Fernando Cabanillas

Consejos de cabecera

Por Fernando Cabanillas
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¿Cero glúteos…cero gluten?

Hace tiempo que estoy por escribir esta columna. En cada viaje que doy al supermercado me asombro con la proliferación de productos rotulados “Gluten-Free” (libres de gluten). El lado escéptico de mi cerebro me provoca dos preguntas: ¿a qué se debe este fenómeno? ¿Cuántos consumidores realmente conocen lo que es el gluten? Este no es otra cosa que un conjunto de proteínas proveniente mayormente de la harina de trigo, la avena y la cebada. ¿Cuán dañino es? Para contestar esto, primero tengo que explicar dos condiciones médicas que se han asociado con estas proteínas. 

El padecimiento conocido como “enfermedad celiaca” es el mejor estudiado. Se trata de una condición en la cual el sistema inmune, al exponerse al gluten, lo confunde con un agresor y se defiende contratacando, pero dirige parte de ese ataque hacia su propio intestino. Es otra enfermedad de las que llamamos autoinmunes. Este ataque causa una serie de síntomas que incluyen diarrea, pérdida de peso, flatulencia, distensión abdominal, y heces con muy mal olor.  La reacción ocurre mayormente en el intestino delgado, incluyendo el duodeno, pero también puede afectar otros órganos, lo cual desvía la atención hacia otras partes del cuerpo. Esto puede causar confusión al médico y frecuentemente provoca un error diagnóstico. Debido a que la presentación clínica puede ser muy diversa, la gran mayoría de los pacientes que padecen enfermedad celiaca no se diagnostican correctamente. Más difíciles de identificar son aquellos que primero presentan síntomas no asociados con el intestino. La llamada “dermatitis herpetiforme” fue el primer síntoma extraintestinal que se reconoció. Más tarde, se descubrieron otros como anemia, osteoporosis, artritis e inflamación del hígado. En un estudio de miles de muestras de sangre almacenadas, se identificaron 35 casos de enfermedad celiaca, y solo seis de estos fueron diagnosticados correctamente. Esto sugiere que es una de las enfermedades que menos acierto tenemos los médicos en diagnosticar, lo cual tiene implicaciones serias, ya que el atraso puede resultar en complicaciones que incluyen linfoma del intestino delgado, si no se maneja desde temprano con una dieta baja en gluten. 

La enfermedad ocurre con más frecuencia en personas de origen celta, como los irlandeses y escoceses, al igual que muchos asturianos y gallegos, esto debido a un tipo de sangre que se asocia con la condición.

Para diagnosticar la enfermedad celiaca contamos con pruebas de sangre que miden unos anticuerpos específicos. En un estudio llevado a cabo en muestras de sangre conservadas por años, los resultados indicaron que 7 de cada mil personas (0.7%) en Estados Unidos la padecen, mientras que en Irlanda la prevalencia alcanza 60 de cada mil (6%). En Puerto Rico no se conoce con precisión su frecuencia, pero gracias a nuestros genes taínos y de África occidental, parece ser muchísimo más baja queen Estados Unidos e Irlanda. Sabemos que en la población afroamericana es sumamente rara.

También existen algunas personas que no tienen la condición, pero que al exponerse al gluten desarrollan síntomas idénticos. A esta condición se le ha llamado “sensibilidad al gluten no relacionada a enfermedad celiaca”. A pesar de su similitud con la enfermedad, se diferencia de esta porque no es un padecimiento autoinmune y el intestino luce normal bajo el microscopio. En contraste con la enfermedad celiaca, no existen pruebas de sangre para diagnosticar esta condición, lo cual ha provocado cierto escepticismo en cuanto a si es una entidad real. Sin embargo, hay estudios, entre ellos uno publicado por la Dra. María Vázquez Roque, experta en el tema y egresada de nuestra Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico, ahora destacada en la Clínica Mayo, que sugieren que podría ser una condición real. El estudio de Vázquez Roque, incluyó 45 pacientes con colon irritable y diarrea. A la mitad se les asignó al azar una dieta baja en gluten y al resto una dieta con gluten. La frecuencia y consistencia de la excreta mejoraron en algunos asignados a la dieta sin gluten. Este estudio sugirió que el gluten pudiera ser la causa de la diarrea. Sin embargo, se ha propuesto que estos pacientes posiblemente tengan una intolerancia, no al gluten en sí, sino a ciertos carbohidratos fermentables. Nuestra dieta normal contiene muchos de estos carbohidratos, mientras que la baja en gluten tiene pocos, lo cual explicaría las diarreas al exponerse al régimen con gluten. 

En la década del 90 era casi imposible seguir una dieta baja en gluten porque en los supermercados existían pocos alimentos libres de esta sustancia. Ahora tenemos el problema contrario, hemos pasado de pobres a extremadamente ricos en poco tiempo, todo porque los manufactureros han explotado para su beneficio una enfermedad poco común. Nos han hecho pensar que todos debemos evitar el gluten. Inclusive, muchos deportistas están totalmente convencidos de que una dieta baja en gluten les aumenta el nivel de energía, a pesar de que un estudio riguroso demostró que no ayudaba para nada en el desempeño atlético.  

Menos del 1% de las personas en el mundo padecen enfermedad celiaca. Para esos es sumamente importante la dieta baja en gluten, pero para el resto de nosotros es innecesario seguir ese régimen. Sin embargo, 30% de la población de Estados Unidos consume una dieta baja en gluten: un impresionante triunfo para el marketing de estas compañías, pero una gran derrota para el bolsillo del consumidor y para el sentido común. 

Aparte de los síntomas causados por el gluten, ¿qué otras manifestaciones nos deben encaminar a sospechar si tenemos la predisposición genética a la enfermedad celiaca que tienen los celtas? Pues sabemos que los irlandeses y los celtas, típicamente tienen ciertos rasgos físicos como la piel clara, y son pelirrojos con cabello rizado. No es secreto que sus traseros son bastante reducidos. Si el color de tu piel y tus posaderas son al estilo de J Lo, es altamente improbable que tengas esta enfermedad. ¿Podría llevar esto al extremo de recomendarles: cero glúteos cero gluten?  No, porque la realidad es que 94% de los celtas no padecen de enfermedad celiaca y por ende no es necesario que todos eviten el gluten.

IAANA

El doctor Fernando Cabanillas comenta sobre el gluten y los efectos nocivos que se alega puede provocar en el ser humano

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