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La Junta de Supervisión Fiscal celebró ayer, en el edificio Alexander Hamilton de la ciudad de Nueva York, la última de tres reuniones que preceden a la aprobación de un nuevo plan fiscal, debido a las consecuencias del paso del huracán María por la isla.

El mandato que el Congreso estadounidense dio a la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) para sanear las finanzas públicas y facilitar el acceso de Puerto Rico a los mercados de capital parece pender de un hilo, pues la reforma contributiva federal y el empobrecimiento que experimentan los trabajadores de la isla atentan contra la posibilidad de que la isla regrese a una senda de crecimiento económico.


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