Adrianne G. Tossas Cavalliery
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Bosques en recuperación

Pasado el pico de la temporada de huracanes, sentimos algo de alivio porque aparentemente este año nos libramos de tales catástrofes. Para nuestros bosques isleños esto es particularmente importante, ya que están en plena recuperación de las consecuencias del huracán María hace dos años. Con un estimado de 30 millones de árboles perdidos, y muchos de los que resistieron aún mostrando los estragos, el paso de otro huracán sería detrimental, no solo para la flora, sino para toda la biodiversidad que depende de ella.

Los bosques maduros son ecosistemas compuestos por numerosos individuos transitorios. Es decir, alcanzan un equilibrio dinámico en el que se pierden y ganan individuos continuamente según sus particulares ciclos de vida, pero preservando la riqueza y abundancia de las especies. Sin embargo, ese balance puede ser interrumpido por cambios drásticos como los causados por huracanes, otros eventos naturales o la deforestación por las actividades humanas.

Dejados sin intervención, los bosques se restauran a sí mismos a través de etapas de sucesión hasta alcanzar un nuevo balance. Cuánto tiempo toma este proceso depende del tipo de daño recibido, por ejemplo, las condiciones de la vegetación remanente y los suelos.

El tiempo le ha dado oportunidad a los bosques de evolucionar para subsistir a los huracanes, ya que en promedio, estos fenómenos pasan por nuestra isla entre 20 a 100 años. Así, los bosques nativos de Puerto Rico, que posiblemente alcanzan los 30 millones de años, han tenido la presión selectiva para adaptarse a resistir los vientos y lluvias intensas. El problema sería si estos eventos se vuelven más frecuentes e intensos, impidiendo la oportunidad de recuperación.

Los bosques tropicales son los ecosistemas más antiguos y con mayor número de especies. Es imperativo protegerlos de los múltiples factores antropogénicos que los amenazan. Y aunque no podemos evitar los huracanes, tenemos que crear conciencia de que debemos evitar intervenciones innecesarias luego de un evento natural. Hay que darles tiempo y espacio para su recuperación.


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