A las 5:00 p.m., el ex comisionado residente fue juramentado por la jueza del Tribunal de Apelaciones, Luisa Colom. (Suministrada)

Ricardo Rosselló Nevares salió de la gobernación y el designado secretario de Estado, Pedro Pierluisi, juró como su sustituto, evento que, lejos de marcar el fin de la crisis política en Puerto Rico, abría la puerta a una nueva controversia de índole constitucional y avivaba las protestas que desde hace una semana iban apaciguándose.

Las últimas declaraciones de Rosselló Nevares como gobernador ocurrieron minutos antes de que cobrara vigencia su renuncia y las dedicó a explicar la teoría legal que justificaba que Pierluisi pudiera jurar como jefe del gobierno a pesar de que todavía no cuenta con el consejo y consentimiento del Senado.

“Siendo nombrado en receso el Secretario de Estado, Pedro Pierluisi, y adviniendo vacante la gobernación, corresponde que este juramente como nuevo gobernador por el resto del presente término”, expresó Rosselló Nevares en declaraciones escritas.

Esta teoría era retada hasta por la comisionada residente en Washington, Jenniffer González Colón, quien en las últimas semanas se ha mantenido un tanto fuera de la controversia. Al cierre de esta edición ningún pleito había sido presentado en el tribunal impugnando la juramentación de Pierluisi, confirmó El Nuevo Día. Sin embargo, la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, anticipó anoche que acudiría al tribunal a impugnar la juramentación de Pierluisi. También el portavoz de la minoría popular en el Senado, Eduardo Bhatia, anunció que pondera realizar la misma acción legal, al igual que la expresidenta del Partido Popular Democrático, Victoria “Melo” Muñoz.

“Es una vergüenza que (Pierluisi) se llame abogado y violente así la Constitución”, afirmó, por su parte, Denis Márquez, representante por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP).

A juicio del portavoz de la mayoría en la Cámara de Representantes, Gabriel Rodríguez Aguiló, como único el Senado podría lograr sacar de la silla de la gobernación a Pierluisi es que rete la Ley 7-2005 en el Tribunal Supremo.

El presidente de este cuerpo, Thomas Rivera Schatz, ha manifestado abiertamente su oposición a que Pierluisi sea el gobernador y advirtió que el también ex comisionado residente en Washington no cuenta con los votos necesarios para ser confirmado como secretario de Estado, puesto que está primero en la línea de sucesión. El líder senatorial, sin embargo, convocó a vistas públicas a todos los miembros del Senado, quienes se reunirán como Comisión Total, el lunes a las 11:00 a.m. Cuatro horas más tarde comenzaría la sesión legislativa en la que se votaría a favoro en contra de la confirmación de Pierluisi como secretario de Estado y sustituto de Rosselló Nevares.

El nuevo gobernante, sin embargo, anticipó que no acudiría a la audiencia senatorial. Este medio supo que acudirían a expresarse sobre la designación la Asociación de Alcaldes, la Federación de Alcaldes, el Colegio de Médicos Cirujanos y la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz.

Pierluisi explicó que luego de un análisis legal tomó la decisión de juramentar como gobernador. Lo hizo en la residencia de su hermana, justo a las 5:00 p.m. ante la jueza del Tribunal de Apelaciones, Luisa Colom. Sostuvo que si el Senado no confirma su nombramiento, la secretaria de Justicia, Wanda Vázquez, -segunda en el orden de sucesión- juramentará como mandataria y él saldría del puesto.

“Si el Senado me ratifica, seré gobernador hasta el 2020. Si el Senado no me ratifica, seré gobernador hasta el próximo miércoles (lunes)… No queremos tener una crisis constitucional”, dijo Pierluisi mientras atendía a la prensa en el Salón de los Espejos de La Fortaleza.

Entre fiestas y protestas

Mientras la controversia se discutía, miles de manifestantes en la intersección de las calles Cristo y Fortaleza celebraban con gritos, aplausos, brincos, bailes y hasta bebiendo champaña la salida de Rosselló Nevares de su cargo. De hecho, cuando se acercaba las 5:00 de la tarde hicieron hasta un conteo regresivo y lanzaron confeti como parte de los festejos.

Al poco rato, sin embargo, las consignas contra Rosselló Nevares fueron actualizadas por los que protestaban. Pasaron de “Ricky vete y llévate a la Junta” a “Pierluisi, Pierluisi, no te queremos aquí”.

Las calles de la isleta de San Juan retumbaban cuando Pierluisi entró a La Fortaleza por primera vez como gobernador. Lo hizo por la puerta trasera, la que da para la calle Las Monjas. Entre las históricas murallas de la mansión ejecutiva, cientos de policías con escudos, latas de gas pimienta, chalecos antibalas y cascos, alternaban su tiempo entre descansos y formaciones para mantener a los manifestantes alejados del Palacio de Santa Catalina.

“En la tarde de hoy (ayer) he juramentado como gobernador de Puerto Rico conforme a la sección 7, artículo 4 de la Constitución de Puerto Rico”, dijo Pierluisi al iniciar su primera conferencia de prensa como gobernador acompañado de algunos legisladores como José Aponte y Jorge Navarro.

Pierluisi, durante la conferencia, reiteró en varias ocasiones que su intención es darle continuidad al gobierno de modo que las operaciones y los servicios no se interrumpan. Dijo que entraba a evaluar lo hecho en los últimos dos años y medio por su antecesor y sostuvo que mantendrá todo aquello que considere positivo para el país.

El nuevo gobernante indicó que él mismo tomó la decisión de juramentar al cargo, luego de ver los desarrollos en la Cámara de Representantes.

Con eso explicó por qué, ayer,durante el día, la información sobre la transición gubernamental salía a cuenta gotas mientras los ojos se mantenían en la Cámara Baja donde, con una votación de 26 votos a favor y 21 en contra, se avaló el nombramiento de Pierliuisi como secretario de Estado y sucesor de Rosselló Nevares.

La confirmación cameral de ayer ocurrió luego de una acalorada audiencia en la que Pierluisi tuvo que contestar interrogantes sobre sus negocios en los últimos dos años y medio en los que ha estado alejado de los puestos en el gobierno. En especial fue cuestionado por sus relaciones con la Junta de Supervisión Fiscal y sus labores como cabildero.

Durante la audiencia, Pierluisi rechazó que haya presionado al liderato cameral para que se detuviera una investigación sobre la construcción del edificio Viewpoint en Hato Rey, cuyos desarrolladores eran clientes del bufere O’Neill & Borges donde trabajó hasta antier el nuevo gobernador. Pierluisi reconoció que hizo trabajos que se podían interpretar como de cabildero para los clientes del bufete.

El entrante gobernador también defendió la asesoría legal que le dio a la Junta de Supervisión Fiscal en estos últimos años y aseguró que, como mandatario, respondería en primera instancia a los puertorriqueños y no al organismo que controla las finanzas de Puerto Rico y que es presidido por José B. Carrión, con quien tiene lazos familiares. Recordó que, cuando fungía como comisionado residente, abogó por la extensión a Puerto Rico de las disposiciones del Capítulo 9 del Código de Bancarrotas y no por la Ley de Supervisión, Administración y Estabilidad Económica de Puerto Rico (Ley Promesa).

Pierluisi también reaccionó a posturas previas suyas sobre la ley que permitió el despido de miles de personas del gobierno en el 2010, sobre los lazos que tuvo con la firma de publicidad KOI, cuyo dueño era uno de los participantes del estremecedor chat que derrumbó el gobierno, y sobre los potenciales conflictos de interés que podría enfrentar en la gobernación por sus labores como abogado en los últimos años.

Durante la audiencia, el nuevo mandatario alegó que cuenta con la experiencia y los conocimientos necesarios para llevar a cabo las funciones en La Fortaleza de manera efectiva.

Posibles delitos

La saga de eventos que derrumbaron la administración de Ricardo Rosselló Nevares comenzaron a palparse claramente el 10 de julio, cuando agentes del Negociado Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) arrestaron al exasesor Alberto Velázquez Piñol, la exsecretaria de Educación Julia Keleher, y la exadministradora de Seguros de Salud (ASES) Ángela Ávila, junto a otras tres personas.

Días antes comenzaron a filtrarse algunas páginas de un chat que tenía Rosselló Nevares con una docena de sus más cercanos colaboradores en la que compartían insultos y burlas principalmente contra periodistas y opositores políticos.

El ahora exgobernador, quien se encontraba en Europa de vacaciones cuando ocurrieron estos desarrollos, regresó a la isla el jueves 11 de julio, y citó a una conferencia de prensa en la que pidió perdón por las acciones contenidas en el chat y juró nunca más repetirlas.

Desde ese día, los primeros piquetes comenzaron a asomarse por las calles que dan paso a La Fortaleza.

El sábado 13 de julio, el Centro de PeriodismoInvestigativo publicó 889 páginas del chat de Telegram revelando más insultos, burlas y una serie de conspiraciones adicionales de índole política y partidista que pudieron constituir delitos, según el análisis de varios togados, incluyendo los abogados Eduardo Villanueva Muñoz, Yanira Reyes Gil y Carlos Gorrín Peralta.

Ayer, el Departamento de Justicia le informó a la Oficina del Panel de Jueces del Fiscal Especial Independiente que inició una investigación sobre el chat de Telegram.

Las manifestaciones se intensificaron. Consecutivamente hasta el 24 de junio, las calles de la isleta de San Juan, cada tarde y noche se llenaron de manifestantes exigiendo la salida de Rosselló Nevares de La Fortaleza. Sindicatos, artistas, organizaciones sin fines de lucro, organizaciones profesionales y hasta comerciales se unieron a las manifestaciones.

Las protestas pasaron de decenas, a cientos, a miles hasta llegar a cientos de miles que en al menos dos ocasiones abarrotaron las calles de la isleta de San Juan y las autopistas PR-18 y PR-22. Rosselló Nevares en varias instancias reiteró que no tenía intención de salir del cargo para el que fue electo en noviembre de 2016. La presión, sin embargo, llevó a que el 24 de julio el ejecutivo anunciara que abandonaría La Fortaleza efectivo ayer, a las 5:00 p.m.

Las reporteras Leysa Caro, Joanisabel González y el reportero Javier Colón Dávila colaboraron en esta historia.


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