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Lersy Boria, Procuradora de las Mujeres. (GFR Media)

La procuradora de las Mujeres, Lersy Boria, denunció hoy que el Departamento de Corrección y Rehabilitación no le brinda a las 262 confinadas del sistema las mismas oportunidades que tiene disponible para la población masculina a través del programa de bonificación, el cual -entre otras cosas- les permite a los confinados reducir su tiempo de sentencia.

“Para continuar promoviendo nuestra política pública de trato digno y equitativo a toda mujer, se debe examinar con detenimiento los programas de bonificaciones para asegurar una igual participación y oportunidades para nuestras confinadas”, señaló Boria.

El asesor en Asuntos Legislativos de la agencia, Edwin Rafael Carreras, negó que la agencia discrimine por razón de género a través de su programa de bonificación, aunque sí reconoció que hay alternativas de rehabilitación, como es la participación en las brigadas de ornato externas, que están mayormente disponible solo para la población masculina.  

“Nosotros estamos diciendo que no hay discrimen en la bonificación porque es transparente. El reglamento no mira género. El enfoque es en las actividades que a lo mejor no se equiparan o están disponibles para ambos géneros en todas sus instituciones correccionales”, señaló el funcionario.

La denuncia traída por la procuradora durante una vista de la Comisión de lo Jurídico de la Cámara de Representantes, presidida por María Milagros Charbonier, surgió de dos visitas que realizara a la única institucional correccional para mujeres, localizada en Bayamón. Allí, las confinadas exigieron mayor participación en las brigadas de ornato externas y el que se habilite una cocina para ayudar en la confección de los alimentos.

La agencia otorga a los confinados bonificaciones por buena conducta, trabajo, estudios y servicios “excepcionalmente meritorios” que son deberes de suma importancia en relación a las funciones institucionales. Los confinados pueden acumular un máximo de diez días mensuales a partir de su segundo año de sentencia, pero está sujeto a las labores que realicen a través de su tiempo en cárcel y al tipo de condena que cumplen.

Carreras explicó durante la vista pública -en la que se discutió el proyecto de la Cámara 194 para investigar la implementación del “Plan de Reorganización del Departamento de Corrección y Rehabilitación 2011”- que el hecho de haya una sola una institución de mujeres, ubicada en Bayamón, limita el que más confinadas puedan participar de las brigadas de ornatos, ya que no resulta beneficioso para la dependencia.

“No es costo eficiente sacar una brigada de mujeres en Bayamón y llevármela para Ponce porque en viaje y en la logística no hay eficiencia en el recogido o en el trabajo que se va a realizar”, puntualizó Carreras.

Actualmente, hay 262 confinadas, de las cuales solo 208 están sentenciadas. De estas 208, un total de 88 están en custodia mediana y 40 en mínima. Estas últimas son las únicas que salen a las brigadas de ornato fuera de las instituciones carcelarias.  Mientras, la población masculina alcanza los 9,049.

“Así sea una sola confinada se le tiene que dar la misma oportunidad que se le da a los 9,000 confinados…tienen los mismo derechos”, sostuvo la procuradora. 

“No me suena bien que, aunque la población (masculina) sea más alta tengamos más asignaciones de varones a tareas de ornato, no me suena bien…pero eso no puede ser óbice para que ellas no puedan participar de ese evento de bonificación”, argumentó Charbonier.

Carreras destacó, además, que la disponibilidad de ciertas alternativas de bonificación está sujeta al estatus del confinado y al tipo de delito por el que fue encausado el recluso. Por ejemplo, hay delitos bajo la Ley de Armas que no permiten la bonificación.

“Si quieren que se den todos los programas en todas las instituciones, eso tiene que venir acompañado de una asignación presupuestaria como lo exige la Ley Promesa… Hemos sido muy austeros y hemos enfocado la mayoría de nuestros recursos en la rehabilitación”, sostuvo Carreras.

Sobre la posibilidad de la ubicación de una cocina para que las confinadas ayuden en la distribución de los alimentos preparados, Janet Rivera González, jefa del Negociado de Instituciones Correccionales, explicó que la institución posee en la cárcel de mujeres una cocina tipo satélite en la que se reciben los alimentos de las confinadas que son confeccionados en el Centro de Ingreso 705 de Bayamón. 

“Aquí estamos hablando de un asunto de la más alta jerarquía, porque el principio de rehabilitación es uno de orden constitucional y en ese sentido yo voy a ser celoso de que las mismas oportunidades estén disponibles…sé que estamos en una situación de estrechez económica y que hay unos ajustes presupuestarios que hacer, pero el principio de la rehabilitación es un principio de orden constitucional”, sostuvo el representante del Partido Popular Democrático (PPD), Luis Vega Ramos.

Tras concluida la vista, Charbonier adelantó que radicará un proyecto para que la distribución de las oportunidades de rehabilitación sea equitativa. “Que provoque unos cambios en el reglamento y poderle dar a estas mujeres confinadas la misma oportunidad que tienen los hombres de cualificar para unos beneficios”, señaló.


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