Francisco Xavier Torres Mojica el día en que fue arrestado, señalado por el asesinato de su mamá.

Expresiones desgarradoras sobre la manera en que Francisco Xavier Torres Mojica habría asesinado a su madre, la enfermera Jeanette Mojica Rivera, de 34 años, surgieron este lunes en la vista preliminar contra el adolescente de 16 años, imputado de un crimen que conmocionó al país.

El agente Héctor M. Quiñones Pizarro, adscrito a la División de Homicidios de Carolina, testificó en la sala de la jueza Arlene de la Matta Meléndez, del Tribunal de Carolina, que fue quien tomó la confesión al menor, quien al momento de ofrecer las declaraciones se encontraba acompañado por el primo de la víctima, Rafael A. Mojica Rupert. 

De acuerdo al agente, en medio de una discusión el hogar ubicado en el barrio Campo Rico en Canóvanas, Torres Mojica empujó a su madre, quien cayó bocarriba y se golpeó la cabeza con un inodoro.

“Él la empujó bien fuerte… detrás de la cabeza vio un hilo de sangre, la tocó y estaba dura. Él me dice que creía que estaba muerta. Salió corriendo para la cocina y cogió un cuchillo… comenzó a apuñalarla”, sostuvo Quiñones Pizarro, quien lucía afectado con su relato.

El oficial indicó que el adolescente reveló que apuñaló a su mamá en unas seis ocasiones.

El policía dijo también que la entrevista con el menor tuvo que interrumpirse en varias ocasiones porque irrumpía en llanto, al igual que Mojica Rupert, quien testificó durante la tarde, luego de su incomparecencia a la vista del pasado 11 de septiembre. 

A preguntas del fiscal Omar Barroso, el agente Quiñones Pizarro dijo que el menor les indicó que no “quería abogado, que él quería hablar, que él quería salir de esto ya”. 

El agente contó que el imputado, acusado como adulto, le habría indicado que el 25 de mayo su progenitora lo llevó a una fiesta en la playa del Condado y lo recogió entre 9:30 y 10:00 p.m. 

Al montarse en su vehículo, la madre notó que el menor supuestamente estaba bajo los efectos de sustancias controladas (“estaba medio arrebataíto”) por lo que comenzó a discutir con él y a regañarlo. 

Al llegar al hogar en Canóvanas, la mujer le pidió al imputado que se bañara con la manguera en el exterior porque tenía su cuerpo cubierto de arena. Al regresar a la casa continuó la discusión porque la mujer presuntamente le encontró marihuana en un bulto. Mientras discutían, caminaban hacia el baño donde ocurrieron los sucesos.

Luego el menor, según la confesión que ofreció al agente, estuvo unos 40 minutos llorando y pensando qué iba a hacer. 

Posteriormente, explicó el oficial, el joven se cambió en dos ocasiones de ropa porque estaba manchada con sangre, buscó las llaves de la guagua Hyundai Tucson, blanca, propiedad de su madre, y la tarjeta de ATH que guardaba en el vehículo. Se dirigió hacia una gasolinera Puma localizada en la carretera PR-185 en Canóvanas donde retiró $400. 

Luego, Torres Mojica se habría trasladado al parque de la urbanización Quintas de Canóvanas donde durmió dentro de la guagua. Al día siguiente, se fue a la playa con unos amigos, en la tarde fue a Río Grande a adquirir marihuana y medicamentos controlados, compró comida en un restaurante de comida rápida y regresó al parque donde estuvo con unos amigos con quienes supuestamente consumió sustancias controladas. 

El 27 de mayo, confesó el adolescente, regresó al hogar en horas de la noche para disponer del cadáver de su madre y tras limpiar la sangre, lo arrastró para envolverlo en una colcha y lo cargó para colocarlo en la parte posterior del vehículo. 

“Le metió las manos debajo de las axilas, la arrastró y la puso en la parte de atrás de la guagua”, indicó el agente. 

El agente agregó que el adolescente manejó del kilómetro 6.8 al 7.6 donde dispuso del cuerpo en un área de vegetación alta. 

El 18 de junio, dejó el vehículo abandonado en el estacionamiento que ubica frente a los cines del centro comercial The Outlet at Route 66 en Canóvanas porque estaba sin gasolina. 

La defensa, encabezada por la licenciada Laura Coss Guzmán, de la Sociedad para la Asistencia Legal,  solicitó que no sea admisible la confesión del imputado por no existir base para la misma debido a que no se le ha demostrado al tribunal que Mojica Rupert conocía las consecuencias de suplirle capacidad al menor.

Además, la defensa del adolescente planteó irregularidades durante el arresto, entrevistas y las admisiones que hizo su cliente sobre el crimen de su progenitora.

En horas de la tarde, la licenciada Coss Guzmán anunció en sala que no contrainterrogaría al agente Quiñones Pizarro.

En tanto, durante el interrogatorio de la fiscal Yanira Colón García a Mojica Rupert, de 36 años, este indicó que no recordaba detalles sobre la confesión del menor, esquivaba las preguntas, en ocasiones se notaba lloroso y en otras molesto.


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