Chu García

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Por Chu García
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Boris Stankovic: dio magia al baloncesto

Le conocí durante el Campeonato Mundial de Toronto, en Canadá, en 1994, que también tuvo la ciudad de Hamilton como subsede. 

Inmediatamente, quedé impresionado con su corpulencia, su rostro de facciones balcánicas y sus finos modales, que a la vez sumaba una gran inteligencia, que le sirvió para graduarse de veterinario en la Universidad de Belgrado, donde falleció el jueves pasado con 94 años. 

Un desayuno convocado por Tuto Marchand y encabezado por Juan Antonio Samaranch, presidente del COI, en un salón de un prestigioso hotel de dicha ciudad, permitió que yo estuviera presente, no como Director de El Nuevo Día, sino en carácter de amigo íntimo del anfitrión, de quien posteriormente fui su biógrafo, bastante tiempo antes de que muriera el 5 de agosto de 2017. 

El conversatorio se centró en la globalización del deporte, ya que tanto Stankovic como el catalán Samaranch se unieron a David Stern, comisionado de la NBA por dos décadas y media, para que naciera el Dream Team, en 1992, al efectuarse el Preolímpico en Portland, Oregon. 

Stankovic, que fue miembro del Equipo Nacional de Yugoslavia en el primer Mundobasket, efectuado en Uruguay, en 1950, se destacó además como coach y en 1976 tomó la cartera de Secretario General de FIBA, sustituyendo al estadounidense William Jones, y se retiró en 2002 para darle paso a su delfín, el suizo Patrick Baumann, que dejó de existir el 13 de octubre de 2018, en Buenos Aires, de un ataque cardíaco mientras asistía a la Olimpiada de la Juventud. 

Bajo el liderazgo de Stankovic, que hablaba siete idiomas, se eliminaron los períodos de ocho minutos e implantaron los de diez, con dos mitades de 20; la zona de tres segundos como infracción y se oficializó el triple. 

Tenemos, pues, que más que un visionario fue un revolucionario, sin temblarle el pulso para imponer modificaciones que hicieran el baloncesto más dinámico y espectacular. 

Asimismo, Tuto le sirvió de consejero y cabildero, al igual que con Baumann, ya que el hijo de Puerta de Tierra tenía el don de caer en gracia y lograba que sus compañeros de FIBA les dieran su apoyo incondicional, transformándose en puente de las ideas de sus dos jefes, mediando tan solo la amistad y la lealtad.




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