Una mujer sostiene una pancarta durante la manifestación de esta tarde en el puente Teodoro Moscoso. (Ramón “Tonito” Zayas)

Desde que se registraron los femenicidios de Keishla Rodríguez Ortiz y Andrea Ruiz Costas, los albergues que ayudan en la protección de mujeres en situación de violencia machista han experimentado un sustancial aumento en la cantidad de llamadas y pedidos de auxilio confirmaron las directoras ejecutivas del Hogar Ruth y de la Casa Protegida Julia de Burgos.

Del mismo modo, estiman que el caso de violencia también “envalentonado” a los agresores, por lo que los niveles de inseguridad entre las víctimas están muy altos.

“Hemos recibido una cantidad de solicitudes de servicios que no es la que comúnmente recibimos en un día… También se han recrudecido sus casos. Nosotros hemos tenido situaciones donde los agresores han llegado a la casa de sobrevivientes y han intentado entrar, así que en la medida que estas situaciones pasan las sobrevivientes se sienten más intimidadas, con más miedo, con más inseguridad, pero los agresores se envalentonan más y toman acciones más agresivas. Aumentan ambas vertientes”, Coraly León Morales, directora ejecutiva de la Casa Protegida Julia de Burgos.

“Y activamos el trauma, activamos las secuelas de la violencia experimentada… Lo que experimentamos este fin de semana a nivel colectivo (con los casos de Keishla y Andrea) es lo que vivimos todos los días. Lo que pasa es que este fin de semana el país tuvo un evento que los expuso a la tragedia y fue bien contundente. Vimos las secuelas de esta tragedia a través de la familia, a través de la víctima. Nosotros vemos esto todos los días. Ese mismo relato desgarrador que vimos en la familia de Keishla es el mismo que hemos visto en todas las víctimas que aún todavía no aparecen”, dijo, por su parte, Lisdel Flores, directora ejecutiva del Hogar Ruth.

Ambos hogares operan básicamente a su máxima capacidad en la actualidad. Prestan servicios a nuevos casos porque, entre todos los albergues en Puerto Rico existe una red de comunicación que les permite conseguir cupo en cualquiera de las instituciones donde haya una cama desocupada.

Sin embargo, la pandemia y la crisis económica que desde hace más de una década vive en país ha menguado los servicios que estas instituciones de ayuda de emergencia pueden ofrecer.

León Morales explicó que hace apenas unos años en Puerto Rico había 12 albergues de emergencia para mujeres víctimas de maltrato o violencia. “Actualmente hay ocho. Ha habido una reducción considerable”, manifestó.

Las contingencias asociadas a la pandemia, por su parte, redujeron la cantidad de camas disponibles. De 216 que había antes de las infecciones con el novel coronavirus, ahora hay 160 disponibles.

“Para nosotras esto es alarmante y es necesario continuar abriendo espacios. En el pasado Casa Julia de Burgos tuvo tres albergues, pero por recortes presupuestarios nos vimos en la necesidad de cerrar esos albergues y quedarnos con solo uno. Los espacios de los albergues son bien importantes para el país. En la medida que un albergue cierra esto expone a los sobrevivientes de violencia doméstica”, expresó León Morales.

“Se necesita la voluntad del estado de poner la acción donde pone la palabra. Ya hubo una declaración de emergencia por la violencia de género. Eso lo aplaudimos. Ahora dentro de los distintos espacios ya se debe comenzar a poner en práctica las recomendaciones que las distintas organizaciones hemos venido dando desde el año pasado, pero ahora aún más desde que se concretó el estado de emergencia.

Tenemos que pedir la rendición de cuentas de lo que está pasando en los tribunales, en las unidades de la Policía y de esas personas que atiende por primera vez a la víctima”, expuso, entretanto, la directora ejecutiva de Casa Ruth.

Las expresiones de ellas fueron durante una firma de acuerdo de subvención con fondos CDBG-DR para hacer más resilientes las facilidades de ambas instituciones. Ambas reconocieron esto como un paso positivo, pero coincidieron en que las necesidades persisten.

----

Si eres víctima de violencia de género u observas que alguna otra persona presenta señales de maltrato, puedes buscar ayuda comunicándote a la División de Violencia Doméstica de la Policía al 787-792-6734 o al 787-782-1050, ext. 1018. También puedes llamar a la línea confidencial de 787-343-2020 para denunciar todo tipo de delito. La línea confidencial de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres es el 787-722-2977.

💬Ver comentarios