Chu García

Chuchazo

Por Chu García
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Jaque mate al ajedrez tedioso

Con el deceso reciente de Manuel Moraza Choisne, abogado, excampeón y analista de ajedrez y humanista, el tablero de mi memoria me obliga a jugar con blancas, con el Gambito Dama, por aquello de que él siempre fue un caballero con sus rivales y el resto de la sociedad, y recordar las décadas de los sesenta, setenta y ochenta, cuando sobraban aquí el talento, la igualdad y la cantidad de torneos. 

Me vienen a la mente nombres como los hermanos Miguel y Arturo Colón, nacidos en Fajardo, con 12 campeonatos, seis cada uno, y los de Braulio Dueño, Paul Reissmann, Luis Suárez, Fernando Martínez, Rubén Cintrón, el ingeniero Félix Sacarello y Moraza, quien durante mucho tiempo fue cronista en El Nuevo Día, tanto del acontecer aquí como internacional. 

No se puede dejar fuera a Julito Kaplán, argentino que con poco tiempo de residencia en Borinquen la representó en 1967 y se coronó mundialmente a nivel juvenil, pero decidió hacerse ingeniero de informática en Harvard University, y se retiró de las competiciones. 

Asimismo, la pieza más importante del deporte-ciencia en este país fue Narciso Rabell Méndez, que sacrificó su fuerza competitiva desde su adolescencia y optó por la fase organizativa, organizando la federación y trayendo eventos importantísimos como la Olimpiada Mundial Universitaria en el Colegio de Mayagüez, hoy RUM, en 1961, con la presencia del futuro monarca universal, Anatoly Karpov, más el match cualificatorio para retar a Bobby Fischer, en 1974, con el soviético Boris Spassky y el estadounidense Robert Byrne, ganado por el primero en el Colegio de Ingenieros y Agrimensores en la urbanización Roosevelt. 

Esta época tan dorada quedó remachada con la creación de Gabriel Vicente Maura, dueño de la Mueblería La Luz, en Río Piedras, de una versión más moderna con el Primer Ministro, puesto siempre al lado izquierdo del Rey, lo que obligaba a un peón extra, pero esta innovación fue rechazada eventualmente por los puristas, aunque Martínez fue su mejor exponente en la Isla del Encanto. 

Volviendo a Rabell Méndez, vicepresidente ejecutivo de la FIDE cuando el suizo Max Euwe, la presidía, fue derrotado por el filipino Florencio Campomanes, en 1982, por la presidencia, pero comoquiera su liderazgo y amor por San Sebastián han sido para la posteridad. 


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lunes, 6 de julio de 2020

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Toño Feliciano supo auparse a través del deporte, practicando pista y campo, como corredor de 400 y 800 metros, más béisbol y sóftbol mientras era becario en la UPR, escribe Chu García