Guillermo Miranda. (GFR Media)

La Comisión de Ética de la Cámara de Representantes celebrará una vista evidenciara el 23 de octubre para atender una querella ética contra el representante penepé Guillermo Miranda, a quien una exempleada le imputa no renovarle un contrato de empleo al negarse a pagar $40 por una libreta de rifa.

El dinero recaudado sería utilizado para financiar la campaña electoral de Miranda, quien representante el Distrito 12.

El Nuevo Día supo que la determinación se tomó en una reunión celebrada ayer y el voto fue unánime. Participaron seis de los siete integrantes de la Comisión:  Luis 'Junior' Pérez, Ángel Bulerín, Yashira Lebrón, Maricarmen Mas, Rafael 'Tatito' Hernández y Denis Márquez.

El séptimo integrante, Ángel Peña, se inhibió del proceso. Al Peña ser el presidente, le tocó a Pérez dirigir la reunión.

La querellante, Ivette Sierra Vivas, se querelló contra su exjefe ante la Comisión de Ética y sostiene que el primer acercamiento para que comprara los boletos de rifa se lo hizo Adith Valle, una empleada de Miranda, en la oficina distrital del legislador, en Morovis, el 3 de junio. Sierra Vivas también le imputa a Miranda dar instrucciones en la oficina legislativa para que no se "tocaran" a los empleados, entiéndase que no se les requiera el pagado de donaciones, a menos que no hubiera otro remedio.

Sierra Vivas se negó a hacer el pago.

Sierra Vivas plasmó en su querella que el 26 de junio un ayudante de Miranda Rivera, Francisco J. Cruz Rivera, conocido como Paco, envió un mensaje a un grupo de Whatsapp de la oficina haciendo un recordatorio sobre “cuadrar la rifa”. El 1 de julio, Cruz Rivera le dijo por teléfono a Sierra Vivas que “comience mis vacaciones hasta nuevo aviso, cierre la oficina y le entregue las llaves de la Comisión...”.

Según Sierra Vivas, el hombre le dijo también que se quedara de vacaciones “hasta nuevo aviso”.

La querella establece que ese mismo día Sierra Vivas se comunicó con Miranda Rivera, quien inicialmente no sabía qué decirle. Finalmente, el representante de primer término le contó que el 12 de junio, en una reunión que él convocó, Cruz Rivera le notificó que ella no quería “poner de mi parte”, aludiendo a que no pagó los $40 de la rifa.

“Entonces el representante Miranda Rivera le dice a Paco que tomara decisiones y que si tenía que disponer de mi persona en la oficina que lo hiciera porque hay que tener disciplina y seguir la ley (la de cooperar para su campaña)”, sostiene la mujer al relatar en la querella la conversación que sostuvo con su exjefe. “Ya que todos somos un equipo y si yo no podía dar de mí, no podía ser parte del equipo que estaba afuera”, supuestamente dijo el legislador.

“Seguido, el representante me pregunta que si yo estaba cooperando con las libretas de la rifa a lo que dije que no”, agregó.

Supuestamente, Miranda Rivera le añadió que “disciplina es disciplina. Si estás adentro, estás dentro y estás con todo. Si no estás con todo, pues no estás”.

Según dijo Miranda a El Nuevo Día en una entrevista previa, él realiza rifas en su comité de campaña. A preguntas, aclaró que ese comité no está ubicado en una estructura. "Es en mi casa o en la casa de alguno de los miembros del comité", dijo.

"Eso conllevaría una penalidad", dijo Miranda en alusión a que la celebración de una actividad de recaudación de fondos políticos en una instalación pública implicaría un delito y una violación al Código de Ética de la Cámara de Representantes.

Miranda, supo El Nuevo Día, hizo planteamientos procesales al refutar la querella de Sierra Vivas, como sostener que su despido se debió a recortes en el presupuesto y que ella no era la única empleada de la oficina que había perdido su empleo por los recortes.


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