo y el COVID-19, la enfermedad provocada por el coronavirus, puede ser especialmente grave en los mayores. El primer ministro, Shinzo Abe, declaró el estado de alarma, pero no la cuarentena, en Tokio y en otras seis prefecturas a principios de semana. Las empresas de la tercera mayor economía del mundo han tardado en aceptar el teletrabajo y las calles de Tokio tenían un aspecto parecido al habitual.

India, cuyos 1,300 millones de habitantes estarán en cuarentena hasta la próxima semana, ha aislado focos de contagio dentro y alrededor de la capital, Nueva Delhi. Los residentes en esas áreas recibirán comida y medicamentos mientras duren las medidas. El número de casos confirmados allí superó el umbral de los 5,000, con 166 fallecidos, según el Ministerio de Salud.

Por otra parte, los fallecimientos, hospitalizaciones y nuevos contagios se han estabilizado en lugares como Italia y España, que juntos suman más de 300,000 muertos. Incluso Nueva York ha visto indicios alentadores. Al mismo tiempo, políticos y autoridades sanitarias advierten que la crisis está lejos de terminar y que una catastrófica segunda oleada podría afectar a los países si bajan la guardia demasiado pronto.

“Estamos aplanando la curva porque somos rigurosos sobre el distanciamiento social”, explicó el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo. “Pero no es momento de ser complaciente. No es el momento de hacer nada distinto a lo que hemos estado haciendo”.

El número de casos confirmados de COVID-19 alcanzó 1.5 millones en todo el mundo, con aproximadamente 90.000 decesos, según el conteo de la Universidad Johns Hopkins. Casi con toda seguridad, las cifras reales serían mucho más altas por la cantidad limitada de pruebas que se realizan, la diferencia de criterios para contabilizar a los fallecidos y la ocultación de datos por parte de algunos gobiernos.

Estados Unidos tiene hasta el momento el mayor número de contagios confirmados, con más de 430,000. El estado de Nueva York registró el miércoles su récord de muertes en un día con 779, para un total de casi 6,300, más del 40% de las cerca de 15,000 en todo el país.

En un indicio de las consecuencias delvirus sobre el tránsito aéreo, el número de estadounidenses que tomaron vuelos se hundió a niveles nunca vistos desde la década de 1950, en el inicio de la época dorada del sector. Menos de 100.000 personas pasaron los controles de la Administración de Seguridad en el Transporte en aeropuertos el martes, un 95% menos que hace un año.

En Gran Bretaña, el primer ministro, Boris Johnson, estaba mejorando y podía sentarse en la cama luego de pasar su segunda noche en la unidad de cuidados intensivos por el COVID-19, dijeron las autoridades.

El doctor Anthony Fauci, el máximo experto en enfermedades infecciosas en Estados Unidos, dijo que el gobierno había empezado a trabajar en planes para reactivar el país ante la evidencia de que el distanciamiento social está funcionando para frenar la propagación del virus.

Sin embargo, señaló que no es el momento de reducir estas medidas: “Mantengan el pie en el acelerador porque esto es lo que nos ayudará a salir de esto”, dijo en una conferencia de prensa en la Casa Blanca el miércoles.

Por otra parte, se espera que el primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, anuncie en los próximos días cuánto tiempo más durará la cuarentena impuesta en todo el país en medio de especulaciones de que se puedan aliviar algunas restricciones. Las conversaciones se centran en la vuelta al trabajo de algunas industrias.

Antes esta semana, Austria y República Checa se adelantaron a otras naciones europeas y anunciaron planes para relajar algunas restricciones.

En la mayoría de los pacientes de COVID-19, el virus provoca síntomas leves y moderados como fiebre y tos, pero en otros, especialmente mayores y personas con enfermedades previas, puede derivar en neumonía e incluso en la muerte. Casi 330,000 personas se han recuperado ya.


💬Ver 0 comentarios