Julio A. Muriente Pérez

Tribuna invitada

Por Julio A. Muriente Pérez
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Acción de gracias…

Thanksgiving Day: In 1939 President Franklin Delano Roosevelt moved the day to the third Thursday in November to stimulate business activity by separating it more widely from Christmas. In 1941 he moved it forward again to the last Thursday and conceded that there had been no rise in holiday buying. (An Encyclopedic Dictionary of American History, Howard L. Hurwitz).

El Día de Acción de Gracias, promovido por la historia oficial de Estados Unidos como un amoroso día en el que las familias deben reunirse para dar gracias a Dios, es en realidad un fraude extraordinario. Se trata de un chantaje a los sentimientos más honestos de millones de seres humanos, con dos propósitos en mente: adulterar la verdadera historia de la conquista y colonización del norte de América—brutal, violenta, despiadada- donde luego surgió Estados Unidos, y crear las condiciones más favorables para que, en nombre del amor y la fe los consumidores comiencen a gastar lo que no tienen y a endeudarse hasta la coronilla, para beneficio gozoso de comerciantes, empresarios y financieros, en ruta a la Navidad, época por excelencia del consumismo desenfrenado.

Los primeros conquistadores europeos que se establecieron en la costa oriental de América del Norte eran religiosos protestantes perseguidos por la corona británica. Comenzaron a apropiarse de las tierras pertenecientes a  la población originaria—los indios--, en las primeras décadas del siglo XVII. Construyeron asentamientos, desarrollaron cultivos y se fueron expandiendo progresivamente. 

Solían dar gracias a Dios. A veces—las menos—en paz con los indígenas; más frecuentemente, en guerra contra quienes veían sus tierras controladas y sometidas por gente oriunda de algún lugar desconocido. Se sentían elegidos del Señor, predestinados a poseer todo cuanto encontraran a su paso. Asimismo se pensaban elegidos del Señor, en otra parte del continente y desde más de un siglo antes, los muy católicos conquistadores y colonizadores al servicio de los reyes de Castilla y Portugal.

En 1863 el presidente Abraham Lincoln proclamó el último jueves de noviembre como feriado nacional estadounidense. 

Como otras tantas efemérides de aquel país, el feriado del Día de acción de gracias llegó a Puerto Rico en las alforjas de los invasores de 1898. Al igual que el cuatro de julio, el día del veterano, el día del trabajo y otras fechas similares. Todas impuestas.

Esa efeméride tiene para Puerto Rico la misma significación histórica que el 19 de noviembre y el 25 de julio, y que tiene para toda América el 12 de octubre. Recuerdan el inicio de la conquista, del genocidio, del saqueo, de la explotación. Por consiguiente, no se trata únicamente del carácter impositivo de la fecha para los puertorriqueños, sino de lo que esta representa para muchos pueblos originarios y para millones de esclavos africanos.

Aunque las iglesias han insistido en que no se trata de una fecha religiosa, muchas familias se reunirán ese día para orar unos minutos, sin saber exactamente por qué razón o motivo; porque después de todo, afirman, nunca están de más una rezadita y una reunión con los suyos—Y además, para consumir una suculenta comida híbrida que incluye un grotesco y desabrido pavo, relleno de jamón de cerdo y toneladas de condimento (o sea, pavochón) arroz con gandules, ensalada de papas, batata mamella y pastel de calabaza; todo acompañado de “padrinos” de Coca Cola, alguna botella de sidra y quién sabe si hasta un poco de pitorro.  

Para que no quede duda de la verdadera intención de tan solemne jolgorio, miles de compatriotas se irán al amanecer del día siguiente a completar la digestión en el estacionamiento de algún centro comercial, y a desayunar lo que sobró de la comelata del día anterior. Van eufóricos a esperar el “viernes negro”, a comprar lo que no necesitan, a gastar lo que no tienen, a consumir desaforadamente, a cuadrarle la chequera a los comerciantes y a las financieras.  Y a comenzar la Navidad; la más extensa del mundo, que colinda con la cuaresma. 

Negocio redondo, en nombre del amor y la fe. Eso es, en realidad, el Día de acción de gracias… 

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