El FBI anunció que dio un duro golpe contra esta organización criminal dedicada a cometer fraude y tráfico de drogas desde prisión.

Si caíste en el “pescaíto” de que secuestraron a un familiar tuyo y que, por ende, tenías que enviar dinero para que lo liberaran, entonces es probable que estuviste en las “garras” del Grupo de los 27.

Ese es el principal patrón delictivo que ejecutaba dicha organización, denominada por la Fiscalía federal como una “empresa criminal” para ganar poder y generar dinero entre sus integrantes.

Un gran jurado federal acusó a 29 miembros de la ganga criminal por cargos de influencia de organizaciones corruptas, lavado de dinero, distribución y venta de drogas, así como distribución y venta de armas. Todos fueron arrestados hoy, jueves.

De los 29, tres personas estaban encarceladas en Estados Unidos, 11 Puerto Rico, 14 estaban en la libre comunidad y cuatro son guardias de custodia del Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR).

La organización se compone de líderes, facilitadores y “canteos”. Según el jefe de la Fiscalía federal en Puerto Rico, Stephen Muldrow, aún quedan miles de integrantes de esta organización en la calle o en instituciones penales.

El pescaíto de la historia del familiar secuestrado es ejecutado por los llamados canteos, quienes, según el pliego acusatorio emitido por un gran jurado federal, utilizan celulares introducidos a cárceles de forma ilegal para conseguir dinero mediante fraude y extorsión. Estos delincuentes se hacen pasar por paramédicos, vendedores de autos y empleados federales para lograr su engaño, según la Fiscalía federal.

“Llamaban (a las víctimas) diciendo que eran agentes federales que investigaban un esquema de fraude con vehículos de motor. Convencían a la víctima de que, para atrapar a los estafadores, la víctima tenía que hacer un depósito sustancial de dinero. Una vez la víctima realizaba el depósito, los acusados ponían una grabación de sirenas policiales y pretendían que estaban ejecutando los arrestos a personas del fraude”, detalló Muldrow sobre uno de los engaños de los “canteos”.

El timo de supuestos vendedores de carros consistía, según Muldrow, en que “mensajes de texto a una víctima para notificarle que había ganado un vehículo de motor y que para recibir su premio tenía que responder al mensaje escribiendo la palabra Toyota. Cuando la víctima enviaba el mensaje, recibía una llamada de un integrante de Los 27 que pretendía ser el encargado del vehículo. Entonces, le notificaban a la víctima que si querían el vehículo tenían que pagar los gastos de la grúa, el seguro y los sellos del gobierno”.

Mientras, cuando los canteos se hacían pasar por paramédicos, estos llamaban a las víctimas para decirles que estaban en una escena de un accidente con un familiar de la víctima y que el accidente involucraba al dueño de un punto de droga.

“Decían que para evitar problemas con el criminal, (la víctima) tenía que pagar los daños inmediatamente y que si se negaba a pagar los delincuentes irían a los hogares de las víctimas o se desquitarían con su familiar”, describió Muldrow.

En un día, un canteo podía ganar miles de dólares con solo hacer varias llamadas mediante este esquema de fraude y engaño, según el pliego acusatorio. No se especificó cuánto podría ser esa ganancia por día.

Sin embargo, la acusación federal contra estas cuatro personas reveló que el trabajo de los canteos es tan solo uno de los métodos de la “empresa criminal” para generar dinero.

La organización también aplica un impuesto -que llaman “el incentivo”- a otros presos que introducían sus propias drogas a la cárcel, como método para devengar dinero.

Además, también distribuían y vendían droga, así como armas de fuego, lo que, a su vez, dejaba una cuantía de dinero entre sus integrantes.

Entre la droga que vendían y distribuían están: figuran, heroína, marihuana, cannabis sintético, xanax, metanfetaminas, percocet y fentanilo

La investigación interagencial que resultó en el arresto de estas 29 personas comprendió cinco años (2017-2021). De acuerdo con la evidencia recopilada por las autoridades, el estimado en ganancias de Los 27 durante ese período es de $40 millones.

Según el pliego acusatorio, los miembros de Los 27 trabajan en diferentes roles para ejecutar las “metas” de la empresa. Además, cometían, atentaban o amenazaban a otros miembros de otras organizaciones criminales para mantener el control de su “empresa criminal”.

De igual forma, utilizarían cualquier recurso necesario para completar sus actos criminales.

La mayoría de los crímenes, como los engaños que ejecutaban los canteos, serían facilitados por guardias correccionales.

Por ejemplo, los cuatro guardias correccionales arrestados hoy ayudaban a los miembros de Los 27 a adquirir celulares de forma ilegal e introducir droga en las instituciones penales.

“Ellos (los guardias correccionales) eran facilitadores y ayudaban en los delitos. Hacían diferentes cosas como ayudar con el dinero y ayudaban con el contrabando”, respondió Muldrow a preguntas de El Nuevo Día.

Por su parte, la secretaria de Corrección, Ana Escobar, señaló que estos empleados de su agencia se exponen a una suspensión en lo que se completan los procesos judiciales y a una expulsión, en caso de que los declaren culpables.

Los oficiales correccionales fueron identificados como Naomie Clavel-Nadal (guardia en viviendas), Grecia Salas-Cruz (guardia en viviendas), Sundry Ortiz-Brito (guardia correccional en Ponce), y Cinthia Caquías-Rodríguez (guardia en el puesto de entrada de la cárcel Ponce Principal).

Muldrow recalcó que la investigación contra Los 27 sigue activa, por lo que no descartó la posibilidad de más arrestos a consecuencia de integrantes de esta ganga.

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