Centro Metropolitano de Detención (MDC, por sus siglas en inglés) en Guaynabo.
El abogado intentó entrar por el vestíbulo con dos teléfonos celulares y 75 tarjetas SIM. (Gerald López Cepero)

Un caso contra un abogado por contrabando reveló detalles sobre el mercado clandestino de teléfonos celulares en la cárcel federal de Guaynabo.

En comunicado de prensa, la fiscalía federal indicó que uno de los testimonios presentados en el juicio señaló que cada uno de esos teléfonos puede venderse allí por $50,000.

Los datos salieron a relucir durante un juicio contra el abogado Jorge L. Armenteros Chervoni, quien fue encontrado culpable por tratar de introducir contrabando y proveer información falsa en el Centro Metropolitano de Detención (MDC, en inglés) en Guaynabo.

Según la acusación, Armenteros Chervoni fue atrapado cuando intentaba introducir a la cárcel dos teléfonos celulares y 75 tarjetas SIM.

El comunicado indicó que uno los testimonios presentado en el juicio describió un mercado clandestino “dentro de MDC para el contrabando de teléfonos celulares y tarjetas SIM que utilizan los reclusos para participar en actividades delictivas”.

“Los dos teléfonos celulares tenían un valor conservador de $50,000 cada uno y las tarjetas SIM tenían un valor de $2,000 cada una, por un valor total de los dispositivos electrónicos de contrabando dentro del MDC de aproximadamente $250,000″, explicó el comunicado de prensa.

Un jurado encontró culpable a Armenteros Chervoni, quien ahora se expone a un máximo de cinco años en prisión.

Muldrow indicó que, según documentos del caso, Armenteros Chervoni trató de entrar con dos teléfonos celulares y 75 tarjetas o chips, conocidas como tarjetas SIM, para conectar teléfonos celulares a la señal de proveedores y así hacer llamadas.

Las tarjetas SIM “estaban escondidas en un compartimento secreto de un sobre de correo”, indicó el comunicado.

“Antes de pasar el sobre por seguridad, Armenteros le entregó al oficial del vestíbulo principal tres formularios de Notificación de Visitantes del Negociado federal de Prisiones, para tres reclusos diferentes, indicando que no tenía en su poder ningún teléfono u otro dispositivo electrónico”, señala el comunicado.

“El oficial del vestíbulo principal detectó el contrabando y, después de inspeccionar el sobre de burbujas, lo abrió en presencia de Armenteros. El sobre contenía dos teléfonos móviles y setenta y cinco tarjetas SIM dentro del compartimento secreto del sobre”, acotó.

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