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EL VATICANO -El papa Benedicto XVI imploró ayer al régimen de Siria que ceda a las demandas internacionales y ponga fin al derramamiento de sangre, y expresó su deseo de que los cristianos que sufren persecución a causa de su fe sean confortados por el gozo pascual.

Horas después, el acuerdo de paz promovido por las Naciones Unidas para detener el derramamiento de sangre en Siria se venía abajo, luego que el gobierno del presidente Bachar al Asad hizo nuevas exigencias de último minuto, algo que fue rechazado por el principal grupo rebelde del país.

La tregua, concebida por Kofi Annan, enviado de Naciones Unidas y la Liga Árabe para Siria, debía entrar en vigor mañana, cuando las fuerzas sirias se retirarían de los centros de población, y después vendría en un plazo de 48 horas un cese del fuego de ambas partes en el levantamiento contra cuatro décadas de gobierno de la familia Asad.

Sin embargo, el Ministerio del Exterior de Siria dijo que, antes de cualquier retiro de tropas, el Gobierno necesita garantías escritas de que los combatientes opositores bajarán sus armas.

El comandante del grupo rebelde Ejército Libre de Siria, Riad al-Asaad, afirmó que, aunque su grupo estaba preparado para cumplir con el acuerdo, no reconoce al régimen. “Por tal razón, no daremos garantías”, sentenció.

En Italia, mientras, con voz ronca y aspecto cansado, el papa ofició la Misa de Resurrección centrando su atención principal en la situación de Siria en un mensaje escuchado por más de 100,000 personas congregadas a la entrada de la Basílica de San Pedro.

En su mensaje pascual, el papa clamó por la paz en Irak, Siria y otros lugares de Oriente Medio, y también en África, donde cristianos y musulmanes han sido víctimas de ataques terroristas.

“Que la resurrección de Cristo dé esperanzas a Oriente Medio y permita a todos los grupos étnicos, culturales y religiosos en esa región trabajar juntos para impulsar el bien común y el respeto a los derechos humanos”, dijo.

Horribles sufrimientos

“Particularmente en Siria, que cese el fin del derramamiento de sangre y florezca de inmediato el compromiso de avanzar por el sendero del respeto, diálogo y reconciliación, como pide la comunidad internacional”, añadió.

Benedicto XVI lamentó además que muchos sirios que huyeron a causa del conflicto soportan “horribles sufrimientos” y pidió ayuda humanitaria y la acogida de los refugiados.

Los cristianos de todo el mundo observan el Domingo de Pascua la resurrección de Jesucristo tras su crucifixión, en el día más importante de la cristiandad. El papa destacó que Cristo es “esperanza y consuelo en una forma particular para aquellas comunidades cristianas que más sufren por razón de su fe mediante la discriminación y la persecución”.

Bajas las expectativas

Ayer tarde, el portavoz de Kofi Annan declinó hacer comentarios sobre el revés diplomático. El enviado no ha dicho qué sucedería si se ignoran sus plazos.

Incluso antes del contratiempo eran bajas las expectativas de que el régimen de Asad honraría el acuerdo.

Rusia, un aliado de Asad que apoya el plan de alto al fuego, es quizás ahora el único capaz de salvarlo. El resto de la comunidad internacional, que no está dispuesta a contemplar la intervención militar, tiene poca influencia en Siria.

En lugar de prepararse para un retiro, las tropas de Asad aumentaron los bombardeos, matando a decenas de civiles a diario en lo que la oposición describe como una carrera desenfrenada para ganar terreno. Los activistas reportaron temprano ayer 21 muertes adicionales.

“Proyectiles de mortero están cayendo como lluvia”, denunció ayer el activista Tarek Badrakhan, al describir un asalto en la ciudad central de Homs. Habló a través de Skype, mientras las explosiones se escuchaban en el fondo. El régimen está aprovechando el plan “para matar y cometer masacres”, señaló.

Mientras, Kofi Annan dijo que la escalada era “inaceptable” y Siria respondió que su aceptación del acuerdo de Annan la semana pasada había sido malentendida, y sugirió que no podría retirar sus tropas bajo las condiciones actuales.

Además de exigir garantías por escrito de la oposición, el vocero del ministerio de exteriores, Jihad Makdessi, señaló que Siria quiere garantías de Annan de que Qatar, Turquía y Arabia Saudí -los críticos más activos de Asad- dejarían de “financiar y armar a grupos terroristas”.

Se cree que Qatar y Arabia Saudí están creando un fondo multimillonario para pagar a los combatientes rebeldes, mientras que Turquía ha planteado la idea de crear zonas de protección para los refugiados en territorio sirio, cerca de la frontera turca.

Muchos esperaban que el régimen de Asad pusiera trabas y creara nuevos obstáculos para una tregua, ya que tiene poco que temer de la comunidad internacional, dijo Peter Harling, analista del centro de investigación International Crisis Group.