Pedro “Pin” Marrero Santiago, de 77 años, fue arrestado por supuestamente matar a su hermana Felícita Rosado Santiago, a su sobrina Aida González Rosado y a su cuñado Luis Delgado Afanador en el sector El Cielito.

Toa Alta - La incapacidad para manejar emociones y la falta de diálogo entre integrantes de una misma familia -enfrentados en una disputa judicial por una residencia de madera- habría sido el detonante que cobró, el martes en la noche, tres vidas en el sector Cielito, de este municipio, en el episodio más reciente de violencia intrafamiliar que sacude la isla.

Hoy, al mediodía, vecinos de este sector montañoso del barrio Contorno, la mayoría parientes de la Felícita Rosado Santiago, su hija Aida González Rosado y la parejade esta, Luis Delgado Afanador, se mostraron cautelosos al compartir lo que sentían o conocían sobre las circunstancias detrás de estas tres muertes, presuntamente a manos de Pedro “Pin” Marrero Santiago. El hombre de 77 años es hermano de Felícita, de 86 años y tío de González Rosado, de 70 años. Delgado Afanador tenía 81 años.

Esta es la segunda matanza del año atribuida, por la Policía, a conflictos familiares. La primera ocurrió, en la madrugada del 1 de enero, cuando cuatro integrantes de una familia fueron asesinados en el sector Los Ramos, de Trujillo Alto, también por una rencilla con otro pariente que ya fue acusado y arrestado.

La Policía fue parca hoy al revelar información sobre el móvil del triple crimen. El sargento Roberto Rivera, de la División de Homicidios de Bayamón, solo confirmó que la Uniformada se “inclinaba” a pensar que las muertes guardaban relación con una disputa que giraba en torno a la una residencia de madera que Marrero Santiago rehabilitó, pero que era propiedad de su sobrina González Rosado, quien se la había cedido, aunque no permanentemente.

Según familiares que no quisieron identificarse, Marrero Santiago ayudó a construirle a su hermana Felícita una residencia de cemento a pasos de la estructura de madera propiedad de Aida. Como pago por la construcción de la casa, Felícita le cedió, sin papeles, la residencia de su hija.

“Al enterarse la hija, regresa a recuperar su casa”, contó un familiar que solicitó no ser identificada, ya que el sector Cielito está integrado, principalmente, por miembros de un mismo núcleo familiar.

Ayer, en la tarde, agentes de Homicidios consultaban el caso con el fiscal Carlos Peña ante la eventualidad de que Marrero Santiago fuera acusado de asesinato y violaciones a las Ley de Armas. A la Policía, llegó información de que el hombre fue acusado, en una ocasión anterior, por otro asesinato, pero el dato no había sido corroborado.

También, la Policía continúa rastreando el área del triple crimen en búsqueda del arma homicida. Solo se recuperaron varias municiones de revólver.

La secuencia de eventos, que culminó el martes en tragedia, data de un tiempo antes del huracán María, cuando González Rosado enviudó tras la muerte de su esposo en un crucero. La mujer cayó en depresión y decidió mudarse a Estados Unidos, dejando en su residencia a una familiar que vivió allí con tres hijos hasta el paso del ciclón.

La residencia fue severamente afectada por el huracán y lo que quedó de ella le fue vendido por $8,000 a un individuo.

Nuevamente, en una transacción sin papeles, el comprador pagó $3,000, y acordó pagar el resto a plazos, pero la familia decidió quitarle la casa. Fue entonces que Rosado Santiago, quien no vivía en el sector, llegó al acuerdo con su hermano para que reparar la residencia de madera, le construyera unaa ella en cemento y, como pago, le daría la casa de su hija.

“No estoy de acuerdo con lo que pasó, pero ese señor venía todos los días a hacer esa casa”, contó una vecina. “Pero como todo era verbal, todo era de boquita, ellos lo llevaron al tribunal y el fallo fue a favor de esta gente”, agregó la fuente al aludir a González Rosado y Rosado Santiago.

Según información corroborada con la Policía, un juez del Tribunal de Toa Alta ordenó el desahucio de Marrero Santiago en un período de 20 días comenzando el martes. González Rosado le notificó a su tío sobre el fallo y, poco después, Marrero Santiago se acercó a la residencia de sus parientes y abrió fuego en su contra mientras se encontraban al frente.

“La información que tenemos es que, en el día de ayer (martes), el tribunal dictó sentencia de desahucio y le dieron 20 días para abandonar la residencia”, contó el sargento Rivera.

Tras realizar los disparos, Marrero Santiago se internó en un monte cercano hasta que fue arrestado. Ni la Policía ni vecinos entrevistado por El Nuevo Día relataron que Marrero Santiago, quien se ganaba la vida como “handyman”, tuviera historial de problemas de salud mental.

“No tenía mucho contacto con ellos…. así mismo nos manteníamos. Ellos allá y nosotros acá”, relató un familiar que vive en la misma comunidad su relación con las víctimas y el presunto victimario.

“Ellos allá, y nosotros acá. Cada cual en lo suyo”, sostuvo otro vecino que no quiso ser identificado.

Nilda Delgado, también residente del sector, conocía a la familia, aunque vive un poco más retirado de la vivienda en la que ocurrió la tragedia.

“Es bien lamentable por ambas partes. Lo que muchas personas comentan, y yo no sé nada, es que fue por la casa”, dijo la mujer. “Desconocía eso, no puedo decir ni opinar, pero la vida se respeta. Aunque uno tenga un coraje por lo que se me hace, pienso que la vida se respeta”.


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