Ileán Pérez Cruz

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Por Ileán Pérez Cruz
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Macana en mano

Las reacciones en Nueva York al movimiento de Todas las vidas negras importan que repuntó con el asesinato en Minneapolis del afroestadounidense George Floyd fueron varias. Comparto una instantánea sobre un breve suceso que tuvo lugar en un microcosmos de Brooklyn.

Comenzaré por establecer que vivo en una típica casa de piedra rojiza en Brooklyn cercada con verja de piedra y acceso delimitado por entrada de metal simbólica de poca altura, por debajo de la cintura, pero que abre a un jardín comunal. Hay dos entradas al edificio, una por el sótano que antaño utilizaba la servidumbre y ahora es un apartamento, y la principal, a la que se llega por impresionantes escaleras de piedra rojiza, el stoop.

Corte a dos semanas atrás cuando había un toque de queda en Nueva York a las ocho de la noche como táctica de control y violencia en contra de los manifestantes que exigen igualdad de derechos y protección del gobierno que asesina a los ciudadanos negros desproporcionadamente.

A las 10 de la noche se arremolinó un mar de gente que cubrió toda esta corta avenida, la cual colinda a su vez con dos avenidas principales. Al sur, la que llega a Barclays Center y paralela a esta, la otra, que atraviesa diversos vecindarios de Brooklyn con oferta variopinta de restaurantes, ferreterías y plétora de negocios.

La policía encerró a los manifestantes que transitaban por la calle bloqueando ambas salidas. Entró la fuerza de choque por un extremo, decenas de vehículos oficiales y policías macana en mano del otro, mientras un puñado de manifestantes fueron atrapados buscando dispersarse a su ritmo. 

Los vecinos de la cuadra salimos y abrimos los jardines comunales a todo protestante para evitar la violencia policíaca. Mi entrada estaba llena hasta el último escalón y todos estábamos grabando con evidente coraje cada movida de la policía. La presión ciudadana, además de extensas negociaciones, logró que los dejaran salir de 15 en 15 por la acera frente a casa con las manos arriba como si representaran un riesgo a la numerosa policía armada que los rodeaba.




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