Luis Alberto Ferré Rangel
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Nuevas coordenadas

En Madrid, casi 200 países buscan intensificar las respuestas al cambio climático. El Parlamento Europeo declaró que se enfrenta una emergencia climática y ambiental

En Cabo Rojo, el aumento en el nivel del mar y las marejadas aniquilan mangles, arrasan con las dunas y amenazan las salinas. En mi podcast de hoy converso con la Dra. Maritza Barreto Orta, geóloga marina, sobre los cambios costeros en la isla.

En nuestra América, como aquí, la convivencia social convulsa. En Colombia, Chile, pronto Argentina y en México, ante gobiernos de izquierda y derecha, los ciudadanos reclaman justicia y participación. Repudian la corrupción y la desigualdad que oprime a los más vulnerables. Aquí tuvimos una muestra, con saldo pacífico, en el verano del 19 que produjo unas nuevas coordenadas sociales y políticas.

Sin embargo, la violencia permea: en las redes sociales, en las carreteras, en los hogares, contra niños y mujeres, hay signos poderosos de tensión y molestia, intolerancia, impaciencia y prepotencia.

Según el Instituto de Desarrollo de la Juventud, 647,000 niños viven en zonas de alta pobreza, cuatro de cada mil sufren negligencia y dos de cada mil reciben maltrato físico. Entre enero y septiembre se reportaron 4,867 incidentes de violencia doméstica. Hasta noviembre, 10 mujeres fueron asesinadas por su pareja o expareja. Los asesinatos de otras 22 son investigados.

Estamos ante una isla que se despuebla. La natalidad cayó este año en su punto más bajo, en 80 años de registro oficial. Se estima que 2019 cerrará con 21,700 nacimientos, y que habrá 28,800 decesos. El Perfil del Migrante indica que el 60% de los puertorriqueños que emigraron tenía entre 10 y 44 años. Para el 2050 seremos 2.1 millones.

Estamos ante un país que se nos muere en nuestras manos, literalmente.

Sin embargo, un nuevo Puerto Rico emerge desde las comunidades, desde nuevos proyectos académicos, desde nuevas alianzas dentro del sector de las organizaciones sin fines de lucro, desde una nueva generación de puertorriqueñas, desde otra generación que actúa como mentor y aprendiz de la nueva, desde las iglesias, desde el sector privado que asume nuevas prácticas de sustentabilidad, desde los gestores culturales, desde los emprendedores sociales y desde tantos otros lugares a lo largo y ancho de nuestra tierra.

Este entramado social va tejiendo un nuevo Puerto Rico que suelta las viejas prácticas cortoplacistas, egocentristas y miopes -tanto políticas, como sociales y empresariales- para dar paso a prácticas que estimulan la colaboración, en vez de la competencia, que dan paso a los diversos capitales de nuestra sociedad: físico, social, humano, cultural y ambiental.

Este nuevo entramado social construye desde lo que tiene, desde sus activos, con una nueva óptica: la generativa y creativa. Y lo hace así porquees libre de las ataduras ideológicas y paradigmas mentales que provocaron la crisis en la que hoy nos encontramos.

Vuelan precariamente, sí. Pero muchos nacieron en la precariedad, no conocen otra realidad. Otros conocen lo que es soltar cabos y lanzarse a explorar nuevos horizontes personales y colectivos. Muchos saben lo que es nacer de nuevo.

En vez de la parálisis provocada por el miedo que tiene sumida a gran parte de nuestra sociedad, a este nuevo entramado lo mueven fuerzas mayores: la confianza en ellos mismos, el convencimiento de que no hay vuelta atrás y la posibilidad de crear un mundo nuevo. En fin, la rebeldía de la fe.

Este nuevo Puerto Rico se abre paso desde todas nuestras periferias, crean sus propias redes sociales, sus propios códigos de comportamiento, se buscan y se encuentran. Se fortalecen y crean su propia economía circular y social. Hay quien no les conocen, porque no han sabido reconocer los signos y hay quienes no querrán reconocerlos, por miedo y desconfianza.

Es ahí, en esas nuevas coordenadas, vinculadas a un movimiento global de dimensiones nunca antes vistas en nuestra historia moderna, donde se encuentran muchas de las respuestas para darle nueva vida a nuestro Puerto Rico.




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