Keishla Pérez Bigio y William Avilés González. (David Villafañe)

Por Ana Giselle Torres/Especial El Nuevo Día

Culminada la vista preliminar con la comparecencia del testigo estrella de la fiscalía, Luis Enrique González Martínez, el juez superior de Bayamón Pedro Saldaña encontró ayer causa para juicio contra Keishla Pérez Bigio y William Avilés González como coautores del asesinato de la empresaria Hilda Padilla Romero.

El juez halló causa por los cargos de asesinato, tentativa de asesinato y violación a la Ley de Armas, tanto contra Pérez Bigio, hijastra de Padilla Romero; y Avilés González. No obstante, desestimó los cargos por disparar desde un vehículo de motor y poner en riesgo la seguridad y orden público al disparar un arma de fuego.

La decisión fue bien recibida por los familiares de Padilla Romero, pues entienden que se está haciendo justicia.

“Muy contenta, muy satisfecha con el trabajo que han hecho los fiscales. Es lo que esperábamos, es lo que la familia quiere, que se haga justicia para la familia y para nosotros”, compartió Lizbeth Padilla, hermana de la víctima.

Los fiscales también se mostraron complacidos con la determinación del juez, mientras que los abogados de la defensa, a su salida del tribunal, anticiparon que impugnarán el fallo por entender que no hay evidencia para sostener los cargos por tentativa de asesinato contra dos menores de edad, hijas de Padilla Romero.

Ambas menores estaban en el vehículo Honda que conducía la empresaria al momento de ser abatida a tiros, el pasado 30 de septiembre, en la avenida Los Filtros (PR-177), en Guaynabo.

Durante el contrainterrogatorio, el abogado Edwin Castro, quien representa a Avilés González, estableció que, en la declaración jurada, no se indica la secuencia de los 14 disparos que, según González Martínez, hizo ese día. También, se le cuestionó un disparo que hizo por el lado derecho de la guagua de la víctima cuando él había declarado que los había realizado en el izquierdo.

Mientras, la representación legal de Pérez Bigio argumentó que el hombre no entregó ni la foto que alegadamente le había compartido la acusada para identificar a la víctima ni las conversaciones que mantuvieron por mensaje de texto.

El juez acogió, como evidencia, un informe forense que se hizo a la guagua Honda Pilot de la víctima y varios certificados, uno médico y otro de patología, aun cuando la defensa se opuso.

El juez separó las fechas del 24 de marzo para la lectura de acusación, y el 30 de abril para el inicio del juicio.

Durante el contrainterrogatorio, además, González Martínez aceptó ayer que realizó un acuerdo con la fiscalía que conllevaría una rebaja en la sentencia de 200 años a 37 años de cárcel por el asesinato de Padilla Romero y violaciones a la Ley de Armas.

El testigo estrella aceptó que vio, en el acuerdo, un beneficio y “la única puerta de escape”, luego que la Policía ocupara el Hyundai Elantra que había comprado por $500 y utilizado para cometer el crimen, así como el arma, una Glock .40.

El testigo de 23 años firmó el acuerdo, el 22 de noviembre pasado, pero en sala no pudo recordar si se le había explicado que le sometieron cargos en ausencia por violación a la Ley de Armas, portación ilegal, y tentativa de asesinato, y que, por esos delitos, hubiese podido enfrentar una pena de 200 años.

“¿No sabe quién le dijo ‘le vamos a dar 37 años nada más’?”, cuestionó Castro.

González Martínez insistió en que no recordaba quién le dijo que haría una rebaja de sentencia si cooperaba, pero aseguró que fue el beneficio que obtuvo al firmar el pacto.

Tampoco, precisó si le ofreció archivar los cargos por tentativa de asesinato contra dos menores, en referencia a las hijas de Padilla Romero, así como el delito de utilizar un carro robado durante un “carjacking”.

El testigo se reafirmó en que fue él quien dio muerte a la mujer con el arma que había comprado para protegerse en el punto de drogas para el que trabajaba en el sector Los Martínez, en Caimito.

Dijo desconocer si, el pasado 11 de octubre, fue la primera vez que hablaron con él sobre los cargos. No obstante, aceptó que ese fue el día en que el agente Roynashmil Rodríguez Martínez lo llevó a la comandancia.


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