En Japón un crucero estuvo en cuarentena varios días tras reportarse varios casos con el virus. (AP)

República Dominicana rechazó un crucero con cerca de 1,500 personas a bordo el jueves, el último episodio de ese tipo a medida que las preocupaciones por el coronavirus se extienden a las mecas turísticas en el Caribe.

Los funcionarios locales se negaron a permitir que los pasajeros salieran del Braemar el jueves, después de enterarse de que algunos a bordo del barco, operado por Fred. Olsen Cruise Lines, de Bonheur ASA, estaban bajo observación por gripe, tos y problemas respiratorios.

La compañía dice que ningún huésped ni miembro de la tripulación ha mostrado síntomas consistentes con el coronavirus, y que el movimiento fue una “reacción exagerada”.

“Creemos que esto fue como resultado de una pequeña cantidad de casos similares a la gripe a bordo”, dijo la compañía.

Mientras tanto, los pasajeros a bordo del MSC Meraviglia esperaban los resultados de las pruebas en Cozumel, México, después de que su barco no pudiera atracar en Jamaica y Gran Caimán.

Los episodios subrayan la mayor preocupación de los funcionarios públicos sobre el coronavirus luego de los casos confirmados en un barco en Asia. Anteriormente, los buques habían sido rechazados o puestos en cuarentena en Asia y Europa, pero los nuevos incidentes golpean más cerca de casa para las autoridades estadounidenses y latinoamericanas y amenazan el mercado central de la industria estadounidense del Caribe.

Los mayores operadores con sede en los Estados Unidos: Carnival Corp., Royal Caribbean Cruises Ltd. y Norwegian Cruise Line Holdings Ltd., han perdido alrededor de $31,000 millones en valor de mercado en aproximadamente seis semanas. Las acciones de Carnival, la gigante de la industria, cerraron en su punto más bajo en más de seis años el jueves.

Los riesgos vuelven a casa

Desde el principio, las compañías de cruceros comenzaron a reducir su exposición en Asia, donde la industria tenía una presencia pequeña pero creciente. Sin embargo, la propagación a Europa –y el riesgo para América– representa un mayor riesgo para las empresas, especialmente durante lo que suele ser la temporada alta de reservas.

En Cozumel, los funcionarios de salud esperaban los resultados de las pruebas para un miembro de la tripulación y un pasajero a bordo del Meraviglia. El barco zarpó hacia Cozumel después de ser rechazado en Jamaica y Gran Caimán.

MSC Cruises dijo que el barco permanecerá en Cozumel hasta que lleguen los resultados y se mostró optimista de que los huéspedes puedan desembarcar el viernes para actividades turísticas.

Durante un tiempo el miércoles no estaba claro si el gobierno permitiría que el barco atracara.

MSC Cruises dijo que recibió “autorización formal y final” para atracar. Pero durante la noche, el gobernador del estado de Quintana Roo, donde se encuentra Cozumel, Carlos Joaquín González, pareció contradecir a la compañía y dijo que no se otorgaría una autorización hasta después de la revisión de salud.

Bienvenidos a casa

En Miami, de donde partió el crucero de MSC, el director del puerto, Juan Kuryla, dijo en una conferencia de prensa el jueves que el barco fue bienvenido de nuevo con base en la información actual.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, también lo analizó el jueves y reiteró que se permitió al barco atracar, pero que se solicitó una inspección.

“Se está permitiendo que atraque, que pueda haber un desembarco de los que están en este barco, quienes vienen en el crucero”, dijo López Obrador en su conferencia de prensa matutina en Ciudad de México. “Nosotros dimos las instrucciones para que se haga una inspección y que se les permita arribar y estar. No podemos actuar con discriminación”.


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