Fernando Cabanillas

Consejos de cabecera

Por Fernando Cabanillas
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Comieron ají picante… y vivieron más

El consumo frecuente de ají picante no se limita ni a México ni a Centro América. Calabria es la capital del chili en Italia. Allá consumen el peperoncini, un ají al cual se le atribuyen efectos beneficiosos para la salud tales como protección contra infartos cardiacos y cerebrales. Si usted no tolera el pique, no se desanime. Siga leyendo: se sorprenderá.

En un estudio con 500,000 personas, los chinos ya habían demostrado una reducción modesta de un 13% en mortalidad total y 22% en mortalidad coronaria. Otro estudio proveniente de Estados Unidos arrojó resultados similares. Quizás porque esa reducción en riesgo fue relativamente poca, al ají picante no se le había prestado mucha atención. Pero un estudio reciente de la Dra. Marialaura Bonaccio, epidemióloga en Pozzilli, Italia, me ha llamado muchísimo la atención. Lo publicó en la prestigiosa revista Journal of American College of Cardiology, acompañado de un comentario editorial del Dr. J. David Spence. No solo eso, sino que el editor de la revista, Dr. Valentín Fuster, resaltó en un podcast la importancia del artículo, lo cual apunta a la seriedad del estudio. 

Primero, un poco de trasfondo acerca de la comida del sur de Italia donde se llevó a cabo este estudio. Su comida típica está basada en la dieta mediterránea con sus ya reconocidas e indiscutibles virtudes, en especial los platos regionales que se consumen en Creta, Grecia, y en el sur de Italia, entre otros. Esa dieta se ha vuelto popular porque las personas que la consumen muestran una baja tasa de enfermedades cardíacas y cáncer. El perfil de la dieta se centra en cereales integrales, grasas “buenas” (pescado, aceite de oliva), vino tinto, verduras, frutas, y muy poco consumo de carne roja.

Lo primero que describió la Dra. Bonaccio en su estudio prospectivo de 22,811 sujetos del sur de Italia, es que más de 2/3 partes de los participantes consumían ají picante. No debemos sorprendernos con estas cifras. El pique que se consume en el sur de Italia es el peperoncini, que es muy suave. Ella encontró que las personas que consumían ese ají tenían una reducción importante en mortalidad debida a enfermedades cardiovasculares y cerebrales. Lo interesante es que con solo consumir ají picante dos veces por semana fue suficiente para obtener el efecto protector. En los que consumieron el vegetal más de cuatro veces por semana, los resultados fueron excelentes: 44% menos mortalidad coronaria y 61% menos mortalidad cerebrovascular. El efecto del ají picante se empezó a manifestar luego de dos años de consumo. Por otro lado, los que consumían ají dulce también se beneficiaron de una reducción de 36% en enfermedades coronarias, pero no se beneficiaron de una menor mortalidad cerebrovascular.

Estos beneficios fueron mucho mayores que los registrados en los estudios chinos y de Estados Unidos. Los resultados superiores del estudio italiano probablemente se deben en gran parte a la alta calidad de la dieta mediterránea comparada con China y Estados Unidos. Sin embargo, el efecto favorable del peperoncini se observó aun en aquellos que se desviaron de la dieta mediterránea.

¿Cómo nos protege el ají picante de las enfermedades cardiovasculares? Capsaicina es el ingrediente que le otorga el sabor picante al ají y se supone que también le imparte el efecto protector al corazón. Cómo lo hace no está claro. Si la capsaicina fuera el elemento responsable de la protección cardiaca, es lógico pensar que mientras más capsaicina en el ají, mayor el efecto protector.

Existe una escala que ilustra cuán picantes son los diferentes tipos de ajíes. Sorprendentemente el peperoncini es el más suave. El jalapeño es 15 veces más picante que el peperoncini, mientras que el habanero es 1,000 veces más potente, lo cual me lleva a pensar que el secreto no está exclusivamente en la capsaicina, sino también en la combinación de al menos cuatro otros ingredientes que contiene el ají. ¿Nuestros ajíes dulces boricuas tendrán ese efecto protector? Nadie lo ha estudiado.

¿Debemos aumentar el pique en nuestra dieta boricua?  

La experiencia en Estados Unidos y en China sugiere que añadirlo a una dieta deficiente ayuda, pero muy poco. Por tanto, agregar pique al arroz con habichuelas y al lechón “asao” con cuajito, no va a ser de gran ayuda. ¿Debemos entonces adoptar la dieta mediterránea? Pues me parece bien, pero a mí no me gustan ni las camisas de fuerza ni las dietas estrictas. No quiero sentirme obligado a comer todos los días cereales integrales, frutas, nueces y pescado.  

¿Cuál es mi consejo de cabecera? Antes que nada, evitar el arroz blanco lo más posible, reducir la ingesta de carne roja, de los carbohidratos del pan y los postres. Pero hay algunos ingredientes de la dieta mediterránea que me agradan mucho, y los he fusionado con mi dieta boricua modificada. Estos son el ajo, el vino tinto y el aceite de oliva. Este último es la piedra angular de la dieta mediterránea. Una vez por semana preparo y guardo un envase de sopa fría andaluza llamada gazpacho. He modificado la receta original de Andalucía, añadiéndole cebolla y ají dulce boricua, pero en vista de los hallazgos de la Dra. Bonaccio, estoy sembrando semillas de peperoncini. En cuanto produzcan, sustituiré los ajíes dulces por el ají italiano. Guardo esa sopa en la nevera y me tomo 4 onzas (media taza), diariamente. Mi receta la pueden encontrar en la página 9 de mi libro “Consejos de Cabecera 2”. Paso seguido, brindo con una copa de vino tinto. No tiene que ser un vino caro. ¡Salud! 

Dos puntos más que debo aclarar y después me voy: el “pepper spray” que a los policías les gusta rociar, es 16 veces más fuerte que el infinitamente potente ají habanero. Personalmente no recomiendo ninguno de los dos para protección cardiaca. Podrían tener el efecto contrario.

Finalmente, el popular pepperoni no es otra cosa que la versión no picante del peperoncini, pero la pizza de pepperoni no es parte de la dieta mediterránea. Lo siento mucho.

Ya salió a la venta el segundo libro del Dr. Cabanillas: “Consejos de Cabecera 2. Prevenir y Tratar: Alimentos y vitaminas contra el cáncer”. Lo consigue en Auxilio Centro de Cáncer, en la Farmacia del Auxilio Mutuo y en la mayoría de las principales librerías. Los ingresos generados son donados al programa “Adopta un paciente”, destinado a ayudar a aquellos enfermos que no cuentan con suficientes fondos para pagar los deducibles de exámenes médicos.


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