Si la tendencia continua hasta finales del año, la isla terminará con 569 asesinatos.

En promedio, en Puerto Rico ocurre un asesinato cada 14 horas. Y las estadísticas apuntan a que la víctima probablemente será un hombre asociado al narcotráfico, alcanzado a tiros en una carretera.

Se trata de una incidencia, por mucho, menor a la que había en 2011, año en se reportaba, en promedio, un asesinato cada siete horas.

La emigración de puertorriqueños a Estados Unidos y la consecuente pérdida poblacional en la isla no parecen jugar un factor significativo en esta reducción de homicidios.

En 2011, se reportaron 31.64 asesinatos por cada 100,000 habitantes. Para 2018, esa misma tasa podría terminar en 18.72 asesinatos por cada 100,000 personas. Esta proyección se basa en el promedio diario de asesinatos en Puerto Rico hasta el 1 de noviembre.

Aun con esta reducción, Puerto Rico continúa siendo una de las jurisdicciones más violentas, en términos de asesinatos, en Estados Unidos y el mundo, según datos de la Organización de las Naciones Unidas y del Uniform Crime Report, documento que anualmente actualiza el Negociado Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés).

La única jurisdicción estadounidense que supera a Puerto Rico en la tasa de asesinatos es Islas Vírgenes, que para el 2010 tenía una tasa de 52.64.

La capital federal Washington D.C. es la única jurisdicción en Estados Unidos continentales con una tasa de homicidios similar a la de Puerto Rico. Para el 2017, la capital estadounidense registró 16.7 homicidios por cada 100,000 habitantes. Le sigue el estado de Luisiana, con una tasa de 12.4.

A nivel mundial, se podría argumentar que Puerto Rico está entre los 20 países con más asesinatos. Durante la última década, no ha salido de este grupo de países violentos, según el criminólogo José Raúl Cepeda.

“Pero no es solo Puerto Rico. Todo el Caribe tiene tasas altísimas de asesinatos”, destacó Cepeda.

Precisamente, los registros de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito muestran que 15 de los 20 países con las tasas más altas de homicidios están en la región del Caribe.

Los dos con los indicadores más altos son El Salvador (108.64) y Honduras (63.75). Estos países cuentan con un grave problema de pandillas callejeras, cuyos orígenes datan de la década de 1980, período en que El Salvador estuvo sumido en una guerra civil y miles de personas se refugiaron en ciudades de la costa oeste de Estados Unidos, en particular Los Ángeles. Muchos de los pandilleros fueron posteriormente deportados a sus países de origen, donde se reagruparon, y extendieron así el área de influencia de las gangas.

Pero, más allá de este fenómeno social, Cepeda entiende que debe haber factores económicos, históricos, políticos y culturales que expliquen los altos niveles de violencia en el Caribe.

Indicó que todos los países de la región, en algún momento, han lidiado con colonialismo, dependencia o explotación económica, y debilidad en las instituciones gubernamentales, entre muchos otros factores en común.


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