(Agencia EFE)

Como ha pasado con varios barcos que todavía están navegando en medio del caos provocado por la pandemia del coronavirus, los pasajeros que viajan a bordo del crucero Zaandam, de Holland America, mantienen la esperanza de desembarcar lo antes posible. Pero a los múltiples contratiempos que ha enfrentado lo que debía ser un viaje de ensueño, que salió desde Buenos Aires el 7 de marzo, se sumó hoy la confirmación de parte de la línea de cruceros de que 13 pasajeros y 29 tripulantes reportaron síntomas de influenza.

En el crucero hay 1,243 pasajeros y 586 tripulantes, incluyendo los boricuas Néstor Nieves y su esposa Carmen Meléndez. Nieves, quien en comunicación telefónica previa con este diario, había dicho que todos los servicios del barco estaban operando, incluyendo los espectáculos y que no se había informado ningún caso de coronavirus. “Pero estamos en una situación difícil porque no sabemos realmente dónde vamos a parar”, expresó Nieves, de 62 años y residente de San Juan.

Aunque los síntomas reportados ahora son de influenza, Holland America dijo hoy en un comunicado, que no hay facilidades para hacer la prueba de coronavirus, y que los pasajeros afectados fueron atendidos en las facilidades médicas del barco. “Por precaución extrema, hemos pedido a todos los pasajeros que permanezcan en sus cabinas hasta que les brindemos otra información”, informó la línea.

El Zaandam sigue el protocolo de respuestas establecido por el Centro deControl y Prevención de Enfermedades (CDC), y la línea de cruceros dijo que es difícil ahora determinar la causa de este número elevado de casos a bordo con síntomas de la enfermedad.

En el barco se activaron también otras medidas de precaución, por lo que todas las personas enfermas estarán aisladas y quienes hayan estado en contacto con ellos estarán en cuarentena. Además, se ha pedido que todos los pasajeros permanezcan en sus cabinas y se les monitoreará su salud. Si presentan síntomas, deberán llamar al centro médico del barco para ser atendidos, sin cobro.

También se cerraron todos los restaurantes y lugares de comida, por lo que solo se hará servicio a la cabina, y el barco entero tendrá el nivel de desinfección máximo, incluyendo limpieza rigurosa en todas las áreas públicas y de los tripulantes.

Mientras desembarquen, todo el personal que no sea requerido para mantener la operación del barco, estará en cuarentena. Y quienes sigan trabajando, deberán aislarse cuando terminen sus tareas, además de reportar cualquier síntoma y practicar la distancia social.

Los pasajeros tendrán acceso al internet y al teléfono de cabina, gratis, una medida que ya se había tomado ante la extensión inesperada de este viaje, para que puedan mantenerse comunicados con sus familiares.

El Zaandam estaba previsto para llegar originalmente a San Antonio, Chile, el 21 de marzo. Con el cierre de las operaciones globales de la línea de cruceros, al igual que de todas en el mundo, se intentó terminar el viaje antes, y desembarcar en Punta Arenas, Chile, para que los pasajeros viajaran de allí por avión.

Según Holland America, el desembarque final no fue permitido por las autoridades chilenas, aunque previamente lo habían autorizado. Continuaron la travesía, y en el puerto de Valparaíso, también de Chile, recogieron provisiones, medicinas y combustible. El barco está ahora en ruta hacia el norte, para llegar a Ft. Lauderdale, Florida, el 30 de este mes, pero se espera la confirmación de que pueden hacer el tránsito por el Canal de Panamá. “Si no, tenenos otro plan”, dijo la empresa, sin dar detalles.

La enorme crisis de los cruceros y su relación con el coronavirus empezó en febrero con el Diamond Princess, de Princess Cruises, mientras navegaban por Asia. En ese barco se contagiaron del coronavirus Covid-19 más de 700 pasajeros y hubo seis fallecidos. La empresa cesó operaciones por dos meses a raíz de este suceso, que puso en alerta a toda la industria de cruceros a nivel mundial.


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