

22 de marzo de 2026 - 12:57 PM

LA HABANA - Cuba comenzó a restablecer su sistema energético el domingo, un día después de que un colapso nacional de toda la red dejó a millones de personas a oscuras por tercera vez este mes.
Unos 72,000 clientes de la capital, entre ellos cinco hospitales, volvieron a tener electricidad a primera hora del domingo, según un informe de la estatal Unión Eléctrica y el Ministerio de Energía y Minas, pero es sólo una fracción de la población total de La Habana, de unos 2 millones de habitantes.
En La Habana y provincias como la occidental Matanzas y la oriental Holguín se establecieron microsistemas locales de energía para abastecer a los centros más vitales. Residentes en algunas zonas de la capital dijeron a The Associated Press que la energía eléctrica regresó durante las primeras horas de la mañana.
Cuba se enfrenta actualmente a una crisis energética sin precedentes. Su envejecida red se ha erosionado drásticamente en los últimos años, pero el gobierno también ha culpado de los cortes al bloqueo energético de Estados Unidos, después de que el presidente Donald Trump advirtiera en enero de aranceles a cualquier país que venda o suministre petróleo a Cuba. Su administración está exigiendo que Cuba libere a los presos políticos y avance hacia la liberalización política y económica a cambio de un levantamiento de las sanciones. Trump también ha planteado la posibilidad de una “toma amistosa de Cuba”.
Otra razón por la que Cuba ha estado luchando con la disminución del petróleo es la destitución por parte de Estados Unidos del ex presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que detuvo los envíos críticos de petróleo desde la nación que había sido un firme aliado de La Habana.
El Presidente Miguel Díaz-Canel ha declarado que la isla lleva tres meses sin recibir petróleo de proveedores extranjeros. Cuba produce apenas el 40% del combustible que necesita para alimentar su economía.
Los apagones diarios tienen un impacto significativo en la población, cuyas vidas se ven alteradas por la reducción de las horas de trabajo, la falta de electricidad para cocinar y los daños en los electrodomésticos, entre otras muchas consecuencias.
“Con el apagón y el bajo voltaje, mi nevera se rompió - eso fue hoy. Anteayer, el voltaje también bajó sobre las 10 de la noche”, dijo el sábado a AP Suleydi Crespo, una mujer de 33 años con dos hijos pequeños. “Si mañana no hay electricidad, no podremos conseguir agua”.
Los residentes también expresaron su agotamiento por los constantes cortes, ya fueran nacionales o parciales.
La Unión Eléctrica de Cuba, dependiente del Ministerio de Energía y Minas, informó de que la desconexión total del sistema energético nacional se debió a la parada inesperada de una unidad de generación de la central termoeléctrica Nuevitas, en la provincia de Camagüey, sin ofrecer detalles sobre la causa concreta de la avería.
El último apagón nacional se produjo el lunes. Se tardó varios días en restablecer el suministro.
El apagón del sábado fue el segundo de la semana pasada y el tercero de marzo.
“Tenemos que acostumbrarnos a seguir con nuestra rutina habitual. ¿Qué otra cosa podemos hacer? Tenemos que intentar sobrevivir. Acostumbrarnos a los acontecimientos, con o sin electricidad”, afirma Dagnay Alarcón, un vendedor de 35 años.
Las autoridades y el propio Díaz-Canel han reconocido la gravedad de la actual situación energética. El viceministro de Energía y Minas, Argelio Abad Vigo, explicó esta semana que el país lleva tres meses sin recibir suministros de gasóleo, fuelóleo, gasolina, combustible de aviación o gas licuado de petróleo, todos ellos vitales para la economía y la generación de electricidad.
La venta de combustible para vehículos está racionada, las aerolíneas han suspendido vuelos o reducido frecuencias muchos centros de trabajo han reducido horarios.
Trump lleva meses sugiriendo que el gobierno de Cuba está al borde del colapso. Después de que en una ocasión anterior se colapsara la red eléctrica de Cuba, Trump dijo a los periodistas que creía que pronto tendría “el honor de tomar Cuba.”
María Regla Cardoso, ama de casa en La Habana, dijo que no le interesa la política y que los cubanos tienen que seguir viviendo.
“Lo dejo todo en manos de Dios. Sea cual sea la forma que adopte la situación, sólo tenemos que afrontarla”.
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Esta historia fue traducida del inglés al español con una herramienta de inteligencia artificial y fue revisada por un editor antes de su publicación.
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