

19 de octubre de 2026 - 6:08 PM

Naciones Unidas - Estados Unidos y Cuba chocaron el lunes en las Naciones Unidas, ya que el gobierno de Trump buscaba una vez más generar oposición a una próxima votación anual que condena el embargo económico de Washington contra La Habana, vigente desde hace décadas.
El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, organizó un panel denominado “Cuba Libre” con disidentes y exprisioneros, con el fin de destacar lo que calificó como el comportamiento opresivo del gobierno de la isla.
El acto incluyó imágenes de lo que parecía ser la detención de ciudadanos cubanos, y panelistas que relataron haber sido torturados y perseguidos durante años por expresar críticas contra el gobierno. La Habana ha negado durante mucho tiempo que mantenga presos políticos, aunque grupos activistas han registrado a miles encarcelados por motivos políticos.
“Esta es la opresión que La Habana quiere ocultar”, dijo Waltz durante el evento en la sede de la ONU, al tiempo que instó a los países a mirar más allá de “70 años de propaganda” y votar en contra de la resolución la próxima semana.
A pocos metros, el embajador de Cuba ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán, reunió a diplomáticos y aliados de todo el mundo para protestar contra lo que describió como un evento fraudulento contra Cuba.
“Esta farsa es un intento de desviar la atención de un hecho simple: Estados Unidos está actuando como un delincuente internacional, imponiendo un castigo colectivo al pueblo de Cuba”, señaló Soberón.
Es el segundo año consecutivo en que el gobierno de Trump ha emprendido una campaña para influir en la resolución de la ONU, la cual tiene como propósito denunciar la “política de máxima presión” del gobierno de Estados Unidos contra Cuba.
La campaña de Estados Unidos forma parte de un plan más amplio para forzar cambios en el sistema político de Cuba, e incluye bloquear el suministro de combustible a la isla, lo que ha provocado apagones masivos que afectan actividades básicas como cocinar, el abastecimiento de agua y los servicios de internet y telefonía.
La votación anual que condena el embargo económico de Estados Unidos contra Cuba se ha presentado ante la Asamblea General de la ONU durante los últimos 34 años y, cada vez, recibe un apoyo abrumador de los 193 Estados miembros del organismo. El año pasado, la votación fue de 165-7, con 12 abstenciones. Argentina, Ucrania y Hungría se opusieron a la medida por primera vez.
Aunque esas resoluciones no son jurídicamente vinculantes, sí reflejan la opinión mundial.
El embargo de Estados Unidos contra Cuba se impuso por primera vez en 1960, después de que Fidel Castro encabezara una revolución que derrocó al dictador Fulgencio Batista y nacionalizara propiedades pertenecientes a ciudadanos y empresas de Estados Unidos.
En 2015, el entonces presidente cubano Raúl Castro y el presidente de Estados Unidos Barack Obama restablecieron oficialmente las relaciones. Al año siguiente, Estados Unidos se abstuvo, por primera vez, en la resolución de la Asamblea General que pedía el fin del embargo.
Desde 2020, Cuba ha atravesado una crisis económica y energética. Su producto interno bruto se ha contraído, y sus 10 millones de habitantes han sufrido apagones, escasez de alimentos e inflación. Ha habido oleadas de protestas, y cientos de miles de cubanos han emigrado.
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