El Negociado de la Policía sometió el 20 de febrero a la Oficina de Gerencia y Presupuesto una petición para adquirir los 7,467 chalecos que necesitan, a un costo de $6.7 millones. La última compra de este equipo se hizo el año pasado. (GFR Media) (semisquare-x3)
El Negociado de la Policía sometió el 20 de febrero a la Oficina de Gerencia y Presupuesto una petición para adquirir los 7,467 chalecos que necesitan, a un costo de $6.7 millones. La última compra de este equipo se hizo el año pasado. (GFR Media)

Un total de 7,467 chalecos antibalas utilizados a diario por agentes en la calle están expirados, reveló el comisionado del Negociado de la Policía, Henry Escalera.

Esa cifra representa el 63% de los 11,770 chalecos antibalas en uso en la Uniformada.

La petición de fondos para reemplazar el equipo fue presentada ante la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OGP), pero no fue posible precisar si existen los recursos para responder a la solicitud.

Escalera advirtió que un chaleco de este tipo expirado implica que la garantía del manufacturero para responder en caso de fallas no cubriría si hubiera reclamaciones, pero no significa que los uniformados estén en riesgo.

“Eso no significa que los chalecos no estén funcionando o que no sirvan”, subrayó el líder policial.

“Aseguran la efectividad del chaleco por cinco años, pero no es que no sean efectivos”, abundó.

Escalera explicó que la garantía de la tela del chaleco es de dos años y que el plazo de cinco años aplica a las placas protectoras, aunque insistió en que pueden funcionar más allá de ese término.

El comisionado de la Policía evitó responder cuánto tiempo adicional se puede utilizar un chaleco antibalas expirado antes de que su uso represente una amenaza para el oficial del orden público.

Tampoco precisó cuánto tiempo tienen de expirados los chalecos sin garantía vigente. Insistió, sin embargo, en que la Policía cuenta con chalecos categoría 3, “con los más altos estándares en el mercado”. Esa escala sobre la calidad del equipo fue establecida por el National Institute of Justice (NIJ), y la categoría 3 representa el renglón máximo.

Los chalecos son regulados por el NIJ, que es el brazo de desarrollo e investigación del Departamento de Justicia federal. “Las especificaciones las impone esa junta federal”, afirmó Escalera.

La página web del NIJ indica que esa dependencia realiza estudios en la actualidad para contestar cuándo, después de que un chaleco expire, podría estar en riesgo la seguridad de los policías. La entidad analiza específicamente la durabilidad de las placas dentro de los chalecos.

“Cuando pasan los cinco años, hacemos el procedimiento para adquirir”, se limitó a contestar Escalera cuando este medio le preguntó sobre la potencial amenaza a la seguridad de los agentes a causa del equipo expirado.

El problema de uniformados trabajando con chalecos a prueba de bala expirados no es nuevo ni exclusivo de Puerto Rico. En el 2015, el periódico The New York Post reportó que más de 10,000 policías en esa ciudad trabajaban con chalecos caducados.

A mediados de enero, el secretario de Seguridad Pública, Héctor Pesquera, anunció que “la mayoría” de los chalecos en la Policía estaban expirados, pero al igual que Escalera, recalcó entonces que eso no significa que las placas ubicadas en el interior no cumplan su cometido.

La última compra de chalecos antibalas en la Policía se hizo el año pasado, cuando se adquirieron 1,267 a la compañía Tactical Equipment a un costo de $869 por unidad, y se entregaron entre noviembre y diciembre. En mayo de 2015, el entonces superintendente policíaco José Caldero entregó 1,500 chalecos a mujeres policías, y en 2012 se adquirieron 12,000 chalecos.

En 2016, el músico y activista político Willie Colón donó 145 chalecos a policías municipales de Salinas, Las Piedras, Trujillo Alto y Fajardo, y en enero de este año, la guardia municipal de Guaynabo repartió 98 unidades, de las cuales 58 eran para mujeres policías.

Escalera dijo que la Policía tiene una cantidad de chalecos disponibles en el Cuartel General que fueron entregados por policías que han dejado la agencia, pero no precisó la cantidad. “Hay policías que se han retirado y se asignan a otros policías, pero es si están dentro de los cinco años de garantía”, dijo, al aclarar que solo se entrega el equipo si le sirve al recipiente, ya que es fabricado a la medida de cada usuario.

Petición a la OGP

La Policía sometió el 20 de febrero a la OGP una petición o planteamiento para adquirir los 7,467 chalecos, a un costo de $6.7 millones. El estimado del gasto fue suministrado por Escalera.

“La OGP evalúa todos los planteamientos que someten las agencias y corporaciones del gobierno de Puerto Rico. Por ende, la solicitud del Negociado de la Policía de Puerto Rico para la compra de equipo se encuentra en su trámite correspondiente”, dijo en declaraciones escritas el principal oficial financiero del gobierno y director de la OGP, Raúl Maldonado.

“Mantenemos comunicación con el Negociado de la Policía, entendiendo la necesidad de más equipos para nuestros policías y brindar seguridad al pueblo”, añadió.

Maldonado no anticipó cuándo se autorizaría el desembolso del dinero o si se honraría la totalidad de la petición de la Uniformada o una cantidad menor.

El Nuevo Día supo que, el miércoles pasado, la OGP devolvió la petición a la Policía debido a que fue entregada originalmente sin las cotizaciones. El jueves, la Policía incluyó el documento requerido, pero no fue posible conocer su contenido.

Amenaza a la seguridad

Para el presidente del Frente Unido de Policías Organizados, Diego Figueroa, el estado actual de los chalecos antibalas pone en peligro la vida de los agentes.

“El tipo de bala que están utilizando los delincuentes y el que se está encontrando en las escenas es un tipo de bala que, aun con el chaleco sin estar vencido, tiene probabilidades de penetrarlo, imagínate si está vencido”, indicó Figueroa.

Precisó que el chaleco aprueba de balas, si no detiene el proyectil, puede reducir o amortiguar la fuerza con que se acerca la munición.

“No llega con la misma fuerza o velocidad de traslación. El chaleco tiene el efecto de aguantar la rotación”, destacó.

Carlos Morales, presidente de la Corporación Organizada de Policía y Seguridad, aseguró que, en estos momentos, no hay chalecos antibalas disponibles para sustitución inmediata.

“No los hay. Cuando te dicen que casi todos los chalecos están expirados, es que no hay. Te dan con el que sales de la academia, pero a muchos nunca se los han cambiado”, señaló.

Morales mencionó que, ante esa situación, hay policías que deciden comprar chalecos nuevos por su cuenta.


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